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Mostrando entradas con la etiqueta Antigua República Yugoslava de Macedonia (FYROM). Mostrar todas las entradas
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jueves, 19 de marzo de 2015

Viernes 13.03.15 Vevi. Duermo hasta tarde, cansado del esfuerzo físico de ayer y desayuno antes de salir del hostel. La frontera está cerca y la alcanzo en un momento, los tramites sencillo no se demoran ante la ausencia de colas.

Antes de dejar atrás Macedonia me quiero deshacer del casi un euro que llevo en no menos de cinco billetes y algunas monedas, mucha cosa para tan poco valor. Veo a una anciana, viste todos los colores del mundo juntos, hace que un catálogo de Pantoné parezca monocromo y vende semillas de girasol y calabaza, tostadas. Ante mi insistencia en no aceptar su mercancía me hace esperar, entra en una tienda y sale con un refresco de naranja enlatado que me da, con una sonrisa, desdentada.

Ya en Grecia llego primero a Florina y al ver un Lidl compro mermelada y mantequilla de cacahuetes, atrás quedaron los días de ir comiendo en bares y necesito algún alimento. Poco antes compré pan. El día que comencé sin excesivo frío se va tornando en nublado y desapacible y este no tarda en llegar. Hay nieve en los campos y cuneta, reciente, igual de ayer, y las montañas cercanas están cubiertas de ella.

Ruedo sin prisa, perezosamente, a sabiendas de la distancia que me separa de Thessaloniki y del tiempo que dispongo para llegar allí. Ruedo por que hace frío y es más sencillo mantener el cuerpo templado si no me detengo. Ya cambié la hora.

Al llegar a Vevi veo unos silos de mampostería de bonita factura. Uno de ellos abandonado y ambos junto a una gasolinera. Hablo con el propietario para preguntar si podría dormir en el que está sin uso. Resulta que son del gasolinero y me invita a usar una caseta en la que alguna noche se junta con amigos para jugar a las cartas. La caseta esta realmente cerca de la gasolinera, a sus espaldas.


Tengo techo, paredes, puerta, un escritorio que uso para mi cena y tiene un sofá, un banco acolchado, largo y cómodo que me dice que use para dormir. Tras la caseta hay un lavabo. Por las ventanas veo el paisaje montañoso y nevado del norte de Grecia y como el viento arrecia, desde la comodidad de mi abrigo, a resguardo de todo ello. Eso si, la temperatura interior es realmente baja. La noche sera muy fría.
Jueves 12.03.15 Bitola. Ni de lejos tenía hoy intención de recorrer todo este camino. No or la distancia, que no es exagerada en llano, pero si y mucho, para mi, con los puertos que he pasado. Simplemente he rodado intentando dejar atrás la nieve, las altas cotas de este día y no he encontrado abrigo de ningún tipo en todo el camino.

No es que en Bitola lo encontrara, ni lo he intentado siquiera en una ciudad que está nevada cuando llego a ella y nevando en ese momento, con sus gentes en la calle cubiertas sus cabezas con gorros de piel. Llego por otro lado, aterido de frío y sin ánimos de pasar una noche a la intemperie, todo sea dicho. Seguramente dejo atrás Macedonia mañana y tengo algo de moneda local que puedo emplear, el precio del hostel a que me envía, de su parte, la empleada de la oficina de información turística es muy bajo y ni lo dudo. Esta es una de esas noches que se me antoja que dormir en el exterior no es lo suyo.

Una vez instalado, me pongo a recorrer una ciudad que me agrada, sobre todo pensando en todo lo que he dejado atrás estos últimos días. La calle principal con sus consulados, sus cafés y bazares, si bien no tardo en regresar al calor del hostel. Se accede al mismo por uno de los patios de lo que supongo es universidad. El dueño corta leña y alimenta una caldera que nos proporciona una agradable temperatura interior. Veo gente que vive en el hostel, han ajustado un precio y con el incluyen las comidas del día. Una aspirante a modelo se cena las claras de cuatro huevos hervidos. Viéndola pienso que realmente yo no como tan mal como ella.

