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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Martes 02.09.14 Jornadas lusitanas IX. Camping San Miguel. Lo hice. Hoy me metí en un camping, a escasos 500 metros de donde dormí ayer. He puesto lavadora, doble techo incluido y al menos detenido su deterioro por el moho y reducido mucho las manchas del mismo. Me he duchado con alevosía y después me he duchado otra vez, la primera para quitarme la sensación de suciedad (y la suciedad) y la otra por placer. He sacado todas las cosas, las he limpiado, ordenado y vuelto a colocar de nuevo. Hacerlo todo con tranquilidad, sin prisas, seguro al saber que la bici está a buen recaudo ya que a la propia seguridad del camping le he de añadir el que su vigilante esta a escasos metros de donde he acampado. He cenado una especie de sopa espesa o crema caldosa, pero caliente, comida de cuchara. Por los 12 € que he gastado en pasar el día y la noche en el camping he puesto las cosas y sobre todo mi espíritu en orden y quitado toda la mala leche que tenia acumulada, por que hoy a amanecido gris, el cielo cubierto de nubes amenazando tormenta y mis ánimos por los suelos y simplemente necesitaba este descanso, este jabón, esta comida caliente. Salir de los bosques donde duermo, de las playas y del asfalto durante un solo día, estar bajo techo, entre personas, poder sentarme en una silla algo más de tiempo que el que brevemente paso en los desayunos.

Por la tarde he salido con la bici, sin carga ni alforjas. Las primeras sensaciones muy raras, se me iba la dirección acostumbrado a llevar carga en la horquilla delantera y la ligereza y agilidad perdidas. Regresé a Odeceixe, en Algarve de nuevo y de allí a su playa.

De estas playas no voy a hablar, es imposible. Si se conocen la descripción es superflua y si no se han visto antes será del todo insuficiente. Son algo sorprendente y que hay que ver alguna vez en nuestras vidas. Por mucho que me cueste lo dejo aquí, ni una palabra más.

Regreso al pueblo y nada más entrar me encuentro con Moé, fue el de las canoas con quien hable ayer, me pregunta como he dormido y le cuento mis problemas para localizar donde me envió, el labrado de las tierras que desde donde me indico no se observa transformo una explanada en algo imposible para usar como campamento. Lleva además de las canoas una tienda, esta ocioso y charlamos, el me indica un taller en San Teotónio, del primo de su novia, para mirar lo de la bici, por que el ruido es muy preocupante, pero ademas es que se comporta frenando el avance de la cadena y eso terminará por saltar rompiéndose. Hoy sin carga la he observado con más detenimiento, me da la impresión que los piñones no andan en el mismo exacto eje que el resto de la rueda, al girarla libre y a velocidad se puede ver como giran descentrados y seguramente sea esa la causa del problema. O lo mismo es la consecuencia, que bien poco entiendo yo de esas cosas. Hasta San Teotónico puedo ir a pie los tramos de cuesta para evitar aumentar el problema o una posible rotura.

En otra tienda hablo con la dueña, del verano, del tiempo que han sufrido de viento y que les ha destrozado la temporada, con días de frió, mas las lluvias que sufrieron en julio. Ella la ropa que vende es de mujer, le pregunto por los “casacos” y sus precios, que por aquí siguen en 25 € los más económicos y me indica pueblos donde los puedo encontrar y a mejor precio actuando de un modo poco corporativista pero muy solidario con mi situación.


Regreso al camping que es un remanso de paz, sin la presión diaria de encontrar donde dormir me siento relajado y ligero. Por la noche, en una proyección de vídeo exterior que tienen en el camping intento ver “O lobo de Wall Street” en inglés con subtítulos portugueses, pero el sueño me vence y me retiro a la tienda a dormir pronto. Y duermo mejor que un bebé. Seco, comido y en paz.

martes, 2 de septiembre de 2014

Lunes 01.09.14 Jornadas lusitanas VIII. Aljezur y por ahí. Me despierto a las 2:34, empapado de humedad, el saco, todo, salgo del mismo y me cambio de ropa para pasar las horas que restan hasta el amanecer intentando permanecer seco, cosa que logro en parte evitando la horizontalidad pero el sol no lo veré hasta cerca de las diez ya que una espesa niebla lo cubre todo, ayer tarde ya me adentré en el Parque Natural do Sudoeste Alentejano e Costa Vicentina que así se llama y estoy rodeado de bosques, con el mar entre los 3 a los 5 kilómetros o así en linea recta.

