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martes, 2 de septiembre de 2014

Sábado 30.08.14 Jornadas lusitanas VI. Lagos. No se si habéis sentido esta sensación que paso a describir o lo intento. Tu conoces un secreto que todos los demás que te rodean ignoran. No es que lo pienses contar mostrando de ese modo una estúpida superioridad, es solo que el hecho de conocer lo que los demás ignoran te hace sentirte distinto, es algo así aunque no exactamente, pero se le puede parecer. Eso vengo sintiendo durante toda la mañana que estoy pasando por Lagos y esa sensación me la proporciona sus maletas y mochilas.

Hoy termina para todos ellos sus vacaciones y son legión los que veo de esa guisa por las calles y terrazas. Casi siempre en grupos o familias. Las parejas se han tratado y hablado más en estos últimos 30 días que en los anteriores 11 meses y a consecuencia de esto mismo más de una dejará de tratarse si no es a través de sus abogados, muchas ya ni se tratan. Grupos de jóvenes que ayer apuraron su último día vacacional y que llevan escritos en sus rostros los excesos que cometieron, desayunan tarde, silenciosos, muchos con chaqueta destemplados de dormir poco y mal. Para todos ellos termina lo que en mi caso aún está empezando y de ahí parte ese estado de ánimo, esa sensación que pretendía trasmitir pero que no se como.

Esta mañana desayuné en una gasolinera, no en la máquina de café o en esos mostradores que montan en algunas, no, era una cafetería pero empotrada en una gasolinera y no dejó de llamarme la atención que como al igual que en España aquí no se perite fumar en los bares pero al contrario que allí no esta prohibido en las estaciones de servicio, la terraza de la cafetería se extiende entre los surtidores, donde todo el mundo, gasolinero incluido, se sientan a tomar lo que sea mientras fuman. No me consta que ninguna ardiera o saltara por los aires antes de esa prohibición pero si así sucediera y a partir de ahora sera manteniendo los bares libres de humo.

Confirmo en una oficina de turismo que lo que ya sabia por el poli de ayer, la línea de Ecovia que tengo en mi plano pintada hasta Cabo San Vicente es más falsa que un billete de siete euros, por lo que desde este momento toca pelearse con el transito de la carretera y lo poco que ayuda para ello el viento que sopla y aumenta cuanto más me acerco al cabo.

Entré por curiosidad en la página de Eurovelo cuando esta mañana subí el primer post de mis jornadas lusitanas, que lo llevo con mucho retraso, y es para llorar, 70.000 kilómetros de rutas para bicis de los cuales realmente ejecutados son una miseria de ellos. Es como si tu anuncias una ruta de senderismo a la luna, pongamos por caso, y puedes asegurar y con razón que desde cualquier cordillera mediana del planeta ya están ejecutados al menos los primeros 3.000 kilómetros y desde el Himalaya los primeros 8.000. Me parece una tomadura de pelo monumental, si esas vías no existen tanto te da ir por un lado que por otro en cuyo caso tu diseñas tu recorrido a tu gusto y no al del iluminado de turno que le ha puesto nombre y marcado las escalas de tu viaje.


Tras llegar a Burgau tomo un desvío para buscar donde dormir y e dirijo a un vaquero ya con chaqueta puesta, los días pueden ser calurosos o no pero el viento es frió. El vaquero e indica una ruina apenas visible y hacia allí e dirijo para observar el espectáculo de como reúne a su ganado con los perros y los dirige al redil.

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