El hostel es un gran chalet que recibió en herencia su propietario y que gestionado de este modo le da para vivir, me cuenta mientras fumamos bajo un voladizo del patio y a resguardo de la nevada.

Con conexión a la red, leo correos, actualizo blog y ya por la noche me estreno con eso del skype pudiendo ver y oír a Marga durante un buen rato, que se me hace corto.


La temperatura es cálida, la cena fue copiosa y la cama cómoda. No tardo en caer vencido al sueño. Agotado.

jueves, 12 de marzo de 2015

Miércoles 11.03.15 Ohrid (Macedonia) Tras una noche en la que no paró la lluvia, desmonto la tienda, empapada, con las manos ateridas de frío. Esta lluvia con la que inicio el día será nieve en el paso fronterizo que une/separa Albania con/de Macedonia y que dista siete kilómetros de mi dormitorio y no se cuantos metros de altura de diferencia de cota.

Tan pronto comienzo a rodar por el país voy notando las diferencias. Más vegetación, menos basura y construcciones mucho más cuidadas. Ya al cruzar las primeras poblaciones se puede observar una atención y cuidado en sus espacios comunes así como gusto en su planificación urbana, cosas de las que Albania carece totalmente.

Primero cambiar moneda, poca, ya que pretendo, si el tiempo lo permite, cruzar el sur del país en tan solo un par de jornadas.

Me detengo a primera hora de la tarde, cuando encuentro una zona cubierta donde intentar poner a secar la tienda, cosa complicada con la cantidad de humedad en el ambiente, la falta de sol y su baja temperatura. De cualquier modo, dormiré bajo techo y sin montar la tienda, tan solo el doble techo apoyado en la bici, en un intento de retener en lo posible el calor y lograr cierto grado de intimidad. Así dormí mi primera noche en Albania y alguna que otra en Portugal y con solo disponer de una pared, el resultado puede ser realmente confortable.

Entro por curiosidad en un supermercado, la sorpresa es grata, ante la escasez de oferta que vengo padeciendo estas dos últimas semanas, voy recorriendo estantes y calculando los precios en euros, la moneda local me da 61 unidades por un euro, ya lo hice antes ante la puerta de unos bares y veo que aquí las diferencias están más equilibradas. Bares más caros, levemente, y supermercados no tan caros, levemente también, de modo que iré alternando ambos modos de nutrirme, según me de.

Esta zona del país esta habitada por muchos albaneses y mañana encontraré a griegos. Parte de los albaneses llegaron refugiados por la guerra de Kósovo, y se establecieron cerca de su país. Leí no se por donde de la influencia eslava por migraciones búlgaras a lo que hay que sumar los movimientos de población de cuando esto era parte de Yugoslavia. Una cosa que noto en falta es que no recurren al italiano y directamente establecen comunicación en ingles, en el que puedo construir frases pero apenas lo entiendo cuando me hablan. Las indicaciones de carreteras o en sus ciudades están con el nombre en macedonio que no conozco y escritas en cirílico que aún lo comprendo menos. Por fortuna, tras cambiar moneda, me hice con un plano, por el equivalente a un euro, en donde todo esta escrito en macedonio y cirílico. Miro la señal de carretera y tras un momento puedo localizar el lugar en el plano, si lo han puesto en el plano.

En el supermercado compré leche kosovar y un cuaderno servio. En una panadería, un cruasan, descomunal, y que no sabe a cruasan.


Me sucedió hace unos días también y no lo mencioné. Misma pregunta. Fue hoy en la frontera y me lo preguntó un guardia albanés, ¿por que viajas en bici?, ¿por que por Albania?. Desconcertado, se le ve en una cara, que no deja de hacer señales de negación, no comprende ni este modo de viajar ni que a nadie le de por visitar un país en donde una buena parte de los que lo habitan a buen seguro le encantaría dejar atrás. No tengo respuestas para el.