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viernes, 8 de agosto de 2014

Miércoles 06.08.14 Gibraltar. Cada día tenemos la oportunidad de aprender cosas nuevas y mi primera lección de hoy ha madrugado, de hecho me a ayudado a madrugar a mi también. He dormido sobre un mullido colchón de césped, el césped se riega, riego automático normalmente ya, por aspersores ¿que horas son las adecuadas para regar en verano? ¿y si por las tardes y noches el parque esta en uso? eso es por las mañanas y bien temprano. Un aspersor me riega a mi y a todo mi tenderete que aún no se por que razón me apresuro a poner a salvo de un humor esplendido a pesar de lo incómoda que pueda parecer la situación.

Desayuno en San Roque antes de partir a Gibraltar, bien temprano en la animación de uno de sus bares donde los parroquianos comentan el informativo matinal entre exabruptos a Artur Mas, propuestas de que cuando evacuen al religioso español infectado de ébola lo lleven directamente al congreso a ser posible en sesión plenaria o reciben las imágenes de la juez Alaya entre “Ole, tu”. Salgo a las 7:05 de San Roque a Campamento, La Línea y Gibraltar con buena temperatura y cuesta abajo.

Hablar de Gibraltar se me hace complicado, si la conoces ya sabes que es aquello y si no la viste nunca se me viene a la cabeza la crítica que apareció en la prensa neoyorquina cuando Lola Flores actuó en el Madison Square Garden, “no sabe cantar, no sabe bailar, pero no se la pierdan”. Haciendo escala en Malta ya pude apreciar como se puede versionar en británico una ciudad mediterránea, aquella rutilada con trazas italianas, esta andaluzas, con detalles como un aeropuerto este sí para pasear por el y no el de Fabra hasta un cambio de guardia con sus gritos rituales que no tienen desperdicio.

Tengo que salir del itsmo por donde mismo entre hasta San Roque.

Algeciras fea, Fea, FEA.

Llego a El Pelayo, una pedanía o barrio de Algeciras, a unos 7 u 8 kilómetros, sobre un puerto de montaña en el camino a Tarifa, disfruta de unas hermosas vistas a las colinas marroquíes sobre las que veo la temprana luna. Quiero pasar aquí la noche y ya mañana dejarme caer en Tarifa. Sentado en un banco a la puerta del local de la asociación de vecinos, también cantina, escucho la radio, en el mismo edificio esta la oficina de correos que abre cada mañana de 10 a 11, supongo que con mas trabajo de Caja Postal de Ahorros que en temas de correspondencia,  hay una placa de la policía de proximidad. La plaza del pueblo tiene tres bancos, una farola y ahí termina la fiesta, que por cierto me las pierdo ya que son del 7 al 10 de agosto. Llega la primera persona al local pero nadie parece haber aquí para atender, se sienta y escucha la radio. Mas tarde llegaran alguno más con los que hablan o juegan a las cartas.

La vista difícilmente puede ser más serena, una neblina ligera oculta el agua del estrecho y frente a mi veo como algunas luces comienzan a encenderse ya en África, por mucho que me lo contaran no podía imaginar lo próxima que está y entiendo que esa estrecha franja de agua no puede detener a nadie en sus sueños, cuando toda la anchura del océano no nos detuvo en otros sueños y otros tiempos.

He recorrido ya algún kilómetro desde que salí y en todos ellos con la incomodidad de una mochila a mi espalda, si el otro día logré hacer algún cambio y llevar el petate menos cargado en la canasta del manillar esta tarde en la plaza de El Pelayo la he pasado, aparte de secando las cosas que esta mañana mojó el aspersor, montando y desmontando bultos, moviendo correas, poniendo la tienda en perpendicular con las ruedas, primero justo tras el sillín, después desplazada hacia atrás, igual con la colchoneta que no pliego cada mañana por lo incomodo del proceso primero y por ya no tener ni bolsa ni correas tras el robo, hasta encontrar una disposición que me permite al menos en teoría llevar la mochila atrás. Estoy deseando rodar mañana de este modo y así comprobar su funcionamiento con ese peso adicional detrás pero no sobre mis hombros, puede ser una mejora notable en mi confort.

Volviendo al local, bar o lo que sea, te tomo un descafeinado mientras me gano la confianza del que lo atiende y de este modo que me “autorice” a dormir en la puerta, tiene un porchecito y desde hace mas de una semana contemplo siempre el tener cerca algo bajo lo que refugiarme en caso de lluvia, este prevista o no, por adquirir ese nuevo y necesario hábito. Dentro del local, fumando con los demás, dentro, tras la barra un óleo del teniente coronel Tejero con tricornio me mira mientras por la radio suena La gallina Co-Co-Ua-de Enrique y Ana. No se tu, a mi esto me lo cuentan y no se si me lo creo. La máquina del tiempo existe. Además no se le puede pedir más contrastes a un mismo día sin caer en una esquizofrenia. Desayuna en San Roque, visita Gibraltar, cruza Algeciras y termina el día en El Pelayo.