Húmedo y con frío llego a Bordeira que por aparecer en mi plano pensé que era más grande que Carrapateira que no aparece, no aprenderé, pero no es así. Esto es una aldea sin tiendas y con un único bar que abre al final a las 9:30 y comienzo a entrar en calor gracias a un medio de leche con café.

Esta humedad, el frío, el sentirme sucio por que estoy sucio que esa es otra y las ganas de fumar me tienen de un humor asqueroso.

Si miramos un plano de todo el litoral por el que he pasado y estoy pasando hay una cosa que llama la atención, al menos a mi, siendo Portugal un pueblo de tradición marinera y es que sus poblaciones no están junto al mar y los puertos principales que he visitado han sido usando la desembocadura de un río, una ria o una zona inundada, con esto lo que sucede es que principalmente carece de playas urbanas con alguna excepción y se traduce en playas apenas equipadas, mi fuente de duchas. El resultado es un incesante ir y venir desde la carretera a las playas y vuelta para una vez en ellas llevarme la decepción de no poder ducharme y tener que regresar de nuevo a la carretera más sucio, sudado y cansado que antes. Y así muchos días.

Si bien las poblaciones disponen de aseos, no así de duchas que yo sepa, como en las playas e incluso en algunas cafeterías a las que entro es para descubrir que si bien los inodoros están tras una puerta, por supuesto, no es así con el lavabo lo que también se traduce en menos higiene por mi parte. Pocas fuentes publicas que no sean las artísticas – decorativas terminan de redondear un panorama poco alentador.

Al final la poca higiene me afecta en mi estado de ánimo y condiciona las relaciones con un entorno ya de por si hostil por donde paso, en que casi la totalidad de visitantes que veo son de mochila y muchos de furgoneta, viajeros de poco gasto, que no se recibe bien y si encima como en mi caso empiezo a descuidar el jabón la cosa se puede poner fea.

Ayer compré unas tijeras escolares, 0,55 € que no cortan mal y he comenzado a podar el pelo que tapa mi boca en un intento de adecentar mi aspecto, tan pronto disponga de un espejo tras una puerta iré arreglando la barba otro poco.

Por la tarde, ya con el sol bajo, entro en el Alentejo, tantas veces recorrido de la mano de Saramago y nunca visitado, me detengo tras salir del primer pueblo en una zona quemada hace unos años y que anda en recuperación, en Odeceixe hable con quien alquila las canos para pasear por el río, le pregunté si al igual que en Bordeira aquí hay alguna techumbre con bancos o algo así bajo los que poder refugiarse los que van haciendo estas rutas, me dice que no, pero que si sigo un sendero, que me indica y parte de donde estamos y toma una curva del río, allí puedo acampar. Tan pronto termino la cena voy a ver ese sitio y este simplemente no existe o no soy capaz de encontrarlo, es más, el camino no es camino, es un campo labrado, y la curva del río conduce a mas campo labrado donde ni sentarse se puede. Intento calmarme de un mal día que empezó mal y a continuado peor.

Ya por la mañana me puso mal un empleado de correos, a quien le pregunto por un código postal para una “posta restante” y me dice con una sonrisa boba que en esa población no hay correos, después por internet veo tres oficinas de correos en esa localidad, en la oficina de turismo la empleada pasa de mi, pasa de todo, ni levanta la vista de un papel donde esta leyendo algo. Entro a un café y me dicen que esta “closed” cuando a todas luces se y veo que no es así, simplemente prefieren no servirme. De esos días que mejor no recordar. La bici, la cadena, el cambio o lo que sea hace unos ruidos horribles, de esos que amenazan a rotura de algo, cuando se fuerza, que es siempre que no se ruede en llano o cuesta abajo, la miro pero no adivino que puede ser y ante el temor de que suceda algo malo hoy camino todas las cuestas ya que por aquí no hay nada que se parezca a una tienda o taller.

