Domingo
31.08.14 Jornadas lusitanas VII. Sagres y más sitios. Esta noche he
tenido que atar la bici a un árbol, amarrada para evitar que el
viento la tirara y si bien he dormido ha sido tan a ratos, tan entre
el ruido y el movimiento del viento que e he levantado cansado y con
la sensación de no haber dormido.
En
mi plano del Algarve, ese pequeño, aparece Vila do Obispo, mi
siguiente población, con un tamaño de letra y en negrita como puede
ser Lagos, Portimão, Albufeira... pero la población son realmente
cuatro casas y sin vida. Se ve que usan un criterio administrativo
para marcar así las poblaciones y en cambio se saltan o no resaltan
otras que son mucho mas importantes en población u otros aspectos.
Me detengo a desayunar en el único bar que veo abierto y este es
deprimente para salir de allí tan pronto como puedo, del bar y del
pueblo, en dirección a Sagres que la encuentro llena de viajeros,
como ayer, muchos parten ya a sus lugares de origen. Cinco chicas de
Barcelona, muy jóvenes, que me cuentan sus peripecias y me invitan a
un cigarrillo que hago mal en aceptar, que son algún que otro día
ya los que llevo sin fumar. Les regalo el “Papa Goriot” que la
hembra alfa dominante, no se como se dirá referido a su género pero
se e entiende, se apresura en aceptar apropiándoselo para sí misma.
Por
la zona mucho mochilero, mucho turismo de furgoneta al igual que en
el camino hacia Cabo San Vicente que tomo y una vez allí me
encuentro a un grupo de seis cicloturistas alemanes que nos saludamos
y poco más. Las vistas desde el cabo espectaculares.
Si
bien salí a este viaje o lo que sea sin un rumbo, si tuve que seguir
una dirección y por la razón que sea ha sido desde el principio sur
y oeste. Pues bien, eso se ha terminado, desde el Cabo San Vicente ya
no es posible. En Tarifa toqué el punto más al sur del continente y
ahora el más al suroeste, que cerca de Lisboa está el más al oeste
y no en Finisterre, que no lo es ni de Europa ni de España y ni
siquiera de su comarca.
Al
deshacer los kilómetros primero hasta Sagre y después a Vila do
Bispo siento que ha terminado un primer capítulo en este viaje si
bien no logro adivinar el nuevo a que dirección concreta me conduce
ni en que momento le daré fin. No sentí que esta primera parte
terminara en Ayamonte al cruzar el Guadiana (por cierto entré y salí
de Huelva en ferry) pero si lo siento ahora que termina aquí, que
las etapas no entienden de fronteras. Parto ahora hacia Lisboa y
desde allí seguramente a Oporto y Galicia. A esa sensación de fin
de ciclo le empujan además dos hechos, el fin de las vacaciones para
la mayor parte de la gente que me he ido encontrando y el ir abandonando así mismo, al ir hacia el norte, el turístico sur que he
recorrido. Es como si ahora empezara el curso y el período de
vacaciones de mi viaje terminara también.
Dejo
atrás Vila do Bispo por segunda vez hoy, ahora en dirección a
Aljezur aún en el Algarve y me detengo en Carrapateira, lugar
surfista como lo es Sagres y de caminantes ya que por aquí discurre
la “Rota Vicentina” que recorreré en paralelo, la GR11 – E9
durante unos 230 kilómetros. Mientras ceno charlo un poco con
algunos caminantes que llegan y se detienen aquí, dos chicas que ya
vi en Vila do Bispo, perdidas, me preguntaron, y que por lo que han
tardado piensan hacer los caminos de senderismo en auto stop y una
pareja que llega del norte y me cuentan sobre las cuestas de algún
tramo, la gente es de media Europa por lo que en el pueblo se habla
inglés. Estudio unos paneles de información que hay dispuestos en
la plaza y tomo alguna nota sin dejar de observar las dos faunas que
aquí convergen. De nuevo camino, esta vez ya buscando donde dormir,
me detengo en el lado desierto de un sendero sobre un suelo tapizado
de hojas de eucalipto, está silencioso, en calma, sin viento por
primera vez en todo el día y perfumado. Extiendo por el suelo mis
cosas de dormir.
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