Martes 05.08.14 San Roque. Durante la mayor parte de mi infancia fui al cine cada domingo. Con solo cruzar una calle tenía los Maristas o si cruzaba tres los Salesianos con dos sesiones de programa doble. No es difícil imaginar que estrenos no ponían. Éramos un público infantil y lo que nos “echaban” se supone que si  no seguía los actuales criterios de adecuación si al menos se hacia con la pretensión de tenernos distraídos con mejor o peor éxito. Del título de la película nos solíamos enterar en el momento de sacar la entrada, otras veces al empezar esta y en más de una ocasión no me llegué a enterar nunca.

El decidirnos por una y otra oferta es para mi un misterio, si bien era diferenciada por el precio que en Maristas era de 20 pts y en Salesianos 15, entrábamos con 25 pts y allí nos las dejábamos ya que lo que no se pagaba en entrada se gastaba en chuches que por aquel entonces no se llamaban así, bolsa de palomitas 5 pts, gaseosa 4 pts, regaliz roja o negra 2 x 1 pts y así. Ah, en Salesianos se podían comprar y comer pipas en la sala que era de asientos de madera a diferencia de los tapizados de Maristas. La hora de las sesiones también era diferente, 15:00 y 18:00 horas en uno y 15:30, 18:30 en el otro. Dentro era más fácil poder seguir las películas en Maristas ya que se hablaba algo menos, apenas se gritaba, aunque en ambos teníamos momentos en que la sala se podía arrancar con vítores y aplausos ante un lance especialmente bien resuelto de cara al tan exigente público.

La cartelera se nutría de cine de acción, aventura, bélico, misterio, terror, western y demás, allí me aburrí con un Roger Moore en 007 Vive y deja morir y conocí a Fu Manchú, vi El Puente sobre el río Kwai y Objetivo Birmania, Un cerebro de un millón de dólares Estación Polar Cebra al menos una vez al año, varios tarzanes, poco cine de animación o ninguno. La escena del inicio de Grupo Salvaje donde Peckinpah improvisa fuera de guión un escorpión se me marcó.  Dráculas y otros vampiros, Jerry Lewis, rara vez una película española y creo que ninguna europea, si acaso las británicas que hasta mucho después no supe distinguir de las USA, de hecho por aquel tiempo dudo que supiera que fuera de las patrias se hiciera cine en otro sitio que no fuera Estados Unidos.

Mi primo que era más de posibles veía en otras salas una sola película por 125 pts, de locos, no lo entendía, como ver una en vez de dos y encima tirar todo ese capital con la de cosas que se podían hacer con semejante fortuna. Al este de Java que vista con ocho años es soporífera por mucho que el Kracatoa nos regale efectos pirotécnicos, esta fue la primera que vi en una sala de estreno, con mi primo e invitado por mi tía

El cine que veía era normalmente masculino, habían películas con o sin chica, la mayor parte sin, creo que en los créditos de algunas bélicas ni siquiera aparecían nombre de hembra. En las que salia chica, esta era un estorbo, gritaba cuando no debía, perdía el zapato o se caía, siempre en los momentos más inoportunos para colectivo desquicie de la sala. Casi que preferíamos las pelis sin chica.

Seguro que nada de esto tenga algo que ver con quien y como soy.

Seguro que no es por eso por lo que hice las cosas de este modo y ahora mi vida es una peli sin chica. O lo mismo, por poco que sea, ha ayudado.

Mucho viento durante toda la noche, cálido y seco, de poniente, duermo muy bien a pesar de el y despierto con un par de perros ladrándome, como un juego para ellos que los sacaron tempranamente a pasear y han encontrado una presa, charlo con la dueña de ambos mientras aparece una segundo con otros dos chuchos, recojo mis cosas mientras hablamos de perros abandonados, uno de estos lo fue hasta que hace un año lo encontró y tiene con ella.

En castillo el primer sitio con café abre a las 9:30, me informan, de modo que sigo hasta Duquesa, el puerto deportivo donde con el café te cobran el punto de amarre de la bici o algo así ha tenido que ser. Un robo.

Nuevo intento en la oficina de turismo de ver si puedo cubrir los 10 km que me separan de Sotogrande por algún lugar alternativo a la autovía que si ayer era peligrosa con sus 20 cm de arcén hoy, con el viento a mi derecha dándome empujones a centro de la carretera se me antoja un suicidio. En la oficina de información me dicen que no hay camino alternativo. En la puerta de esa misma oficina un veraneante que regresa de comprar el pan a su casa me dice que si lo hay, en vez de explicármelo me dice que le siga y me deja a un 1 km de la rotonda de salida a Gudiaro-Sotogrande, a todo esto llegamos en nada, casi por la playa y charlando por el camino.