La letra “m” del ordenador comienza a fallar y se me cuelga en ocasiones cosa que antes no sucedía.

Cansado de no dormir por culpa de la humedad decido poner el doble techo entre la bici y el suelo para que algo me quite de esta. Lo hice la noche antes de entrar en Chiclana de la Frontera y no tenia humedad cuando la guarde, que yo sepa, pero algo tendría cuando descubro el doble techo lleno de moho. Por mucho que lo intento, poco puedo ir quitando mientras lo froto con una toalla que voy mojando y lo dejo tendido en una pértiga para que seque lo que pueda.

Lo de la bici suena a gastar dinero y ahora el doble techo igual, ir a una la lavandería y ponerlo a lavar y secar,  a ver si de ese modo le puedo quitar esas manchas o al menos evitar que se pudra y deteriore más.


Un conocido que sigue este blog desde Granada me preguntó en un correo hace dos días si no cansa el estar ya más de dos meses de viaje, moviéndose en bici continuamente, le contesto por aquí, no, no cansa eso, lo que cansa es la pobreza, el no poder un día como hoy comprar un plano en vez de mendigarlo en una oficina de turismo donde no te lo dan, poder comer caliente cuando no has podido dormir por la humedad y notas todos los huesos, no tener miedo a entrar en un taller y ver por que la bici hace esos ruidos y solucionar los posibles problemas. Igual hasta poder dormir hoy en una cama, con sábanas, tras una ducha y con ropa limpia. No estar mirando el doble techo que igual he podrido y en el que confío para mantenerme apartado de la lluvia, por que para mi que estaba seco cuando lo guarde, pero esta claro que en algo me he equivocado. Es solo que cada error, cada cosa que se pierde, que se estropea o me roban es una dificultad más a algo que ya de por sí me cuesta y que desconozco mis límites. Estos días desgastan mucho. La falta del tabaco la acuso. Mañana más.

Domingo 31.08.14 Jornadas lusitanas VII. Sagres y más sitios. Esta noche he tenido que atar la bici a un árbol, amarrada para evitar que el viento la tirara y si bien he dormido ha sido tan a ratos, tan entre el ruido y el movimiento del viento que e he levantado cansado y con la sensación de no haber dormido.

En mi plano del Algarve, ese pequeño, aparece Vila do Obispo, mi siguiente población, con un tamaño de letra y en negrita como puede ser Lagos, Portimão, Albufeira... pero la población son realmente cuatro casas y sin vida. Se ve que usan un criterio administrativo para marcar así las poblaciones y en cambio se saltan o no resaltan otras que son mucho mas importantes en población u otros aspectos. Me detengo a desayunar en el único bar que veo abierto y este es deprimente para salir de allí tan pronto como puedo, del bar y del pueblo, en dirección a Sagres que la encuentro llena de viajeros, como ayer, muchos parten ya a sus lugares de origen. Cinco chicas de Barcelona, muy jóvenes, que me cuentan sus peripecias y me invitan a un cigarrillo que hago mal en aceptar, que son algún que otro día ya los que llevo sin fumar. Les regalo el “Papa Goriot” que la hembra alfa dominante, no se como se dirá referido a su género pero se e entiende, se apresura en aceptar apropiándoselo para sí misma.

Por la zona mucho mochilero, mucho turismo de furgoneta al igual que en el camino hacia Cabo San Vicente que tomo y una vez allí me encuentro a un grupo de seis cicloturistas alemanes que nos saludamos y poco más. Las vistas desde el cabo espectaculares.

Si bien salí a este viaje o lo que sea sin un rumbo, si tuve que seguir una dirección y por la razón que sea ha sido desde el principio sur y oeste. Pues bien, eso se ha terminado, desde el Cabo San Vicente ya no es posible. En Tarifa toqué el punto más al sur del continente y ahora el más al suroeste, que cerca de Lisboa está el más al oeste y no en Finisterre, que no lo es ni de Europa ni de España y ni siquiera de su comarca.

