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martes, 2 de septiembre de 2014

Viernes 29.08.14 Jornadas lusitanas V. El día no puede empezar de mejor modo, tras una noche tranquila de descanso que el viento, siempre hace viento, no logra enturbiar voy hasta Pêra a desayunar y estando a mitad de este se convierte en una fiesta. Aparecen Marie y Paolo, ella francesa y el italiano se conocieron haciendo el Camino francés a Santiago y desde allí van juntos haciendo a la inversa la ruta que yo llevo, al menos hasta Huelva desde donde irán a Sevilla, Granada y después por Lorca buscarán de la costa con la intención de alquilar un velero para navegar hacia Corcega y Cerdeña. De todo esto me entero o creo enterarme en una charla muy animada donde cada cual habla en su idioma, la camarera nos añade el portugués con que nos pregunta cosas y nos cuenta y todos usamos el ingles cuando el de enfrente pone cara de no enterarse.

Marie tendría que ser griega para de ese modo convertir esto en una improvisada cumbre de PIGS, sobre la mesa planos, cuadernos de notas, intercambio de consejos e informaciones, cafés, entre las miradas y silencios del resto de la parroquia. Tras este buen comienzo del día nos despedimos con besos y abrazos que ya cuando nos encontramos parecíamos más bien viejos amigos para total despiste de los espontáneos espectadores.

En dos pedaleadas me planto en Lagoa, con su biblioteca cerrada, donde veo hasta tres empresas funerarias una junto a la otra en la plaza, no hay ofertas para ciclistas y paso de ellas. Ya que la Ecovia anda cerca, dispongo de tiempo y paciencia, la carretera es un espanto y además así tengo algo que poder criticar, insisto en buscarla. Unos polis locales, ya los empiezo a distinguir, me dicen que partía desde la playa de Corvoeiro y les creo como un idiota. Desde allí no sale, pero otros polis de la GNR creo que me dicen como llegar a Portimão sin pasar de nuevo por Lagoa, la cuesta por la que me mandan comienza con tal pendiente que desisto por el momento y tras hablar con un gasolinero y un paisano del pueblo decido regresar a Lagoa y si no hay más remedio tomar la nacional 125 que es por la que ando cuando la Ecovia no aparece. Ya en Lagoa voy por la nacional hasta que una señal me indica la prohibición ¿? aquí solo lo esta en las autopistas, que ni en las autovías, de circular ciclomotores, tractores, peatones y caballerías. En la desesperación busco una sombra a unos 50 metros de allí, para comer algo, beber y reconsiderar rutas y allí me encuentro, por que juega al escondite conmigo, seguro, una señal de la asquerosa Ecovia y un buen señalizado camino hasta Ferragudo.

En una calle en alto, frente a su puerto, un banco a la sombra me sirve de reposo con la bonita panorámica de este a mis pies. Al frente, al otro lado del río está Portimão, con una fragata y dos patrulleras amarradas en su puerto fluvial.

Las horas de soledad sobre la bici o sin ella dan para pensar mucho, y mal, por lo que los disparates se suceden en tu mente. Aquí los planos se venden en las oficinas de turismo y los que te dan gratuitos son pequeños, parciales en extensión e información, en mal papel, birriosos, obligándonos a preguntar más de lo que está aceptado en alguien de mi género. Esto seria fantástico si fuera de los que gusta culpar a los demás de mis errores, ya que cuando preguntas, con la seguridad de obtener además respuestas completamente contradictorias, siempre dispondrás de a quien culpar cuando te pierdes en tu camino.

Mi plano tiene poblaciones que no salen en las indicaciones y viceversa como si los que hacen planos o ponen señales habitaran dos universos paralelos que no llegan a tocarse en ningún punto. ¿habéis visto esos anuncios en que una niña de 16 años anuncia creas antiarrugas?, podrá necesitar de cualquier cosa, de la que sea, menos de esa crema que pretende vendernos con su cutis de bebé. Con las indicaciones y señales pasa algo similar. Los que las ponen y dan el visto bueno a las mismas, no las necesitaran nunca, sabiendo de sobra donde está cada punto que indican y como ir a el, por lo que les debe parecer maravillosa la información que creen darnos. Cuando sea alcalde de algún sitio, arrancaré todas las señales de mi municipio, traeré ad hoc a un grupo de foráneos y les pediré que tras recorrer la zona el suficiente número de veces, sean ellos los que decidan la cantidad y calidad de señales que necesitan y el sitio donde emplazar las mismas. Promesa electoral.

Por otro lado los policías de aquí, ahora lo se, son los primos lusos de las señoritas que atienden las oficinas de información en nuestra tierra. Esa idea mantenía tratando hasta ahora con policías locales o su equivalente benemérito de la GNR, que por la tarde y ya en Portimão, en la playa da Rocha, me tropiezo con un agente, oficial o lo que sea del PSP que son como nuestra policía nacional, por la razón que sea congenio con el y le sigo a un despacho donde ordenador encendido comprueba que el tramo de la Eurovia desde aquí y hasta el Cabo de San Vicente es un espejismo. EL mismo me advierte de los peligros de circular por carretera, que padece como suicida, perdón, ciclista, pone en pantalla el google maps, saca un plano del cajón, de los de verdad, pero solo de la zona, y comienza a hacerme anotaciones y rayas en el diseñándo un camino bonito y seguro para continuar mi viaje. Tras eso charlamos un rato y le agradezco mil veces su atención. Continúo por su camino que cumple con creces lo prometido hacia Alvor, después por un aeródromo para hacer noche en un bosquecillo cercano a Odiáxere y de camino a Vale de Lama, donde e dice que visite la Playa Meia.


No quiero dejar de indicar que no todo es malo para el viajero por aquí, por lo pronto en todas las poblaciones encuentro aseos públicos, limpios y abiertos. Señalar igualmente la facilidad con la que se logran conexiones wifi abiertas o públicas en muchos lugares. Tienen que haber muchas más cosas que iré descubriendo y otras que ya se y que no pongo por no aburrir o caer en el tópico.

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