Es en una de estas inútiles oficinas de información donde me dieron un mapa según el cual la autovía termino en Estepona y desde ahí al sur se circula por carretera nacional, cosa a todas luces falsa. Tenemos turismo se sol por que no depende de nosotros el que luzca, pero ya encontraran el modo de estropearlo de algún otro modo, por que si necesitara de nuestra participación ni este tendíamos, eso si, cada vez estamos mejor preparados, las chicas que atienden esas oficinas pueden decir idioteces en la tira de idiomas.

Cruzo Sotogrande tras previa identificación en una de las barreras de entrada y pregunto por el supermercado, recorro la lujosa urbanización en cuyo interior o alrededores hay hasta siete campos de golf, realmente bella y cuidada hasta el extremo, el césped de sus villas asemeja a terciopelo de lo segado que lo mantienen legiones de jardineros. Tras recorrer kilómetros de urbanización, husmear por aquí y allá, descansar en sus sombras y demás me dirijo a la salida que me indicaron en otro extremo y al acercarme otro vigilante me sube la barrera y me señala en dirección adecuada mientras me dice, “el Mercadona está por ahí”, se ganan el sueldo controlando todo estos chicos, me dice que una vez deje el supermercado, por la vía de servicio puedo ir hasta San Roque, extremo de mi destino que hable antes con el otro vigilante y en otra barrera. ¡Cotillas!

La vista del Peñón es cada vez más clara y su presencia se nota en detalles, en el centro comercial de Sotogrande ya veo una oficina internacional de seguros que opera con dicho enclave ofreciendo pólizas para asegurar desde un “yate de grandes dimensiones”, aviones o mascotas pasando por automóviles a empresas, supongo que mañana visitaré The Rock.

Las horas de la siesta son criminales, de un aburrimiento atroz, me concedo un café como un salvavidas para evitar dormirme sentado, leo un periódico local centrado en personas y lugares que me son desconocidos, curiosa su sección de deportes donde entre otras noticias veo los resultados de los encuentros de polo celebrados ayer. Decido en mi insensatez cambiar de sombra, tomo la vía de servicios que me ha de llevar a San Roque. ¿Tienes horno? ¿de aire?, ponlo en marcha, bien caliente, con su ventilador funcionando, después abre la puerta, mete el cuerpo dentro y pedalea, pero no a la sombra que eso es trampa, saca antes el horno y ponlo al sol. En la primera rotonda, bajo unos raquíticos pinos me tiro al suelo y el aire al pasar por ellos, como un milagro, quema menos.

Al existir ya esta vía de servicios, los accesos a la autovía muestran ya señales de prohibición de circular bicis por ellas. También decía el periódico cosas de Algeciras y sus problemas en esta época del año con personas y vehículos que se amontonan para cruzar el estrecho. Nota: pasa de largo ligero por tan inhóspito escenario.

En la parte baja de San Roque, un parque frente al pabellón municipal de deportes me parece buen sitio para pasar la noche, más después de preguntar y que me digan que es sitio tranquilo y seguro. Tiene fuente ademas, junto a la que ceno, con un panecillo de esos de cebolla que este medio día compré. Una pulga se me posa en el libro que leo y escapa sin que logre atrapar, no se si es del parque frecuentado por mascotas o vino hasta aquí conmigo, extremo que dudo pues se como son sus picaduras y no tengo ninguna.




jueves, 7 de agosto de 2014

Lunes 04.08.14 Estepona. A pesar de haber dormido en Ojén, en una instalación de madera para patinadores, de esas que con sus tablas dan saltos y cabriolas, las empinadas cuestas del pueblo para llegar a sus bares y lo cercano de Marbella me inclinan a dirigirme allí y desayunar una vez encuentre un lugar bien en el camino o a la entrada si bien mordisqueo las últimas galletas que me quedan.

En Marbella me dirijo a la playa y pregunto el modo si no de poder llegar a Estepona sin hacer uso de la autovía si al menos de acercarme lo más posible, no me seduce por muchas razones el sumar kilómetros de carretera sin otro aliciente que ver, oír y oler coches y camiones a gran velocidad, omito intencionadamente los otros dos sentidos por razones obvias. Voy encontrando alguna opción sea por paseo, carril bici, tramos de vía verde que me llevan primero a Puerto Banús y de allí a San Pedro de Alcántara desde cuya salida la cosa ya se complica. Sobre la desembocadura de un rió me detengo a ver ánades y fochas mientras desde un chiringuito me llega “Pedro Navaja”. La temperatura es un lujo, pasadas las diez de la mañana los termómetros mantienen los 24 grados lo que sumado a lo llano y lento de mi recorrido hacen de este un placer.

