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domingo, 3 de agosto de 2014

Jueves 31.07.14 Torre del Mar. Por fin una noche de sueño reparador. Y poco más. Dos tiendas de bicis visitadas sin encontrar por el momento alforjas de viaje. Avanzo intencionadamente lento en mi periplo, dando tiempo para recibir unos correos si eso llega a suceder y usando el tiempo de otro modo, hoy suerte con la conexión de la biblioteca y coincido por vez primera en el viaje con un mercadillo con lo que repongo parte de mis calzoncillos “perdidos” 3 x 5 € así como logro un segundo pantalón de algodón, 5 €, los que me regalaron son de deporte, sin opción de usar bolsillos seguros para llevar llave, monedas, guantes, cartera, encendedor y esas cosas que suelo meter en ellos, si bien los puedo usar como bañador, cosa que no tenía.

En una panadería junto al mercadillo compro pan para la cena y algo que venden como empanada gallega 0,4 + 2 €, si el relleno que lleva dentro estuviera terminado de cocinar así como la masa que lo recubre, sería algo decente de comer, así como venden ha servido para saciar mi apetito pero sin mayor gozo gastronómico. En fin...

Las horas tontas de la siesta las paso en el paseo marítimo rico en sombras y fuentes, con un faro en uno de sus extremos recorre una bonita y poblada playa.

A pocos kilómetros de Torre del Mar tengo mi primer pinchazo. Ya me advirtió Ricardo que en llegar a Málaga y durante agosto, los arcenes están jalonados de unas espinas de cardo que pinchan con facilidad las ruedas y encuentro la primera de ellas. La retiro de la cubierta. También me habla de ellas el propietario del taller donde poco después compro otra cámara, 4 €, para sustituir la que he puesto, con tiempo he de reparar la pinchada, eso después de comprar parches y demás.

Por poco que sea cada día es una sangría el tener que reponer las cosas robadas, hoy han sido calzoncillos y pantalones, hace poco el repelente de mosquitos, tal vez mañana sea el set de reparación, poco a poco cada cosa paro que me hacen complicado el ahorrar para poder asumir las compras más fuertes.

Por otro lado el pinchazo fue en el mejor de los sitios posibles y a la mejor hora, justo enfrente de donde se produjo pude cambiar la cámara cómodamente sentado y a la sombra, a mano le metí casi dos kilos, me dijo el del taller que la termino de inflar, siendo ademas en la rueda delantera no necesite descargar la bici para la reparación, un poco de agua y una toallita higiénica para limpiarme las manos y todo en orden.

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