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lunes, 4 de agosto de 2014

Sábado 02.08.14 Cártama, Coín. Me despierto descansado y hambriento a las seis y algo, a las 7:00 abrirá el bar en donde desayuno y me aseo para salir a continuación en dirección a Estación Cártama y Cártama. Una fuente en un parque con muro y setos al sol, arboles, bancos y sombras me ofrece la oportunidad de hacer la colada que no desaprovecho. El parque ya muy frecuentado desde bien temprano a estas horas me obliga a entrar en un bar para hacer uso del servicio, café con leche, 1 € y un cigarrillo en la terraza mientras observo como el sol y la brisa seca del valle va retirando la humedad a la empapada ropa.

Me esfuerzo por contener los ya de por si magros gastos, en comida o lo que sea, es el único modo de disponer algo de ahorro para ir completando lo que necesite de equipo así como de reunir lo necesario para cuando tenga que afrontar el alto y seguro coste de una montura más adecuada. Esta cubre por el momento con creces su papel y espero dure los meses que necesitaré de ahorro para su cambio.

Cada viaje te acerca y te aleja en la misma medida. Solo el que está dispuesto a poner tierra por medio, a alejarse de sus objetos, seres, cultura, está preparado para acercarse a otros nuevos y distintos. En este proceso uno siente que tiene la necesidad de distanciamiento o cercanía de algunas cosas, es esto lo que marca el rumbo. El mio estaba pendiente de un correo de Ricardo para ver de sustituir las bielas, he retrasado un poco mi camino por si llega, cosa que no sucede, de modo que marco nuevo rumbo saltándome Benalmádena.

Llevo varios días siendo sobrevolado primero en la costa por hidroaviones y ya hoy algo más al interior por algún helicóptero que porta una de esas bolsas en la que acarrear agua y combatir los fuegos, por lo visto cerca de Mijas hay una zona ardiendo estos días.

Llego a Coín y noto la diferencia de ir por la costa o el interior en cuanto a la temperatura se refiere, aquí la brisa sopla caliente y seca. Compro algo en el Mercadona a la entrada al pueblo, sobre todo conservas y un yogur líquido para la cena de hoy, aún me quedan galletas. Me hago una especie de merienda cena en donde está la intersección de las entradas desde Málaga por un lado a Marbella en su perpendicular, mas tarde tomo esta última buscando donde pasar la noche, sube serpenteando una colina de bonitas villas y casi en la cima un parque que hace de mirador sobre la población pero dominando igualmente el valle con lo que se pueden ver las otras poblaciones cercanas ya iluminadas mientras el ocaso perfila la sierra que enmarca el valle. Encuentro un sitio más o menos discreto y no excesivamente castigado por el alumbrado próximo, solo el transito de vehículos, que no resulta excesivo, enturbia la paz del lugar, una fuente me garantiza el aseo de mañana y desde aquí a un kilómetro me incorporo a la carretera que pasando por Monda termina en Marbella.



NOTAS PARA EL MONOGRÁFICO DE CUARTOS DE BAÑO, ASEOS, LAVABOS, LETRINAS, RETRETES, EXCUSADOS, WC, ETC, ETC, ETC, QUE MI HUMILDE CONDICIÓN DE SER VIVO DEL REINO ANIMAL, MI EDUCACIÓN Y SENTIDO DE LA DECENCIA MÁS MI SITUACIÓN NÓMADA O TRANHUMANTE ME IMPULSAN A CONOCER, PADECER O DISFRUTAR A LO LARGO DE LOS DÍAS Y KILÓMETROS DE PERIPLO SIN QUE POR ELLO TERMINEN DE PRODUCIRME SORPRESA Y ASOMBRO.


Nota primera. En un inclasificable establecimiento al borde de la carretera, poco antes de entrar a El Palo (Málaga) pido un café con leche sin reparar que no tienen cafetera, bueno, tener no tienen nada de nada, solo un mostrador que separa dos mesas con sillas de la cocina de la casa, en ella además de la señora que atiende hay otras dos mujeres con sendos niños en brazos, el caso es que de la cocina sale con un café, un bote de cristal de al menos un litro de capacidad y ¾ de kilo de azúcar, abierto y una cuchara para que me sirva a placer. A lo que estamos, la letrina o como le queramos llamar a este espacio al que me quiero referir se accede por una terraza techada, una puerta de madera gruesa y pesada pero con un agujero por el que podría pasar la cabeza de un bebé si esa fuera nuestra peregrina intención da paso a un cuartucho con un lavabo en el que si en ocasiones cayera algo de agua seria imposible tener la costra de roña que acumula en el, un urinario de pared y apoyado sobre el un rollo de papel higiénico ¿? nada más. Y por supuesto sin espejo ni luz, que esta no la necesita ya que por el agujero de la puerta se cuela toda la intensidad del sol que se refleja en el Mar de Alborán, el infame espacio esta orientado a mediodía. Salgo sin comprobar el estado de la fontanería.



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