Llega un momento en que las urbanizaciones, que ocupan la totalidad del espacio entre las playas sin paseo y la autovía no permiten ir de una a la siguiente obligando a usar la autovía a quien quiera ir a la playa de al lado, por ejemplo, algo un poco demencial que padece el tramo entre S. Pedro de Alcántara a Estepona.

Allí permanezco apenas lo que tardo en cruzar sus playas, parte a pie o en bici. Sí me detengo en su faro para admirar la vista que desde aquí tienen del estrecho y me admiro de mi primera visión de África, del monte Jbel Moussa, no logro ver por el viento de levante la sierra del Riff, mucho mas elevada pero mas distante.

De Estepona, por autovía, la única alternativa a pesar de que el plano que me dieron en la oficina de turismo de Nijar ponga lo contrario, sigo en dirección a San Luis de Sabinilla, me dicen que una vez en Gudiaro puedo encontrar caminos por Sotogrande hasta la Línea de la Concepción, otra cosa será llegar a Algeciras donde parece que termina esta y continúa la nacional 340 al menos hasta Chiclana de la Frontera.

Caminando junto a la playa cambio de municipio, ahora voy por Manilva, paso El Castillo y al final de su playa queda un trozo de monte sin edificar entre dos urbanizaciones, con arbustos, tamarix y unos grandes eucaliptos, sin vallar y con un acceso mal asfaltado y peor mantenido pero esplendido para mis propósitos de dormir en dicho lugar, la brisa es muy agradable, ahora sopla de poniente dejando la mar con una serena quietud, y permitiéndome ver, ya si, el Riff allá en el norte de Marruecos que me trae recuerdos de lecturas y relatos, hazañas bélicas y conversaciones con amigos viajeros.


El día a cundido, no tengo apetito y me ahorro la cena, en cambio me reconforto y caliento el estómago con un descafeinado con leche, pienso que en cuarenta días o así no he tomado una comida caliente.

martes, 5 de agosto de 2014

Domingo 03.08.14 Monda, Andalucía, 16:00 horas de un domingo de agosto, en Andalucía, repito, pueblo de interior, ¿no da calor con solo leerlo? Solo un idiota en las calles del pueblo y ese soy yo. Si hay tonto del pueblo o este es mas sensato o es que tiene quien cuide de el. El lugar, la hora y la estación invitan a... NADA, nada que este a mi alcance, para estas situaciones se invento el sofá y la siesta.

He dormido genial esta noche, despertar y ver amanecer a mi derecha en el mirador ha sido una carga de energía tras una noche en que incluso he soñado que era joven, había también una muchacha, tipo ratón de biblioteca, y la invitaba al cine, me he despertado antes de ver la película, lastima. La orientación en la que me acuesto no obedece a feng shui de ningún tipo, está marcada por la discreción y el camuflaje, me aseo en la fuente a placer, solo como estoy a estas horas de la mañana de un domingo, y me dirijo al primer lugar abierto para tomar un café y que me pasen una cuenta totalmente abusiva por el mismo, en parte compenso, en mi balance de dinero disponible vs necesidades, con el hallazgo de un mechero con la carga a tope, ayer llegando a Coín y frente a una tienda de autorecambios también encontré un pulpo (de los que se comen, no, de los otros) de 45 cm que ya uso desde entonces para contener el petate dentro de la canasta del manillar, el pulpo tenía aún colgada la etiqueta.
Hay un tiempo para perder y otro para encontrar. Bueno así no aparece en el Eclesiastés pero va en la línea ¿no?

Salgo después de Coín en dirección Monda y el primer lugar que encuentro al llegar tiene wifi y una más que amable camarera que me deja usarlo durante unas horas por lo que paso allí la mañana atendiendo correspondencia cómodamente sentado y al fresco del local hasta que el hambre me empuja a la panadería. Como en una plaza, la fuente es una bendición de agua fresquísima junto a un monumento al carbonero, veo tres bares que mi maltrecha situación me aconseja sabiamente mantener alejados a pesar de las ganas que tenga de un café con hielo.

Estos pueblos de interior mantienen su poco de población foránea, que sea por precio, tranquilidad o por que les da la real gana han optado por estar cerca de la costa sin morar en ella. Más algún otro que pasa por aquí recorriendo el interior y no quedándose eternamente en el resort. He dejado de ver los helicópteros, o el incendio esta controlado o en mi breve recorrido de esta mañana me alejé de su ruta de acarreo de agua, un sikorsky y un helix, de esos de doble aspa superpuesta y sin rotor de cola, tipo autogiro, modelos ya veteranos ambos.

Paso las horas medio leyendo el que compré de Dante en Almuñecar, decidido por su precio y por ser lectura de Rupert cuando nos despedimos, con medidas visitas a la fuente ya que si bebo mucho y no lo sudo, por algún otro sitio pide de salir y estando en población me modero ante tales exigencias orgánicas.

