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miércoles, 3 de diciembre de 2014

Miércoles 03.12.14 San Remo. Ha pasado tiempo desde que colgué el último post y en este tiempo me han sucedido cosas, una mejores que otras, como nos pasa a todos. Veré el modo de resumirlas, sin poner fechas, pues muchas ya están en el olvido.

Las razones, que las hay varias, para este cambio de dinámica en el blog son diversas. Por un lado los días son ahora tremendamente más cortos y las pocas horas de luz las uso para desplazarme y, si hay sol, poner a secar cosas. Duermo en tienda siempre que puedo y esta se moja, así como el saco. En ocasiones por la lluvia, en otras por la humedad del día o la noche y el saco así como el interior de la tienda por la condensación que se produce al meter tanta cosa mojada en tan poco espacio. Eso supone un rato que me demoro cada mañana quitando un poco de humedad y a la hora de comer en donde paso otro buen rato sacando cosas, extendiéndolas al sol confiando en que las seque mientras tomo la comida y vuelta a recoger y empacar cada cosa en su sitio para continuar mi camino, así casi cada día. La otra razón importante por la que no mantengo actualizado el blog es que tras semanas de gozar de la comodidad de los albergues, ahora en Francia y salvo en cuatro noches, el resto las he pasado durmiendo o dentro de la tienda o bajo algún ocasional tejado que he encontrado en el camino. No he disfrutado de horas de luz eléctrica, mesa donde escribir ni todas esas cosas que facilitan la tarea. Lloviendo la mayor parte del tiempo. Me quedé sin cuaderno, compre uno donde comencé a escribir de nuevo y este se mojo, lo perdí y con el todo lo que tenia consignado. Ahora tengo uno nuevo, húmedo pero aún útil.

Ahora escribo mientras llueve en el cuaderno, si bien el post lo colgué días más tarde en un día en que el temporal me dio un respiro.

Me demoré mucho en PACA, como reza en los coches y que no es otra cosa que Provence, Alpes, Costa Azul, lluvias torrenciales. Hasta 8 días sin parar. Viñedos que son piscinas, los bosques que me dieron cobijo días pasados parecen ahora manglares, los prados son lagunas y recorro ríos desbordados a su paso por los pueblos que voy cruzando. No se de donde saco ánimos para continuar en estas condiciones pero los voy encontrando. Una madrugada, a las 4:40 desperté con dos dedos de agua en el interior de la tienda, eso fue cuando comenzaron las lluvias y desde entonces evito el dormir dentro de ella. Con calma me lié un cigarrillo usando trozo de papel del glosario de mi destrozada biblia, me hice un café y esperé pacientemente a que la luz me permitiera empacar todas mis cosas empapadas, y eso con calma y casi casi con buen humor. Me sorprendo de no haber sido presa del pánico pero así fue.

Los días por Francia una delicia si dejo al margen las inclemencias de las fechas.

Rodé por el Canal du Midi, una experiencia inolvidable, silencio, paz, belleza y serenidad una jornada tras otra. Salía del canal para hacer mis compras o visitar lugares. Estos son dos dibujos que hizo mi amigo Rupert cuando visitó la zona cátara de Carcassone y que me envió cuando me supo por allí.




Conocí a Sebastian, que vive en un puerto mientras repara su barco fluvial, trabajé una tarde con el, cenamos juntos y pasé la noche en L´Imposible, su barco, bandera holandesa y patrón austriaco, tiroles que es él. Hablamos, como no, de literatura y del modo en que coincidimos en ver como una persona se transforma en personaje.

También conocí a Bakali, días más tarde, que restaura barcos en invierno. Con el hablé de diluyentes y epoxis, de polieuretanos y esmaltes. Me ofreció trabajo durante el invierno. Mi espalda no anda bien, ha estado calmada muchos meses, ahora, por la humedad, el frío, por dormir en el suelo o lo que sea, da pena. Aceptarlo seria un disparate sabiendo como se el poco trabajo que podría hacer. Por otro lado, aunque la idea fue tentadora y me hizo demorarme allí un poco mi partida, se que esto en que ando metido me está haciendo bien y no considero oportuno suspender mi “terapia” a mitad de tratamiento. Me dejó su correo y hemos quedado en mantener contacto, dentro de un rato le voy a escribir. Tal vez en otro invierno la oferta siga en pie.

Me perdí en Seté ¿o fue en otro sitio?, da igual. Un laberinto de canales por los que anduve horas durante toda la noche para ir a amanecer de nuevo a la entrada de la población. Esa noche no me quise acostar, me detuve en lo que parecía un parking de caravanas y resultó ser un campamento de gente que no me gustó. Me preguntó una señora si buscaba donde pasar la noche, ante mi respuesta me pidió 10 € por dormir con ella, 20 si era con su hija o 5 con su nieto. No pude irme a dormir aquella noche y preferí andar por los caminos hasta que salió el sol. Ese día si salió.

Recorrí todo el parque de La Camargue, toros negros, caballos blancos, gitanos y un bar con amplia oferta de cartuchos para escopeta de caza y donde a media mañana empleados de obras públicas tomaban café y fumaban perezosamente, fue fácil sentirme como en casa hasta que el precio del café me hizo recordar donde estaba.