Al deshacer los kilómetros primero hasta Sagre y después a Vila do Bispo siento que ha terminado un primer capítulo en este viaje si bien no logro adivinar el nuevo a que dirección concreta me conduce ni en que momento le daré fin. No sentí que esta primera parte terminara en Ayamonte al cruzar el Guadiana (por cierto entré y salí de Huelva en ferry) pero si lo siento ahora que termina aquí, que las etapas no entienden de fronteras. Parto ahora hacia Lisboa y desde allí seguramente a Oporto y Galicia. A esa sensación de fin de ciclo le empujan además dos hechos, el fin de las vacaciones para la mayor parte de la gente que me he ido encontrando y el ir abandonando así mismo, al ir hacia el norte, el turístico sur que he recorrido. Es como si ahora empezara el curso y el período de vacaciones de mi viaje terminara también.


Dejo atrás Vila do Bispo por segunda vez hoy, ahora en dirección a Aljezur aún en el Algarve y me detengo en Carrapateira, lugar surfista como lo es Sagres y de caminantes ya que por aquí discurre la “Rota Vicentina” que recorreré en paralelo, la GR11 – E9 durante unos 230 kilómetros. Mientras ceno charlo un poco con algunos caminantes que llegan y se detienen aquí, dos chicas que ya vi en Vila do Bispo, perdidas, me preguntaron, y que por lo que han tardado piensan hacer los caminos de senderismo en auto stop y una pareja que llega del norte y me cuentan sobre las cuestas de algún tramo, la gente es de media Europa por lo que en el pueblo se habla inglés. Estudio unos paneles de información que hay dispuestos en la plaza y tomo alguna nota sin dejar de observar las dos faunas que aquí convergen. De nuevo camino, esta vez ya buscando donde dormir, me detengo en el lado desierto de un sendero sobre un suelo tapizado de hojas de eucalipto, está silencioso, en calma, sin viento por primera vez en todo el día y perfumado. Extiendo por el suelo mis cosas de dormir.
Sábado 30.08.14 Jornadas lusitanas VI. Lagos. No se si habéis sentido esta sensación que paso a describir o lo intento. Tu conoces un secreto que todos los demás que te rodean ignoran. No es que lo pienses contar mostrando de ese modo una estúpida superioridad, es solo que el hecho de conocer lo que los demás ignoran te hace sentirte distinto, es algo así aunque no exactamente, pero se le puede parecer. Eso vengo sintiendo durante toda la mañana que estoy pasando por Lagos y esa sensación me la proporciona sus maletas y mochilas.

Hoy termina para todos ellos sus vacaciones y son legión los que veo de esa guisa por las calles y terrazas. Casi siempre en grupos o familias. Las parejas se han tratado y hablado más en estos últimos 30 días que en los anteriores 11 meses y a consecuencia de esto mismo más de una dejará de tratarse si no es a través de sus abogados, muchas ya ni se tratan. Grupos de jóvenes que ayer apuraron su último día vacacional y que llevan escritos en sus rostros los excesos que cometieron, desayunan tarde, silenciosos, muchos con chaqueta destemplados de dormir poco y mal. Para todos ellos termina lo que en mi caso aún está empezando y de ahí parte ese estado de ánimo, esa sensación que pretendía trasmitir pero que no se como.

Esta mañana desayuné en una gasolinera, no en la máquina de café o en esos mostradores que montan en algunas, no, era una cafetería pero empotrada en una gasolinera y no dejó de llamarme la atención que como al igual que en España aquí no se perite fumar en los bares pero al contrario que allí no esta prohibido en las estaciones de servicio, la terraza de la cafetería se extiende entre los surtidores, donde todo el mundo, gasolinero incluido, se sientan a tomar lo que sea mientras fuman. No me consta que ninguna ardiera o saltara por los aires antes de esa prohibición pero si así sucediera y a partir de ahora sera manteniendo los bares libres de humo.

Confirmo en una oficina de turismo que lo que ya sabia por el poli de ayer, la línea de Ecovia que tengo en mi plano pintada hasta Cabo San Vicente es más falsa que un billete de siete euros, por lo que desde este momento toca pelearse con el transito de la carretera y lo poco que ayuda para ello el viento que sopla y aumenta cuanto más me acerco al cabo.