Un hombre del lugar comparte banco y conversación un rato conmigo, ya pasada la siesta o casi, hablamos de pinsapos, de Pasos Largos, último bandolero andaluz, de como labra sus campos con dos mulos, no entiende que nadie viaje en bici por voluntad propia y no me atrevo a pretender cambiar su sensato parecer.

Doy un salto de Monda a Ojén, ya muy próxima a Marbella con la intención de hacer noche, precioso pueblo de pronunciadas cuestas, estrechas calles y minúsculas plazas en una de las cuales su iglesia de Ntra. Sra. de la Encarnación convertida en tal en el año de 1.505 siendo antes una antigua mezquita de la que conserva el alminar, ahora campanario. Inquietante San Dionisio Areopagita, eso si, imagen que la adorna en su interior por ser patrón de la localidad y que a diferencia de de esos deprimentes símbolos y listas de caídos por Dios y por la Patria luce una placa en su fachada con una sencilla oración.

SEÑOR
LA GUERRA ES MALA Y BÁRBARA
LA GUERRA ODIADA POR LAS MADRES
LAS ALMAS ENTIGRECE (pone eso, no “entristece”, palabra)
MIENTRAS LA GUERRA PASA
QUIEN SEMBRARÁ TIERRA
QUIEN SEGARÁ LA ESPIGA
QUE JUNIO AMARILLECE
SEÑOR NO A LA GUERRA

El rumor del agua de sus fuentes dan a esta plaza junto al empedrado del suelo un encanto especial y por fortuna las dos palmeras que flanquean la entrada de la iglesia, una preñada de dátiles, se muestran enteras tras semanas de ver a muchas decapitadas a consecuencia del picudo.

Ceno en esta plaza, copiosamente, estos dos últimos días he comido menos y empiezo a acusarlo, lo mismo es imaginación mía pero las cuestas se me hacen de nuevo mas duras y por la tarde he caminado junto a la bici como hacía días que no me veía obligado a hacer.

Poco antes de llegar al pueblo, en un hermosísimo pinar con refugio he visto descansando a una docena o así de brigadistas lo que me confirma definitivamente mi sospecha de que lograron controlar el fuego en Mijas.

Mientras hacia mi forzada en Roquetas de Mar dormí principalmente a un costado de la biblioteca, la que por fortuna no padece la mutilación en su horario que otras muchas por la época estival, contrasentido donde lo haya en el momento del año en que más gente disfruta de más tiempo libre con extremos como el de la Estación Cártoma donde directamente está cerrada hasta septiembre. El caso es que durante esos días a que me refiero busqué consuelo a mis desgracias en las enseñanzas que discípulos del hombre o sus filosofías le atribuyen ya que del buen señor no disponemos ni una triste línea que se le pueda atribuir. ¿Hasta que punto su filosofía es propia o se la endosaron?, pues ni idea, pero eso no le resta mérito a algunas reflexiones sean estas de quien sean.

Al tema. Este buen señor que recordemos fue esclavo una parte de su vida, ya una vez manumitido y por pensar y por decir lo que pensaba fue condenado y exiliado, allí pobre como era tan solo tenia una posesión de mérito, una lámpara de hierro. Aún esta le fue robada, con total “estoicismo” la sustituyo por otra de barro en un intento de alejar de sí ambiciones ajenas.

Viajé con cosas que otros codiciaron, por sí mismas o por el dinero que su venta les pudo reportar. Ahora viajo en barro. Y muy bien, por cierto, podemos suponer que la lámpara de barro alumbró su exilio tan bien como la de hierro.

NOTAS PARA EL MONOGRÁFICO DE CUARTOS DE BAÑO, ASEOS, LAVABOS, LETRINAS, RETRETES, EXCUSADOS, WC, ETC, ETC, ETC, QUE MI HUMILDE CONDICIÓN DE SER VIVO DEL REINO ANIMAL, MI EDUCACIÓN Y SENTIDO DE LA DECENCIA MÁS MI SITUACIÓN NÓMADA O TRANHUMANTE ME IMPULSAN A CONOCER, PADECER O DISFRUTAR A LO LARGO DE LOS DÍAS Y KILÓMETROS DE PERIPLO SIN QUE POR ELLO TERMINEN DE PRODUCIRME SORPRESA Y ASOMBRO.

Nota segunda. Aseo “de Autor” minimalismo que podría hacer pasar al mismísimo John Pawson por barroco. El lavabo tiene el tamaño de un vaso de los que se emplean para dejar los cepillos de dientes y sobre el una especie de agujero en la pared por el que supuestamente ha de salir el agua sin mas pistas de que proceso se ha de seguir para que eso suceda. En el suelo ni rastro de pulsador y acostumbrado como estamos a los diversos artilugios que detectan la humana presencia y que ya tratare en otras notas de este monográfico muevo mis manos en ridículos ejercicios viendo si activo “algo” y así es, el agua sale y como sale.