Recorrí las ruinas de Arles, cruce en ferry el Gran Rhone tras dormir en su rivera, la noche anterior fue en el Petit Rhone, y visité Marsella.

La gente de La Provenza no tiene en sus casas muebles provenzales.

Vi dos cocodrilos, uno disecado en un muro de catedral donde reposa un santo, el otro es escultura de un esclusero y cuando el cauce está alto en el canal parece que el animal nada en sus aguas.

He pasado tardes en los “boulodromos” viendo a los paisanos jugar a la petanca.

Repuse la chaqueta que tenia, aquella cuya cremallera me reparó Fran allá por Huelva y que se murió del todo en La Coruña, por una que promete muchas cosas y que por el momento casi que las hace, transpira, es impermeable y corta el viento. Transformé con una radial la canasta del manillar y ahora es un portabultos delantero en donde llevo alforjas, dispongo de la misma capacidad de carga que cuando partí, al fin. Pronto tendré espero mi cocina y podré calentar comida. El siguiente objetivo un catre que me mantenga alejado de la humedad del suelo. En eso ando metido ahora.

Crucé Monaco que me parece ahora bajo la lluvia más feo aún que cuando lo conocí hace años. En una gasolinera comí con Manuel.

A pesar de dolencias y dificultades me siento francamente bien, sorprendido de como he ido pasando un otoño al que no estoy acostumbrado y notándome cada día mas entero, más capaz.

He rodado por sendas solitarias, en la rivera de ríos o a través de bosques, subido puertos, muchas veces solo, algunas acompañado por ociosos jubilados en sus bicis que siempre me indicaron el mejor camino, donde dormir o comprar. Dos encantadoras parisinas, por mi incapacidad de entender su explicación, me dijeron “síguenos” y me llevaron al sitio que buscaba, con un palmo de lengua fuera pero me llevaron. Otro ciclista me dio instrucciones para ir a dormir junto a un lago, tan precisas fueron sus manos que sin entender sus palabras me guiaron a lo largo de 10 kilómetros de desvíos y rotondas que llegue al sitio, pernocte en el y mereció la pena. Conversé con uno de Cullera que tras 50 años residiendo aquí sueña con su jubilación y regresar a su tierra, nos reímos al comentar que en estas tierras los pueblos tienen más farmacias que bares y eso no puede ser síntoma de nada bueno.

Se rompió mi taza, la que compré en Puertomarín.

Un señor me abrió su pizeria para que durmiera en ella, fuera un diluvio con vientos de 90 kilómetros por hora.

Llegue a San Remo, a visitar a mi amiga Simona, pensando en que palabras usar para mi saludo, ella sin darme tiempo a nada me abrazo y dijo, hola hermano.



martes, 18 de noviembre de 2014

Martes 11.11.14 Las Galias VII. San Morthory. Una de las cosas que me entretiene cuando voy pasando pueblos es ver el tema de los hermanamientos. Cada población esta hermanada con algunas otras. Nunca he comprendido del todo el sentido de esto. Supongo que se reducirá a algún evento folclórico y cultural esporádico, pero en los lugares donde he residido nunca he he tenido conocimiento de esos eventos ni visto que eso tenga la menor trascendencia para las gentes que habitan dichas poblaciones. Igual el tema se reduce a un par de comilonas que se pegan los responsables de cultura y alcaldes de ambas poblaciones a cuenta del erario público y poco más.

Unas poblaciones están hermanadas con otras catalanas en las que figura como país España y en otras el país es Catalunya. Desconozco el criterio que les hace decantarse por cualquiera de ambas opciones. Entre nosotros, el tema catalán me importa un comino, como si deciden hacerse nepalies. Y menciono Nepal por que es de ese país uno de los pueblos que está hermanado con otro que cruzo. ¿Nepal?, pues si. Procuro imaginar el grado y tipo de hermanamiento que se puede producir entre una población del Nepal cuyo nombre he olvidado y desconocía y este pueblo de La Garonne francesa.

El río Garonne es el que da nombre a la región y me paso la tarde cruzando a un lado y a otro según el trazado de la carretera tenga decidido ir por su margen derecho o izquierdo, pero no lo tiene nada claro y se pasa el tiempo puente a un lado y puente a otro. Tras los Altos Pirineos el rodar por esta zona es puro placer, rectas interminables y terreno llano. El paisaje se convierte en tierras cultivadas si bien las zonas boscosas mantienen su discreta presencia aquí y allá. Los Pirineos nevados siguen presentes en el horizonte y cuando el aire sopla de allí se hacen notar. De hecho el día amaneció sin nubes y tan pronto le dio al viento por hacer acto de presencia, en pocos minutos se cubrió todo de nubes y he tenido amenaza de lluvias todo el día.