Entré por curiosidad en la página de Eurovelo cuando esta mañana subí el primer post de mis jornadas lusitanas, que lo llevo con mucho retraso, y es para llorar, 70.000 kilómetros de rutas para bicis de los cuales realmente ejecutados son una miseria de ellos. Es como si tu anuncias una ruta de senderismo a la luna, pongamos por caso, y puedes asegurar y con razón que desde cualquier cordillera mediana del planeta ya están ejecutados al menos los primeros 3.000 kilómetros y desde el Himalaya los primeros 8.000. Me parece una tomadura de pelo monumental, si esas vías no existen tanto te da ir por un lado que por otro en cuyo caso tu diseñas tu recorrido a tu gusto y no al del iluminado de turno que le ha puesto nombre y marcado las escalas de tu viaje.


Tras llegar a Burgau tomo un desvío para buscar donde dormir y e dirijo a un vaquero ya con chaqueta puesta, los días pueden ser calurosos o no pero el viento es frió. El vaquero e indica una ruina apenas visible y hacia allí e dirijo para observar el espectáculo de como reúne a su ganado con los perros y los dirige al redil.
Viernes 29.08.14 Jornadas lusitanas V. El día no puede empezar de mejor modo, tras una noche tranquila de descanso que el viento, siempre hace viento, no logra enturbiar voy hasta Pêra a desayunar y estando a mitad de este se convierte en una fiesta. Aparecen Marie y Paolo, ella francesa y el italiano se conocieron haciendo el Camino francés a Santiago y desde allí van juntos haciendo a la inversa la ruta que yo llevo, al menos hasta Huelva desde donde irán a Sevilla, Granada y después por Lorca buscarán de la costa con la intención de alquilar un velero para navegar hacia Corcega y Cerdeña. De todo esto me entero o creo enterarme en una charla muy animada donde cada cual habla en su idioma, la camarera nos añade el portugués con que nos pregunta cosas y nos cuenta y todos usamos el ingles cuando el de enfrente pone cara de no enterarse.

Marie tendría que ser griega para de ese modo convertir esto en una improvisada cumbre de PIGS, sobre la mesa planos, cuadernos de notas, intercambio de consejos e informaciones, cafés, entre las miradas y silencios del resto de la parroquia. Tras este buen comienzo del día nos despedimos con besos y abrazos que ya cuando nos encontramos parecíamos más bien viejos amigos para total despiste de los espontáneos espectadores.

En dos pedaleadas me planto en Lagoa, con su biblioteca cerrada, donde veo hasta tres empresas funerarias una junto a la otra en la plaza, no hay ofertas para ciclistas y paso de ellas. Ya que la Ecovia anda cerca, dispongo de tiempo y paciencia, la carretera es un espanto y además así tengo algo que poder criticar, insisto en buscarla. Unos polis locales, ya los empiezo a distinguir, me dicen que partía desde la playa de Corvoeiro y les creo como un idiota. Desde allí no sale, pero otros polis de la GNR creo que me dicen como llegar a Portimão sin pasar de nuevo por Lagoa, la cuesta por la que me mandan comienza con tal pendiente que desisto por el momento y tras hablar con un gasolinero y un paisano del pueblo decido regresar a Lagoa y si no hay más remedio tomar la nacional 125 que es por la que ando cuando la Ecovia no aparece. Ya en Lagoa voy por la nacional hasta que una señal me indica la prohibición ¿? aquí solo lo esta en las autopistas, que ni en las autovías, de circular ciclomotores, tractores, peatones y caballerías. En la desesperación busco una sombra a unos 50 metros de allí, para comer algo, beber y reconsiderar rutas y allí me encuentro, por que juega al escondite conmigo, seguro, una señal de la asquerosa Ecovia y un buen señalizado camino hasta Ferragudo.

En una calle en alto, frente a su puerto, un banco a la sombra me sirve de reposo con la bonita panorámica de este a mis pies. Al frente, al otro lado del río está Portimão, con una fragata y dos patrulleras amarradas en su puerto fluvial.