Me cae desde el cabello después de salpicar en ese recipiente idóneo para servir chupitos y que se hace pasar por lavabo, por la cara, las gafas lavadas de paso, camiseta, brazos, dejando el espejo con un gotelé acuoso. Quiero suponer que ese instrumento aspira a ser una ducha de cintura para arriba, se le ve la vocación o simplemente es de esos sofisticados sistemas domóticos cuyo programa a decidido tirarse en toda mi cara.

Armado como voy con mi toalla y con intención de lavarme el tema no tiene mayor trascendencia que la anécdota. Por cierto el lugar es uno de esos con mucho gastrobar y mucho premium grafiteado con tiza en sus negras y mates paredes en sus paredes, por supuesto.





lunes, 4 de agosto de 2014

Sábado 02.08.14 Cártama, Coín. Me despierto descansado y hambriento a las seis y algo, a las 7:00 abrirá el bar en donde desayuno y me aseo para salir a continuación en dirección a Estación Cártama y Cártama. Una fuente en un parque con muro y setos al sol, arboles, bancos y sombras me ofrece la oportunidad de hacer la colada que no desaprovecho. El parque ya muy frecuentado desde bien temprano a estas horas me obliga a entrar en un bar para hacer uso del servicio, café con leche, 1 € y un cigarrillo en la terraza mientras observo como el sol y la brisa seca del valle va retirando la humedad a la empapada ropa.

Me esfuerzo por contener los ya de por si magros gastos, en comida o lo que sea, es el único modo de disponer algo de ahorro para ir completando lo que necesite de equipo así como de reunir lo necesario para cuando tenga que afrontar el alto y seguro coste de una montura más adecuada. Esta cubre por el momento con creces su papel y espero dure los meses que necesitaré de ahorro para su cambio.

Cada viaje te acerca y te aleja en la misma medida. Solo el que está dispuesto a poner tierra por medio, a alejarse de sus objetos, seres, cultura, está preparado para acercarse a otros nuevos y distintos. En este proceso uno siente que tiene la necesidad de distanciamiento o cercanía de algunas cosas, es esto lo que marca el rumbo. El mio estaba pendiente de un correo de Ricardo para ver de sustituir las bielas, he retrasado un poco mi camino por si llega, cosa que no sucede, de modo que marco nuevo rumbo saltándome Benalmádena.

Llevo varios días siendo sobrevolado primero en la costa por hidroaviones y ya hoy algo más al interior por algún helicóptero que porta una de esas bolsas en la que acarrear agua y combatir los fuegos, por lo visto cerca de Mijas hay una zona ardiendo estos días.

Llego a Coín y noto la diferencia de ir por la costa o el interior en cuanto a la temperatura se refiere, aquí la brisa sopla caliente y seca. Compro algo en el Mercadona a la entrada al pueblo, sobre todo conservas y un yogur líquido para la cena de hoy, aún me quedan galletas. Me hago una especie de merienda cena en donde está la intersección de las entradas desde Málaga por un lado a Marbella en su perpendicular, mas tarde tomo esta última buscando donde pasar la noche, sube serpenteando una colina de bonitas villas y casi en la cima un parque que hace de mirador sobre la población pero dominando igualmente el valle con lo que se pueden ver las otras poblaciones cercanas ya iluminadas mientras el ocaso perfila la sierra que enmarca el valle. Encuentro un sitio más o menos discreto y no excesivamente castigado por el alumbrado próximo, solo el transito de vehículos, que no resulta excesivo, enturbia la paz del lugar, una fuente me garantiza el aseo de mañana y desde aquí a un kilómetro me incorporo a la carretera que pasando por Monda termina en Marbella.



NOTAS PARA EL MONOGRÁFICO DE CUARTOS DE BAÑO, ASEOS, LAVABOS, LETRINAS, RETRETES, EXCUSADOS, WC, ETC, ETC, ETC, QUE MI HUMILDE CONDICIÓN DE SER VIVO DEL REINO ANIMAL, MI EDUCACIÓN Y SENTIDO DE LA DECENCIA MÁS MI SITUACIÓN NÓMADA O TRANHUMANTE ME IMPULSAN A CONOCER, PADECER O DISFRUTAR A LO LARGO DE LOS DÍAS Y KILÓMETROS DE PERIPLO SIN QUE POR ELLO TERMINEN DE PRODUCIRME SORPRESA Y ASOMBRO.