Ya antes de llegar a San Mathory vi carteles que anuncian una exposición sobre la Gran Guerra y tan pronto llego al pueblo me dirijo al Marie que es algo así como una casa de cultura o eso me parece y la visito. Al medio día pase, y casi olvido mencionarlo, por Saint Bertrand de Commings donde pude ver un homenaje a un obelisco donde se recuerda a las victimas de sus guerras. La lista de esa primera dobla o triplica todas las demás juntas. Segunda, Indochina, Argelia... fue una carnicería monumental. La gente arreglada, caballeros de edad con sus medallas puestas, lazos con los colores nacionales en las solapas. Estos mismos lazos son los que veo en visitantes a la exposición que hoy se inaugura. No solo gente de edad, veo a familias con niños y sus adultos les señalan y explican cosas. La lista de fallecidos de Saint Mathory me parece espeluznantemente larga. Creo que cada familia de esta población enterró a algún hijo. Aparte de un esquema que recorre el período con los acontecimientos más notables, hay primeras páginas de periódicos de la época de varias cabeceras, por supuesto uniformes, pertrechos y cosas de campaña, pero también los objetos que la gente hacia con las vainas de los proyectiles de artillería, floreros, candelabros y demás.

Al salir de la exposición y en la puerta de unos aseos le pregunto a un anciano del pueblo si conoce algún lugar con techo bajo el que pueda dormir. No puedo imaginar como sería la comunicación entre mancos. Le indico techo y dormir con gestos mientras hablo una lengua que no entiende y el me dice a donde ir y a que distancia está. con los suyos, hablando cosas que no logro entender si no es por esos benditos gestos.


Lunes 10.11.14 Las Galias VI. Un bosque de robles por el valle del Neste. A pesar de una previsión del tiempo de la semana que pude ver ayer con malos augurios, la mañana comienza soleada y sin atisbo de nubes en el cielo. Tomo el camino que ayer estudie lamentándome de no desviarme y hacer el Col del Tourmalet, pero se que lo terminaría subiendo a pie con la bici a mi lado.

Aún me mantengo en la montaña y el cielo no para de sufrir cambios, rápidos, en un instante pasa de estar despejado a cubrirse de nubes, de no soplar apenas viento a que este sea de cierta intensidad. Cuando leía cosas sobre esto que sucede en las montañas siempre me pareció exagerado, ahora puedo comprobar que es cierto y ya no se que prendas seleccionar pues las que me abrigan no son impermeables y las que lo son no abrigan como las primeras. Al final adopto la decisión de tener a mano las de lluvia pues esta puede caer de inmediato, cosa que el frío no es tan instantáneo ni tan catastrófico para mi bienestar.

Tras pasar algunas poblaciones veo para mi asombro que muchos comercios permanecen cerrados así como bares. Entro en una oficina de turismo donde me informan de varias cosas. Para usar su wifi he de pasar un calvario de configuración que me desanima, disponen de un ordenador pero tras dos intentos de introducir mi contraseña del correo esta no me la da como válida. De lo otro que me entero es de que muchos comercios y bares cierran los lunes por que trabajaron los sábados y resulta que mañana es el aniversario del armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial y si bien eso allí en España carece de importancia vasta ver los monumentos a sus caídos en todas y cada una de las poblaciones, con las listas de los fallecidos en cada población, para entender lo que eso supuso en estas tierras y que es motivo para que mañana sea festivo en todo el país.


Cerca del pueblo hay un bosque y en el una caseta. Esta tiene aseos, un cuarto donde se encienden y apagan las luces de las pistas de petanca y otro cuarto que pertenece al club local de ese deporte. Dispone de un amplio voladizo y pienso que puede ser un sitio adecuado para hacer noche. Le pregunto a la empleada de la oficina si ella piensa que existe algún problema en que lo use y me dice que adelante. Una noche no es problema. Para allí me dirijo a esperar la hora en que anochezca que suele ser dependiendo de las nubes y la posición de las montañas alrededor de las 18:00. A las 17 comienzan a llegar jugadores de petanca, supongo que estarán un rato y se marcharan pronto, por la falta de luz y las bajas temperaturas. Nada de eso. Para empezar van bien equipados, el equipo local tiene prendas de abrigo en color naranja y negro, forros polares y más tarde aparecen las chaquetas impermeables. Las partidas se suceden y me entretengo viéndolos, se juntan doce y forman usan dos espacios de juego. A las 9 van sacando de su cuarto botellas de alcohol y refrescos y comienzan una especie de botellón. Al precio del alcohol en los bares es comprensible que prefieran ponerse a tono por su cuenta en el propio terreno de juego que ir de copas tras las partidas. La fiesta se va demorando hasta pasadas las 10. Me ofrecen tomar algo con ellos, cosa que rechazo sin saber bien la razón, algo me indica que es mejor así. Tan pronto se retiran tomo posesión de la caseta, monto mi tinglado de dormir y a pasar la noche.
Domingo 09.11.14 Las Galias V. Lourdes. Dos mantas no han sido suficientes para el frío de la madrugada, he buscado y puesto una colcha sobre estas para entrar en calor. La calefacción esta apagada y se nota. El día amanece con lluvia. Un periódico que hojeo más tarde me desalienta con una semana entera que se anuncia con lluvias. Se que con lluvia avanzaré muy poco y se que he de alejarme del pirineo y buscar la costa mediterránea tan pronto como pueda. Si siento frío con estas temperaturas no me quiero imaginar cuando el otoño avance y se aproxime el invierno, cuando no solo nieve en las cumbres y tenga que buscar donde dormir en pueblos nevados y sin techo que me cobije. Por poco que sea, cada uno de los días de esta semana he de avanzar en dirección al Canal Midi y por este a Carcassone y Narbona.

