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martes, 2 de septiembre de 2014


Domingo 31.08.14 Jornadas lusitanas VII. Sagres y más sitios. Esta noche he tenido que atar la bici a un árbol, amarrada para evitar que el viento la tirara y si bien he dormido ha sido tan a ratos, tan entre el ruido y el movimiento del viento que e he levantado cansado y con la sensación de no haber dormido.

En mi plano del Algarve, ese pequeño, aparece Vila do Obispo, mi siguiente población, con un tamaño de letra y en negrita como puede ser Lagos, Portimão, Albufeira... pero la población son realmente cuatro casas y sin vida. Se ve que usan un criterio administrativo para marcar así las poblaciones y en cambio se saltan o no resaltan otras que son mucho mas importantes en población u otros aspectos. Me detengo a desayunar en el único bar que veo abierto y este es deprimente para salir de allí tan pronto como puedo, del bar y del pueblo, en dirección a Sagres que la encuentro llena de viajeros, como ayer, muchos parten ya a sus lugares de origen. Cinco chicas de Barcelona, muy jóvenes, que me cuentan sus peripecias y me invitan a un cigarrillo que hago mal en aceptar, que son algún que otro día ya los que llevo sin fumar. Les regalo el “Papa Goriot” que la hembra alfa dominante, no se como se dirá referido a su género pero se e entiende, se apresura en aceptar apropiándoselo para sí misma.

Por la zona mucho mochilero, mucho turismo de furgoneta al igual que en el camino hacia Cabo San Vicente que tomo y una vez allí me encuentro a un grupo de seis cicloturistas alemanes que nos saludamos y poco más. Las vistas desde el cabo espectaculares.

Si bien salí a este viaje o lo que sea sin un rumbo, si tuve que seguir una dirección y por la razón que sea ha sido desde el principio sur y oeste. Pues bien, eso se ha terminado, desde el Cabo San Vicente ya no es posible. En Tarifa toqué el punto más al sur del continente y ahora el más al suroeste, que cerca de Lisboa está el más al oeste y no en Finisterre, que no lo es ni de Europa ni de España y ni siquiera de su comarca.

Al deshacer los kilómetros primero hasta Sagre y después a Vila do Bispo siento que ha terminado un primer capítulo en este viaje si bien no logro adivinar el nuevo a que dirección concreta me conduce ni en que momento le daré fin. No sentí que esta primera parte terminara en Ayamonte al cruzar el Guadiana (por cierto entré y salí de Huelva en ferry) pero si lo siento ahora que termina aquí, que las etapas no entienden de fronteras. Parto ahora hacia Lisboa y desde allí seguramente a Oporto y Galicia. A esa sensación de fin de ciclo le empujan además dos hechos, el fin de las vacaciones para la mayor parte de la gente que me he ido encontrando y el ir abandonando así mismo, al ir hacia el norte, el turístico sur que he recorrido. Es como si ahora empezara el curso y el período de vacaciones de mi viaje terminara también.


Dejo atrás Vila do Bispo por segunda vez hoy, ahora en dirección a Aljezur aún en el Algarve y me detengo en Carrapateira, lugar surfista como lo es Sagres y de caminantes ya que por aquí discurre la “Rota Vicentina” que recorreré en paralelo, la GR11 – E9 durante unos 230 kilómetros. Mientras ceno charlo un poco con algunos caminantes que llegan y se detienen aquí, dos chicas que ya vi en Vila do Bispo, perdidas, me preguntaron, y que por lo que han tardado piensan hacer los caminos de senderismo en auto stop y una pareja que llega del norte y me cuentan sobre las cuestas de algún tramo, la gente es de media Europa por lo que en el pueblo se habla inglés. Estudio unos paneles de información que hay dispuestos en la plaza y tomo alguna nota sin dejar de observar las dos faunas que aquí convergen. De nuevo camino, esta vez ya buscando donde dormir, me detengo en el lado desierto de un sendero sobre un suelo tapizado de hojas de eucalipto, está silencioso, en calma, sin viento por primera vez en todo el día y perfumado. Extiendo por el suelo mis cosas de dormir.

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