Las horas de soledad sobre la bici o sin ella dan para pensar mucho, y mal, por lo que los disparates se suceden en tu mente. Aquí los planos se venden en las oficinas de turismo y los que te dan gratuitos son pequeños, parciales en extensión e información, en mal papel, birriosos, obligándonos a preguntar más de lo que está aceptado en alguien de mi género. Esto seria fantástico si fuera de los que gusta culpar a los demás de mis errores, ya que cuando preguntas, con la seguridad de obtener además respuestas completamente contradictorias, siempre dispondrás de a quien culpar cuando te pierdes en tu camino.

Mi plano tiene poblaciones que no salen en las indicaciones y viceversa como si los que hacen planos o ponen señales habitaran dos universos paralelos que no llegan a tocarse en ningún punto. ¿habéis visto esos anuncios en que una niña de 16 años anuncia creas antiarrugas?, podrá necesitar de cualquier cosa, de la que sea, menos de esa crema que pretende vendernos con su cutis de bebé. Con las indicaciones y señales pasa algo similar. Los que las ponen y dan el visto bueno a las mismas, no las necesitaran nunca, sabiendo de sobra donde está cada punto que indican y como ir a el, por lo que les debe parecer maravillosa la información que creen darnos. Cuando sea alcalde de algún sitio, arrancaré todas las señales de mi municipio, traeré ad hoc a un grupo de foráneos y les pediré que tras recorrer la zona el suficiente número de veces, sean ellos los que decidan la cantidad y calidad de señales que necesitan y el sitio donde emplazar las mismas. Promesa electoral.

Por otro lado los policías de aquí, ahora lo se, son los primos lusos de las señoritas que atienden las oficinas de información en nuestra tierra. Esa idea mantenía tratando hasta ahora con policías locales o su equivalente benemérito de la GNR, que por la tarde y ya en Portimão, en la playa da Rocha, me tropiezo con un agente, oficial o lo que sea del PSP que son como nuestra policía nacional, por la razón que sea congenio con el y le sigo a un despacho donde ordenador encendido comprueba que el tramo de la Eurovia desde aquí y hasta el Cabo de San Vicente es un espejismo. EL mismo me advierte de los peligros de circular por carretera, que padece como suicida, perdón, ciclista, pone en pantalla el google maps, saca un plano del cajón, de los de verdad, pero solo de la zona, y comienza a hacerme anotaciones y rayas en el diseñándo un camino bonito y seguro para continuar mi viaje. Tras eso charlamos un rato y le agradezco mil veces su atención. Continúo por su camino que cumple con creces lo prometido hacia Alvor, después por un aeródromo para hacer noche en un bosquecillo cercano a Odiáxere y de camino a Vale de Lama, donde e dice que visite la Playa Meia.


No quiero dejar de indicar que no todo es malo para el viajero por aquí, por lo pronto en todas las poblaciones encuentro aseos públicos, limpios y abiertos. Señalar igualmente la facilidad con la que se logran conexiones wifi abiertas o públicas en muchos lugares. Tienen que haber muchas más cosas que iré descubriendo y otras que ya se y que no pongo por no aburrir o caer en el tópico.
Jueves 28.08.14 Jornadas lusitanas IV. ¿Se puede ser homicida por ser maleducado? Hoy he visto que si. Tengo que matizar esos adjetivos, les faltan los apellidos, educación vial y homicidio involuntario, accidental o en grado de tentativa, como prefieras, ahora si.

Tras dos meses ya cumplidos por las carreteras, he visto dos, tres grupetas diarias de ciclistas que salen más o menos alegres y numerosos. Solo llevo cuatro días por aquí y me resulta curioso no haberme cruzado con alguna, incluso ciclistas que ruedan solos son escasos, muy escasos. Ahora tengo la explicación, los matan, los están exterminando. Aquí no nos quieren. Nuestra presencia en las carreteras les molesta y nos tiran de ellas cuando no directamente nos intentan matar.