Anoche dejé la leche que compré en el frigorífico, que estupidez con la temperatura que tiene la cocina. Esta mañana, esta, la cocina, estaba cerrada y he salido a tomar un café fuera. La lluvia no es intensa pero si constante y el cielo no anuncia ningún claro. Tras el café regreso a la casa y allí ya desayuno con la gente levantada, no madrugan a mis horas lo que es razonable. Tengo costumbre de despertar a las 6.

Tras el desayuno voy a visitar el santuario, anoche pasee por los jardines casi a oscuras, no eran más de las 7 de la tarde pero esto es Francia y a esa hora y en este lugar eso es noche. Hay visitantes, no se ve una multitud pero no se puede decir que este vacío. Los comercios del camino anuncian sus mercancías marianas, también los restaurantes, en italiano, español y portugués que han de representar la principal fuente de turistas o devotos. Visito una tras otra las iglesias que forman parte del conjunto, veo capillas dedicadas al santoral entre las que me llama la atención la de Juana de Arco así como una a Pio X que me hace sonreír. Escuche en una ocasión una historia relacionada con el nombre de este santo, un padre que seguro lo era de múltiples hijos, ante el nacimiento de uno más y sin ganas de complicarse en exceso la vida, fue a mirar el calendario, para ponerle el nombre del santo del día en que su hijo vino al mundo y asunto resuelto. El hijo termino llamándose SPioX, al recordarlo no dejo de sonreir, original es el nombre, no me cabe duda.

A las 11:15, en la cripta, se celebra misa en español, cada día. Allí veo a compatriotas, algún latino y gente que me consta por sus ropas y peinados son residentes en Francia pero escuchan misa en su lengua materna. La cripta esta completamente llena, los fieles ocupan el pasillo que desde el exterior llega hasta ella. Fuera llueve.

Pasé por la oficina de información. Al verme peregrino, se interesan por mi alojamiento, les digo que esta solucionado. Me consta que ellos disponen de un albergue pero también tengo noticias de los precios que se gastan. Estoy bien donde me encuentro, es misterioso, místico y confortable. No todos los días puede uno comer bajo el retrato de un Gran Maestre. Conozco poco de esta orden pero me comprometo a investigar. No de la originaria, que de esa si se algo. Me refiero a la actual. Que a buen seguro sera un batiburrillo no exento de interés, gentes pudientes metidas a hacer obras de caridad con disfraces y grados. Mitad masones mitad rotarios. Lo mismo ando confundido, pero me huelen a eso. Por lo pronto soy benefactor de su invento y eso me agrada.

Hoy permanecen cerrados locales que ayer abrieron, no veo cerca nada donde me ofrezcan wifi, la lluvia me desanima a buscar más por la ciudad, ya tendré ocasión a partir de mañana a viajar bajo esta, hoy prefiero mantenerme seco, yo y mis prendas. Me meto tras la comida en la cama a leer un rato y entrar en calor. Las manos se enfrían y tan pronto se ponga el sol se a ciencia cierta que el frío se hará más presente.

A pesar de que no tengo planeado ir al cine, la oferta aquí es muy “pía”, películas de contenido religioso o espiritual, vida de Santa Bernadette incluida, subtitulada y/o doblada a varios idiomas. Mirando los escaparates de las librerias busco títulos conocidos, por ver si en algo coinciden los gustos o las promociones editoriales a ambos lados del Pirineo. Dolo encuentro un título de autor conocido. Es de Almudena Grandes, “Le lecteur de Jules Verne”, resulta curioso que este fúe de los últimos libros que lei en casa poco antes de emprender mi viaje.

Una tarde de domingo de noviembre en Lourdes puede ser una de las cosas mas aburridas que pueda imaginar. El tiempo no acompaña para que me decida a visitar el castillo, el tiempo y el precio que me cobrarán por la entrada y que honestamente dudo me compense el esfuerzo económico. Me he enterado que este fin de semana se han reunido aquí todos los obispos de Francia. Me voy enterando por frases y miradas el origen del enfado de la muchacha que anda por la casa. Estoy convencido que siente algo por el chico que me abrió la puerta ayer. Este anda pensando, por lo que entiendo, marcharse a Barcelona, el, no ellos. La cara de ella, cuando el habla de estas cosas con otro de los que están por aquí, es todo un poema.

En la breve siesta que he dormido he tenido una pesadilla. Me he despertado sobresaltado y no dejo de darle vueltas al motivo de mi angustia en el sueño cuando se trata de algo que la realidad ya ha superado en hechos. Seguramente la herida abierta que dejó esta lejos de estar curada. La otra parte del sueño es un puro absurdo, donde veo correr, atados entre ellos y por una carretera a una gallina con un gato grande y pelirrojo. Los alcanzo y mantengo sujetos para cortar la cuerda que los mantiene unidos. Ya de cerca veo que no se sienten mal asi, atada a la cuerda va una bandera blanca. Inhiesta y oscilante al viento. Les siguen corriendo dos cachorros de perro. ¿Que narices puede significar esto? Decido salir a tomar el aire y despejarme. Se ven claros al norte. La tarde es fría, ayer bajo el termómetro a los 6 grados y hoy se espera lo mismo. Esta noche tendré la colcha puesta desde el principio.