Nota primera. En un inclasificable establecimiento al borde de la carretera, poco antes de entrar a El Palo (Málaga) pido un café con leche sin reparar que no tienen cafetera, bueno, tener no tienen nada de nada, solo un mostrador que separa dos mesas con sillas de la cocina de la casa, en ella además de la señora que atiende hay otras dos mujeres con sendos niños en brazos, el caso es que de la cocina sale con un café, un bote de cristal de al menos un litro de capacidad y ¾ de kilo de azúcar, abierto y una cuchara para que me sirva a placer. A lo que estamos, la letrina o como le queramos llamar a este espacio al que me quiero referir se accede por una terraza techada, una puerta de madera gruesa y pesada pero con un agujero por el que podría pasar la cabeza de un bebé si esa fuera nuestra peregrina intención da paso a un cuartucho con un lavabo en el que si en ocasiones cayera algo de agua seria imposible tener la costra de roña que acumula en el, un urinario de pared y apoyado sobre el un rollo de papel higiénico ¿? nada más. Y por supuesto sin espejo ni luz, que esta no la necesita ya que por el agujero de la puerta se cuela toda la intensidad del sol que se refleja en el Mar de Alborán, el infame espacio esta orientado a mediodía. Salgo sin comprobar el estado de la fontanería.



domingo, 3 de agosto de 2014

Viernes 01.08.14 Campanillas. Otra noche sumada de buen descanso, al costado de una urbanización con algunos bajos cerrados, sin actividad,, poco antes de Rincón de la Victoria, donde desayuno.

Dentro de mi idea de ir sustituyendo aquello con mayor riesgo de rotura, las alforjas presentan una dificultad añadida, infinidad de modelos más o menos adecuados para uso urbano o en el mejor de los casos una escapada, excursión de pocos días. Para uso intensivo la cosa cambia y es creo uno de los elementos mas delicados del conjunto por las pocas alternativas que ofrece, si se rompe una biela (dejando aparte el riesgo de dañarme) siempre se puede caminar con la bici al lado, como con cualquier otro elemento mecánico menos las ruedas, sea cambio, desviador, cadena... pero un portabultos, o unas alforjas que ya no permitan llevar su carga te dejan en mitad de ningún sitio con cantidad de peso y volumen sin alternativa. Suma a esto que la mayor parte de elementos son fáciles y normalmente baratos de encontrar, incluso de segunda mano, no así las alforjas.

Pregunto por ella y busco la biblioteca de Rincón de la Victoria para localizar las que quiero. La decisión de poner la biblioteca en ese lugar y con esos accesos ha tenido que partir por necesidad de alguien que odia a los libros y lectores, no puede haber otra explicación para ponerla en un nuevo edificio en la parte más alta y mas distante de cualquier otro punto de toda la población haciendo que su uso sea francamente incomodo tal y como queda reflejado en que hay más trabajadores en ella que usuarios. Visito páginas y el modelo que me compre hace unos ocho años y que me robaron hace pocos días sigue siendo con diferencia la referencia para grandes rutas, por su capacidad, estanqueidad, dureza y fiabilidad, garantía, etc. Ya cuando la compre me tuve que desplazar a otra población para encargarlas a quien las distribuía y después esperar unos días para recogerlas, si bien en esa ocasión el pedido incluía unos portabultos Tubus y unas cubiertas Schwalbe, las inmejorables Maraton Plus. Tras mirar la lista de los distribuidores por la provincia me encuentro que solo hay uno pero está a apenas unos escasos kilómetros de mi y allí me dirijo. Primera sorpresa, tiene el modelo que quiero en stock, que elijo en un discreto color gris con la idea que pase “camuflado” en los entrornos urbanos en los que pernocte, el propietario así como su ¿empleado? son ambos cicloturistas y rapidamente nos entendemos, saben perfectamente de las necesidades del camino (cosa complicada de entender por ciclistas de montaña o carretera entre otros muchos) además de compartir algún que otro interes en temas de bicis y hábitos de uso con su operario, ambos nos fumamos un cigarrillo al coronar un puerto. Complicaticada negociaciación de precio ya que la política de esa marca es no aplicarlos ni permitir a las tiendas hacerlo, de modo que no hablamos mas aquí de ese extremo, ni se menciona marca, tienda ni población. Salgo de la tienda mucho más pobre de como entre pero infinitamente más tranquilo, además el dueño me ofrece algún obsequio asi como repara en un momento la cámara que ayer pinche. Muchas gracias por todo.

El simple hecho de la mayor capacidad de las alforjas hace que cosas que antes transportaba en el petate pasen ahora a estas, con el consiguiente desplazamiento del centro de gravedad ahora mucho más próximo al suelo con lo que mejora considerablemente la estabilidad y seguridad del recorrido. Como nota indicar que los portabultos Tubus además de su indudable calidad, que se paga, aún bajarían más ese centro de gravedad por la disposición de las varillas donde se anchan las alforjas. La vista se me va detrás de una Kona ideal así como tras un manillar de mariposa que descansa en sus estanterías entre material de Brooks, Brompton y mas míticas marcas para los amantes del pedal.
Compro alguna provisión para hoy y me dirijo a los aseos de la playa, pregunto por ellos en la caseta de socorristas donde una encantadora Yurena trabaja como sanitaria, enfermera ella, tras la visita a los aseos regreso y charlamos un buen rato, sobre rutas alternativas para continuar el viaje, y sus feas opciones entre autopista o autovía sin ninguna otra mas por la costa.