El catálogo de salvajadas que llevo vistas es extenso de detallar, solo dos apuntes, no entres en una rotonda sin haber legalizado antes tu testamento vital. La otra hace que me avergüence de como he llegado a perder los nervios, pero ha sido un día largo de “afrentas” sumadas a las de los últimos días y he explotado cuando un coche se ha saltado un stop ignorándome y lo he evitado frenando a escasos dos centímetros del el. He tirado la bici al suelo y me he puesto a decirle todo lo que me ha venido a la cabeza, poco bueno, dejando detenido el transito en el cruce hasta que me he calmado.

Igual quieren que viajemos por la anunciada Ecovia que me temo que es un fraude. Del termino de Albufeira, que no es pequeña población, han ejecutado 1,8 km, en casco urbano, peor lo vi hace dos días con tan solo 10 metros de carril bici, así, en mitad de la nada. Después encuentras otro cartel en Albufeira, en ningún sitio, como un monolito sin camino ni carril ni carretera senda o lo que sea que llegue hasta el, anunciando un punto de la Ecovia. Con una foto que tendría que mostrar el trazado ya quemada por el sol de no se sabe que verano.

Ahora comprendo también ese pulgar el alto de los saludos, como a un gladiador al que se le termina de conceder la vida en lugar de matarlo en alguna cuneta.

Me faltan kilómetros en mis piernas y en mis ojos, pasaré por peores lugares y otros países o regiones seguramente harán bueno este, en cuanto a circular por el en bici se refiere, pero hoy estoy muy enfadado, se me pasará y mañana rodare de nuevo.

¿Cuantos perros se pueden tener en una finca? El hijo de los dueños de donde he dormido caza conejos y los tiene todos, 15, 20, no se, una cantidad inusitadamente inmensa de estos, que han pretendido con sus ladridos estropear mi noche de descanso sin lograrlo, bien por lo poco que dormí la anterior, bien por i cansancio de andar perdido entre Faro, su aeropuerto, playa, universidad y polígonos, por el calor sofocante, el caso es que he dormido de un tirón y hasta bien tarde despertando descansado y de un excelente humor.

Desayuno en Almacil conversando con el dueño del bar y salgo para Quarteira en cuya entrada e detengo para comprar provisiones y familiarizarme con marcas y precios locales. ¡Como se puede añorar tanto los mercadonas que me acompañaron desde que partí!, si bien voy encontrando que cadenas de tiendas me ofrecen que cosas y a que precios.

Se terminan mis cuadernos de escribir y en una tienda compro uno, 0,95 € de blancas, finas y satinadas 80 páginas, sin pautar, con dos delgados y estrechos márgenes separados en rojo, un A5 con tapas de cartón negro mate al que le falta gramaje para ser perfecto y que me ha gustado desde el momento que lo he visto y ahora uso.

Al ver una señal de la que solo queda el poste me viene a mi recuerdo un episodio gamberro, que me pone a reír solo como estoy, en los años 90´s la Consellereia de turismo valenciana emprendió una campaña con carteles, prensa, TV, etc que tenia por título “cosas ben fetes amb una somriure” . Uno de estos carteles, en metal, terminó sobre mi cama, en la pared y la cabeza, pretendiendo con ello motivar a mi pareja e implicarle en el corporativismo institucional a que aportara su granito de arena al bien de nuestra siempre bien amada comunidad y de paso con egoístas fines lúdico – eróticos ¿por que no?. Arrancó el dichoso cartel mas sonrisas en los que lo fueron viendo que en mi interesada, si bien continuó allí tiempo con su callada, de ella, complicidad.

Veo por las poblaciones que paso pocas bicis con candado y muchas apoyadas sin más, lo que me ofrece algo de tranquilidad al respecto de los robos y hoy una con candado y entera pero bajo una espesa capa de telarañas en Quarteira. No es que esto me relaje en mis precauciones pero si hace que en los momentos que por imperativos la he de dejar breves momentos, no lo haga con el corazón encogido.



Miércoles 27.08.14 Jornadas lusitanas III. Mucho venían durando las noches plácidas. Mosquitos, humedad, que normalmente van de la mano, me dan una noche fea que a las 2:30 se ve interrumpida por un coche que tras quedar atrapado en la arena necesita tiempo, ruido y el auxilio de alguien a quien llama para poder salir del apuro, con todo eso agradezco las primeras luces del alba para moverme de allí, tras haber dormido poco y a trozos.