Me cruzo con un grupo de brasileños, la guia que les conduce enarbola una bandera en el estremo de un baston de esos de caminar por el monte. Por aburrimiento les sigo un rato, van hacia el santuario, como no. Les dejo y entro a comprar una beguete para la cena. Comí pronto y cenare pronto, más tarde retomare mi lectura bíblica con la esperanza de que terminen de una vez las carnicerias de animales y personas de los primeros libros. Tras cada sacrificio de animal, la sangre de este, es derramada por el altar, por el suelo y las cortinas que lo cierran. Es facíl imaginar la pestilencia de ese altar y las nubes de moscas que les siguen a donde vallan. Más si tenemos en cuenta las temperaturas de esas zonas de desierto por las que anduvieron y la escasez de agua para poder lavar todo lo que se pasan el día ensuciando con sangre de pobres bestias. Entiendo que todo esto ha de ser leido con una visión teológica, pero por mucho que me esfuerzo no la logro encontrar. Creo que pueden y deben existir maneras más sencillas, menos rebuscadas, de trasmitir un mensaje de amor y fraternidad entre los hombres.


Como contrapunto, en el sermón de hoy, se hablo de la expulsión de los mercaderes del templo. Eso dicho en un templo que es un inmenso supermercado no deja de resultar cuanto menos sorprendente. El asunto, por lo visto, aclara el cura, es que el mercado este fuera del templo y no dentro. ¿Donde termina el templo en Lourdes? ¿y en Fatima? Y de todo lo que se hace en el templo ¿cuantas cosas son mercado? No lo comprendo bien. Que conste que no hago una aproximación crítica, solo quiero entender. O al menos convencerme que ellos lo entienden. Igual es que mi mente es obtusa y torpe, no esta preparada para comprender según que cosas. Dicho sin sarcasmo.
Sábado 08.11.14 Las Galias IV. Lourdes. A las cinco de la mañana me despierto helado. El saco se ha portado toda la noche, pero a esas horas la temperatura ha debido de bajar más o no se. Me pongo un jersey y con eso intento pasar unas horas más en el saco. Lo consigo y duermo algo más. A todo esto estoy durmiendo desde las siete de la tarde de ayer aproximadamente. Cuando finalmente me pongo en pie comienzan las carreras, quitarme prendas y ponerme otras que aún estan húmedas, mierda, a todo correr y con frío.

Frio es el café que me tomo, preparado con agua de lluvia, que para eso paso la taza ayer tarde y noche bajo esta. Corriendo monto los bartulos y salgo pitando. A buscar el primer pueblo con bar. No es el primero, pero dos kilómetros más y encuentro uno en una plaza con arces de hojas de un rojo hermoso. Incluso el dueño del bar me ofrece un papel para liar que los mios se terminaron ayer. Frente al bar, la panaderia y en ella pan y un croasan. En España les llamamos igual, pero ahi terminan los parecidos. En el nombre y la forma. Discursión con una panadera que no sabe sumar. Le cuesta, pero al final se da cuenta de su error, disculpas y listo. Varios pueblos mas adelante, tienda que anuncia tabacos, ¡que precios!, compro papel y cacahuetes, estos últimos a precio razonable.

Al entrar a Lourdes paso por la puerta del sitio que me indico Antonio en Oloron, me pilla de camino. Oh, cerrado, dice que hasta abril del 2015. Con esto y con lo del cambio de cura en el anterior pueblo me temo que la información de Antonio no anda muy actualizada. Eso no desmerece su interés y por suerte dispongo de dos direcciones más. Me dirijo a la segunda que me pilla de camino. La que me pasó Berdard que así se llama quien me la facilito en el convento de Sarrance.

Al llegar a la puerta observo dos cosas, una que es un hotel, la otra que parece cerrado. Llamo y me sale a abrir un chico joven. Se decir en frances que no hablo frances, y lo digo.
Da unas voces al interior y sale otro chico, magrevi que algo lo habla. Les empiezo a explicar como he logrado esa dirección y cuando nombro a Bernard me interrumpe. Que si lo conozco y donde lo he visto. Les doy la nota que me entrego, la leen y me hacen pasar. Con la bici. Esto es de la Orden de Malta y por lo visto el tal Bernard es un cargo de la misma en la region del Alto Pirineo. Me acomodan a cuerpo de rey. Dicen que soy amigo de Bernard y que estoy en mi casa. Les aclaro que solo he desayunado con el. Nada, Bernard es el jefe y vengo de su parte, les sobra.

Habitación individual, con baño. Cama con sábanas. Llave de la entrada.

Salgo a comprar provisiones, veo la media docena de huevos a 3 euros. Busco artículos con precios por debajo de los de España y solo encuentro un litro de leche por poco más de 50 céntimos. Sin marca, solo pone leche de Francia. Esta buena. Las sopas de sobre son prohibitivas asi como las comidas preparadas. Por los bares los precios no me parecen tan altos, son similares a los que he visto estas semanas pasadas, eso sí, no sabria decir sobre el tamaño de las raciones. Ni entre en los bares antes con intención de comer ni lo voy a hacer ahora.