Ella trabajó en el hospital de Ronda y conoce la zona, en la que tanto un cicloturista británico con el que coincidí hace unos días y residente en Málaga como hoy en la tienda de bicis me insistieron en recomendarme como mejor opción a la costa, todos desaconsejandome la autovía de la costa. Después pasamos a otros temas si bien abuso de su condición de conocedora del sistema público de salud en Andalucía para planear la extracción de una muela que rompí hace no mucho y sobre la cual no he hablado para no parecer siempre un quejica y que ocasionalmente me da guerra. Mi aspecto tiene en ocasiones la estética que usó Tom Hanks en Náufrago, si además me pongo con la muela, lo siguiente ¿que seria? ¿buscarme un amigo Wilson? 

Entro en Málaga. Salgo de Málaga. La conozco ya y no es momento de darle mas vueltas y provocar tener que hacer noche en una ciudad, de modo que busco y encuentro el modo de salir sin pisar autovía en dirección a Cártama si bien me detengo en Campanilla a cenar. Resulta curioso cuanto menos, y no creo en las casualidades, en las diferencias entre las políticas municipales que normalmente fomentan el uso de la bici o eso nos pretenden hacer creer y que tan pronto pretendes salir de la población solo dispones de carreteras donde el uso de las mismas, como son las autovías, esta proscrito. Ya no solo en bici, tampoco a pie. En el caso de Málaga, hacia la Costa del Sol, sus poblaciones solo están unidas por autopista o autovía desde Málaga capital hasta al menos Estepona según el plano de que dispongo. Solo opciones para su uso con vehículos a motor.

En Campanillas el dueño del hostal y bar “El Puente” me ofrece el techo de la terraza para pasar la noche, mientras espero a que cierre el bar un mosquito me ataca a traición y así recuerdo ponerme el repelente. Esta noche en vez de oírles escuchare los aviones del próximo aeropuerto.
Jueves 31.07.14 Torre del Mar. Por fin una noche de sueño reparador. Y poco más. Dos tiendas de bicis visitadas sin encontrar por el momento alforjas de viaje. Avanzo intencionadamente lento en mi periplo, dando tiempo para recibir unos correos si eso llega a suceder y usando el tiempo de otro modo, hoy suerte con la conexión de la biblioteca y coincido por vez primera en el viaje con un mercadillo con lo que repongo parte de mis calzoncillos “perdidos” 3 x 5 € así como logro un segundo pantalón de algodón, 5 €, los que me regalaron son de deporte, sin opción de usar bolsillos seguros para llevar llave, monedas, guantes, cartera, encendedor y esas cosas que suelo meter en ellos, si bien los puedo usar como bañador, cosa que no tenía.

En una panadería junto al mercadillo compro pan para la cena y algo que venden como empanada gallega 0,4 + 2 €, si el relleno que lleva dentro estuviera terminado de cocinar así como la masa que lo recubre, sería algo decente de comer, así como venden ha servido para saciar mi apetito pero sin mayor gozo gastronómico. En fin...

Las horas tontas de la siesta las paso en el paseo marítimo rico en sombras y fuentes, con un faro en uno de sus extremos recorre una bonita y poblada playa.

A pocos kilómetros de Torre del Mar tengo mi primer pinchazo. Ya me advirtió Ricardo que en llegar a Málaga y durante agosto, los arcenes están jalonados de unas espinas de cardo que pinchan con facilidad las ruedas y encuentro la primera de ellas. La retiro de la cubierta. También me habla de ellas el propietario del taller donde poco después compro otra cámara, 4 €, para sustituir la que he puesto, con tiempo he de reparar la pinchada, eso después de comprar parches y demás.

Por poco que sea cada día es una sangría el tener que reponer las cosas robadas, hoy han sido calzoncillos y pantalones, hace poco el repelente de mosquitos, tal vez mañana sea el set de reparación, poco a poco cada cosa paro que me hacen complicado el ahorrar para poder asumir las compras más fuertes.

Por otro lado el pinchazo fue en el mejor de los sitios posibles y a la mejor hora, justo enfrente de donde se produjo pude cambiar la cámara cómodamente sentado y a la sombra, a mano le metí casi dos kilos, me dijo el del taller que la termino de inflar, siendo ademas en la rueda delantera no necesite descargar la bici para la reparación, un poco de agua y una toallita higiénica para limpiarme las manos y todo en orden.