Llego pronto a Faro, desayuno antes en Olhão y nada más llegar consulto el correo frente a la biblioteca en su red abierta de wifi para después recorrer la ciudad. Media de leche con café 0,80 € en una terraza donde leo a la sombra en un día muy caluroso que no se presta a osados desplazamientos de exploración.

Tiene un recinto amurallado, frente a el, un parque con sombras y fuente y allí un restaurante elegante me pone la música a mi comida que disfruto en una mesa de las que tiene el parque estratégicamente dispuestas. Tengo allí y tras comer la oportunidad de charlar con un policía no se de que tipo aún, que no los distingo todavía y lo hacemos sobre la Ecovia y sus defectos. Este es un servicio que se esta “vendiendo” sin que aún exista realmente, ya que su ejecución pasa por la implicación de los diversos municipios por los que transcurre y esta es irregular. El mismo me expone lo complejo de encontrar sus entradas y accesos, como además su firme es un catálogo de suelos y carece de señalización suficiente, puedes ir por ella sin ser consciente o salirte del mismo modo por otro sendero y no darte cuenta. Algún día, en un futuro, confiamos que este concluida y señalizada debidamente, por lo pronto me da unas indicaciones de como encontrar la siguiente entrada. Como apunte, me dice que la vía que parte de Sagres en dirección a Noruega, la ya mencionada Ruta 1, sí dispone de un trazado en condiciones y señalizado, más tarde me entero que esa vía es la misma que estoy usando, no son dos vías distintas, comparten trazado hasta Ayamonte, en fin... lo dejé en las señales que me dio para localizar la entrada, cosa que no sucede, las sigo y aparezco en la distante playa de Faro, sitio en donde termina la carretera y me obliga a deshacer.

Sin entrar en más detalles, paso la tarde haciendo kilómetros de un lado a otro, tarde tórrida, atendiendo indicaciones de uniformados y paisanos que no se ponen deacuerdo de donde comienza el camino, desalentador. Ya al final de la tarde, un señor en bici se ofrece a llevarme el mismo, rueda veloz y me cuesta seguirlo cansado y cargado como voy, pero me esfuerzo agradecido hasta que al fin me lleva a donde comienza la autovía que va a Lisboa, Loulé, etc. Ya con escaso tiempo de luz por delante, dentro de una autovía, entre polígonos industriales y muy cabreado, decido seguir hasta la primera salida útil y la tomo para ir buscando la carretera que me lleva a Almancil.

Antes de entrar en la población me meto por caminos entre campos vallados buscando el primer árbol al que pueda acceder que resulta ser una hermosa encina frente a una casa de campo con sus propietarios dentro. Hablo con ellos de mi intención de dormir allí y me ofrecen amablemente agua o lo que sea. Agua tengo y sueño también por lo que se lo agradezco y comienzo a montar mi dormitorio en donde recibo visitas de dos vecinos más que llegan a satisfacer su curiosidad.

Lo escrito hasta la fecha sobre los ciclistas con los que me voy cruzando en el camino no se aplica en estas jornadas lusitanas, no existe un saludo, un aviso de su adelantamiento (ojo con los ciclomotores eléctricos que no se escuchan), un gesto mínimo de complicidad, nada de nada. No seria del todo justo en cuanto a saludos se refiere, no mencionar a alguno que otro bien de gente a pie o a través de la abierta ventanilla de un coche, con rostro sonriente, alarga el brazo derecho, el puño cerrado y el pulgar en alto, dando ánimos, y lo logran.

En cuanto a tránsito a motor, desconozco si sus normas obligan a una distancia mínima para sobrepasarte, pero si es así o se incumple sistemáticamente o esa distancia es nula. Los coches y camiones te pasan rozando e invadiendo arcenes o carril bici si un vehículo delante de ellos se detiene para un cambio de dirección. Motos y coches circulan con total desparpajo por la Ecovia si les viene en gana lo que hace la circulación por aquí mucho más peligrosa en cruces o intersecciones. Ya mencionare las rotondas si me inspiro.

Me duermo terminando “Papa Goriot” y recordando por que me gustan tanto los autores franceses de folletín.