Por la tarde viene por aquí un sacerdote y al rato un chico que busca a quien me abrio este medio día. Habla conmigo una mezcla de italiano, portugues y español aunque se le escapan palabras en ingles. Aún no se como nos entendemos. El resto de la fauna que habita este lugar lo forman un sacerdote, alto, apuesto, perfumado y enjoyado, viste un traje que de lejos anuncia la intervención de un sastre en su corte y confección, paño caro. Más tarde se pondrá sobre el mismo un abrigo de igual tela y color, trabajo del mismo sastre. Hay una muchacha, negra, bajita y de formas rotundas, no es gruesa aún pero su trasero es toda una promesa que en pocos años será capaz de hacer eclipses con el. Cocina para los demás, con forzada amabilidad y no pocas dosis de osquedad. Se la ve fastidiada por algo. A saber si es su carácter o simplemente esta teniendo un mal día.

El comedor lo presiden dos retratos. En uno se ve un hombre adusto, de uniforme rojo con chaqueta cruzada, todo entorchados y bordados en oro. Bocamangas de mariscal de campo como poco. Luce una Cruz de Malta en el pecho, sin inscripciones bajo el retrato. El otro lleva una especie de capa o túnica negra con una gran cruz blanca en el pecho cosida, bajo la imagen si puedo leer Principe y Gran Maestre. Muestra otro rostro severo, este mas monastico que el otro, que es decididamente militar.

Antes de retirarme al dormitorio con un antiinflamatorio, he cogido frio en la anterior noche y me molesta por primera vez en mucho tiempo la hernia discal, ando algo doblado y siento ligero dolor en los muslos al caminar, me dicen que si quiero puedo meter la bici en mi cuarto y cerrarlo con llave. La habitación esta en la planta baja. Me sorprende la advertencia, pero estamos en luna llena y hay licántropos, me consta ¿o son filántropos?, menudo lio. Obedezco. Mi sorpresa sera cuando al rededor de las 12:30 noto como alguien intenta girar el picaporte de la puerta, por dos veces. Al encontrarla cerreda desiste en su intento y vuelvo a dormir. Mañana, obviamente, no preguntaré por este hecho.
Viernes 07.11.14 Las Galias III. Ningún sitio. Amanece con lluvia. Conozco las reglas del juego y tras una noche de hospitalidad uno se pira. De modo que pruebo un nuevo modo de disponer mis prendas, ya he cambiado diversas disposiciones estudiando con cual me mojo más o menos y me queda esta por intentar.

Nefasto. A los pocos kilómetros ya estoy hecho una sopa. Cierto que el agua cae con ganas, pero imposible continuar así. Se me cuela el agua por las botas, y solo sigo rodando a la espera de un techo donde detenerme.

Este aparece en forma de lavadero. Junto a dos casas en mitad del bosque. Ni lo dudo. Base de las paredes en piedra y terminan en madera. El techo es de pizarra y dispone de tres de las cuatro paredes. La pila de lavar que en otros ocupa la mayor parte del espacio, en este no es así y solo esta en una pared dejando mucho espacio para poder pasar el día o dormir si es necesario.

Me quito todo lo que llevo y lo voy tendiendo en dos cintas que he tensado. Con ropas secas me empiezo a sentir mejor. Hambriento, como pronto. El día por lo demás lo paso leyendo y confiando en que las prendas se sequen para ser usadas mañana, que se sequen si no al menos lo suficiente para poder ser guardadas y rodar con otras. Confiando que mañana no llueva ya que hoy no no se detiene el agua en todo el día. Leyendo hasta las seis de la tarde en que la luz ya me lo impide. Compre pan antes de salir y dispongo que comida. No asíestúpido que soy, de agua suficiente. Dejo la taza fuera de tejado para que la lluvia la llene y con eso poder hacer un café por la mañana.

Tan pronto cierro el libro me meto en el saco. Pronto este se calienta y a esperar que durante la noche no baje demasiado el termómetro. Estoy rodeado de picos nevados y durante el día en varias ocasiones he de meter las manos en los bolsillos para que entren en calor. Ya se, ahora lo se, que esa combinación de prendas no funciona bien. Tomo nota. Por otra parte también se que no puedo confiar en la impermeabilidad de las botas, esta no es tal.
Jueves 06.11.14 Las Galias II. Arudy. Ayter terminé el poco pan que tenia. Mientras me tomo un café en la gélida cocina lamentandome de ello aparece uno de los ¿frailes?, me invita a acompañarlo a la cocina de ellos, esta si está caldeada, con la chimenea encendida y un aroma a pan tostado y café. Yo voy con mi taza en la mano y cuando me ofrecen pan lo acepto gustoso. Hay alguien más desayunando que ayer no vi. Hablan entre ellos sin que entienda una palabra pero en un momento ese rostro nuevo me alarga un trozo de papel con algo escrito. Son unas señas, un domicilio en Lourdes, logro entender que cuando pase por esa población me dirija a ese lugar que me indica y muestre el papel. Lo guardo y agradezco.

Llego pronto a Oloron y voy directamente a comprar el pan. No es una población pequeña y no que pensar de las casualidades pero estas se dan en ocasiones y últimamente me sonrien. En la puerta de la panadería una señora discute con su perro que no quiere quedarse a esperarla. Intenta atar su correa a un cancho que se desprende de la parez no dejandole hacer su maniobra y la veo con prisas, atareada. Me ofrezco a sujetarle el perro mientras hace su compra y me pasa la correa. Tan pronto sale de hacer su compra entro yo y tras pagar mi pan, al girarme para salir, me habla Antonio. Se presenta. Es el presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Oloron. Me interroga por mi viaje, en la puerta. Le digo que me dirijo a la oficina de informacion turística con la intención de encontrar un mapa decente, a lo que me contesta que me olvide, me darán una birria, que el vive cerca y en su casa dispone de planos e información, que le siga.

Imposible andar más sin antes pasar por un aseo, entramos a un bar, café para el y uno con leche para mi, 2,40 €. Ya en su casa me lleva al salón. Esto no es una casa, lo tiene montado como una especie de centro de operaciones de un viajero. El salon esta empapelado de planos y mapas, lo preside uno que ocupa una gran pared, formado por diversos planos aunque todos de la misma escala, unidos entre sí, que abarcan el recorrido desde Oloron, hasta Brindisi en Italia y desde allí pasando por Grecia y Turquia hasta Jerusalen. Frente a esta pared tiene un museo con recuerdos, fotos, pins, medallas, de caminos que ha recorrido, peregrinaciones por toda Europa, me confiesa que lleva andados mas de 60.000 kilómetros y le creo. En la entrada las botas alineadas ocupan toda una pared.

Se pone a rebuscar en su estanteria, dos baldas cubiertas por planos plegados de todo el mundo, el resto libros de viajes y revistas. Va sacando planos y estendiendolos sobre la mesa mientras habla a un ritmo frenético sin que le pueda seguir. En frances, claro. Le pido calma y voy anotando cosas, me organiza etapas para ir a Lourdes y desde allí a Carcasone, sin pasar por Tolouse, ya vere con calma si lo hago o no. Mas tarde me dice poblaciones donde el cura del pueblo me dará donde dormir con seguridad, los nombres en francés no se corresponden en su sonido a su grafia y le pido calma, voy tomando notas. Me dice que haga noche en Arudy, preguntando por Jean Casabone, el parroco y tomo notas a toda velocidad. La mañana si bien no ha llovido aún esta nublada y tengo intención de poner distancia de por medio antes de que eso suceda y el tiene prisa por hacer cosas igualmente. Con varios papeles llenos de anotaciones nos despedios pero antes me deja unas señas de un lugar en Lourdes para que pase de su parte, tal y como me sucedió esta mañana en el desayuno. Nos despedimos y me pongo en marcha en dirección a Arudy.

Llego al pueblo, en la plaza están poniendo unas discretas estrellas de bombillas como iluminación navideña, el jefe de la cuadrilla se detiene a hablar conmigo, y yo sin saber que me dice. Al enterarse que soy español llama a gritos a “Sapatero” que dice que es de Zaragoza. Zapatero, de apellido, resulta ser no el si no sus padres de Carrión de los Condes, en Palencia, me lleva el mismo hasta la casa del cura.

Hola, soy bla bla bla y me manda Antonio de Oloron, ¿tu eres Jean? Pues no, soy Pierre pero pasa igualmente.

Me invita a pasar la noche en el presbiterio, que si necesito comida, le digo que no, que viajo con cosas para comer, siempre. Aún asi, al rato se acerca a donde estoy y me dice que me espera en el piso de arriba que es lo que el habita, a las 19:15 para cenar con el y hablar. Llego a la hora y mientras espero observo sus libros y objetos. Me ofrezco a ayudarle y termino preparando la crema de calabacines que me sirvo antes de que el triture y mezcle el queso. Tiene una gata y es su debilidad. Unos peregrinos la encontraron en el bosque, avandonada de pequeña. Se la llevaron y el se la quedo, ahora es una gorda gata cuya cara ilustra las portadas de los libros de cuentos que el escribe. Me dice que es famosa, los libros descansan sobre un aparador del comedor.

Tengo un lio tremendo, en unos sitios veo que la región tiene un nombre y en otros lados veo que se llama de otro. Aquitania, Occitania, Gascuña, Pirineos Atlánticos. El se rie y me dice que se llama de todos modos, en cada tiempo tubo un nombre y abarco una zona geogréfica concreta que no se corresponden con las de otro nombre con exactitud. Me menciona también el nombre del valle o la comarca. Igualmente mañana avandonaré esta zona para entrar en los Altos Pirineos. Las montañas que se ven al sur, están nevadas y el aire es frío a estas horas, la luna ilumina las nubes mientras fumo un poco antes de irme a dormir.

Hablamos igualmente durante la cena, en la que me puso medio vaso de vino rosado que compra de España por que le gusta y le sale mucho más barato que el de aquí, del por que las iglesias en Francia permanecen abiertas todo el dia e incluso por las noches, esté o no el cura en ellas. Se rie. A diferencia de otros lugares, la mayor parte de las iglesias francesas, no pertenecen a La Iglesia, son del pueblo. El cura las puede usar para los cultos, pero no cerrar algo que no le pertenece, es el municipio quien decide si se cierra o no y cuando, para eso son sus propietarios. el sacerdote es un mero usuario de la misma.

Se que esta noche dormiré bien, he preparado mi cama con un par de mantas y tengo el libro en la mesilla. Me retiro pronto a disfrutar de ese rato de placer hasta que me venza el sueño.
Miércoles 05.11.14 Las Galias I. Sarrance. Nieve en la cima de la montaña que tengo frente a mi y puedo ver por la ventana de la cocina. Estoy en una abadia de monjas en Sarrance, vi un cartel en la puerta que decia llamar y entrar y eso hice. A quitarme el frío que desde esta mañana metí en mi cuerpo al pasar por Somport y que a malas penas he logrado.

Me he adentrado 40 kilómetros en Francia y he bajado 1.200 metros en un intento de alejarme del frío de la cumbre, pero la cocina en la que paso la tarde solo es gélida, el exterior es peor por lo que no me quejo agradecido de poder usarla. Cuando le indique con las manos el gesto de que buscava techo, entendío que queria montar una tienda y me condujo a un prado que tienen dentro del convento. Con señas le pregunto si puedo dormir en un salón destartalado donde he dejado la bici y me dicen que si. A todo esto a las monjas no las he visto, hablo o lo que sea con un tal Jacobo, no se que es del convento ni tengo posibilidad de averiguar por que hablamos lenguas distintas. Me he podido calentar una sopa y tras esta me hice un vaso de leche. Con eso y calcetines secos, eso de que las botas son impermeables es pura fantasia, si no entro del todo en calor al menos detengo el frío que me tenia agarrotado.

El autobus, que al final tome, 2,80 € me deja en Somport a las 9 de la mañana bajo una nevada. Cometo el error de empezar a montar los bultos en la bici sin ponerme los guantes y lo pago caro. Una vez las manos heladas ponerme los guantes me cuesta mucho más. Con capas de prendas superpuestas me lanzo carretera abajo mientras la nieve me azota la cara y cubre parcialmente mi visibilidad a consecuencia de las gafas, malditas. La opción de detenerme para limpiarlas la veo inutil, con lo que esta cayendo no durarian limpias más que unos segundos y detenerme no es tampoco opción, ¿donde? Todo cerrado en el puerto, el antiguo puesto fronterizo incluido. La solución es alejarme lo antes posible sin caerme y bajar cota.

Nunca habia rodado ni por la nieve ni con nieve, pero me pongo en ello con toda precaución y tan pronto dejo atrás la cota de nieve, esta se convierte en lluvia lo que es peor. No me detengo al pasar por Urdos, con todo cerrado, bar incluido. En Borge si lo hago en una marquesina de autobus. Dejó momentaneamente de llover y aprovecho para limpiar gafas, ver mi calamitoso estado general y procurar calentar algo las manos con escaso éxito. Los bares, perdon, el bar, sigue cerrado. Supongo que es su mes de descanso, antes de la temporada invernal y tras los meses de verano en que tendrán más clientela. Tampoco observo ninguna tienda a la vista ni carteles que me la anuncien.

El paisaje, duro, vertical, la arquitectura gris y oscura, me traen a la cabeza las imágenes de la película “Rios de color púrpura”, dos coches de la gendarmeria con los que me cruzo terminan de reforzar esos pensamientos. El río a mi derecha baja con aguas bravas, solo de pensar en su temperatura aumenta la sensación de frío que albergo

Voy dejando atrás pueblo tras pueblo para bajar mas la cota y poner tierra de por medio a las cimas pirenaicas, es inutil. El pueblo en que me detengo tiene una cima próxima de 2.600 metros, nevada por su puesto. Bar cerrado, una carniceria-charcuteria es el primer comercio que veo abierto, me queda por fortuna algo de pan. Y es aquí donde veo la abadia y el cartel que invita a entrar a los peregrinos de modo que ahí me cuelo.

Me abre la puerta un hombre, le digo lo primero, tras saludarle que no hablo francés. Me hace esperar y busca a alguien. Sale a recibirme otro y este es el que confunde mi gesto de hacer un techo sobre mi cabeza. El tema se resuelve satisfactoriamente.

No se por que pensé en monjas. El convento es de frailes o eso supongo. Hay una lista de los servicios religiosos y cuando asisto a “visperas” solo aparecen ellos más el sacerdote. Más tarde mientras fumo los veo entrar de nuevo a “completas”, no se cuantos son ni de que orden, no llevan hábitos ni símbolos distintivos, tan solo como constante la marca de una conocida cadena de material deportivo que se puede leer en sus jerseys, pantalones o botas.

Leyendo en la colchoneta antes de salir, viene otro a saludarme, este si habla español y supongo esta comisionado por los demás para saber algo más de mi. Hablamos brevemente, leo un poco más y me sumo en un profundo sueño. Necesito entrar en calor y descansar de una jornada dura. La nieve ha sido un componente nuevo en mi viaje y no precisamente se ha presentado en un hermoso y soleado día.