Sábado
02.08.14 Cártama, Coín. Me despierto descansado y hambriento a las
seis y algo, a las 7:00 abrirá el bar en donde desayuno y me aseo
para salir a continuación en dirección a Estación Cártama y
Cártama. Una fuente en un parque con muro y setos al sol, arboles,
bancos y sombras me ofrece la oportunidad de hacer la colada que no
desaprovecho. El parque ya muy frecuentado desde bien temprano a
estas horas me obliga a entrar en un bar para hacer uso del servicio,
café con leche, 1 € y un cigarrillo en la terraza mientras observo
como el sol y la brisa seca del valle va retirando la humedad a la
empapada ropa.
Me
esfuerzo por contener los ya de por si magros gastos, en comida o lo
que sea, es el único modo de disponer algo de ahorro para ir
completando lo que necesite de equipo así como de reunir lo
necesario para cuando tenga que afrontar el alto y seguro coste de
una montura más adecuada. Esta cubre por el momento con creces su
papel y espero dure los meses que necesitaré de ahorro para su
cambio.
Cada
viaje te acerca y te aleja en la misma medida. Solo el que está
dispuesto a poner tierra por medio, a alejarse de sus objetos, seres,
cultura, está preparado para acercarse a otros nuevos y distintos.
En este proceso uno siente que tiene la necesidad de distanciamiento
o cercanía de algunas cosas, es esto lo que marca el rumbo. El mio
estaba pendiente de un correo de Ricardo para ver de sustituir las
bielas, he retrasado un poco mi camino por si llega, cosa que no
sucede, de modo que marco nuevo rumbo saltándome Benalmádena.
Llevo
varios días siendo sobrevolado primero en la costa por hidroaviones
y ya hoy algo más al interior por algún helicóptero que porta una
de esas bolsas en la que acarrear agua y combatir los fuegos, por lo
visto cerca de Mijas hay una zona ardiendo estos días.
Llego
a Coín y noto la diferencia de ir por la costa o el interior en
cuanto a la temperatura se refiere, aquí la brisa sopla caliente y
seca. Compro algo en el Mercadona a la entrada al pueblo, sobre todo
conservas y un yogur líquido para la cena de hoy, aún me quedan
galletas. Me hago una especie de merienda cena en donde está la
intersección de las entradas desde Málaga por un lado a Marbella en
su perpendicular, mas tarde tomo esta última buscando donde pasar la
noche, sube serpenteando una colina de bonitas villas y casi en la
cima un parque que hace de mirador sobre la población pero dominando
igualmente el valle con lo que se pueden ver las otras poblaciones
cercanas ya iluminadas mientras el ocaso perfila la sierra que
enmarca el valle. Encuentro un sitio más o menos discreto y no
excesivamente castigado por el alumbrado próximo, solo el transito
de vehículos, que no resulta excesivo, enturbia la paz del lugar,
una fuente me garantiza el aseo de mañana y desde aquí a un
kilómetro me incorporo a la carretera que pasando por Monda termina
en Marbella.
NOTAS
PARA EL MONOGRÁFICO DE CUARTOS DE BAÑO, ASEOS, LAVABOS, LETRINAS,
RETRETES, EXCUSADOS, WC, ETC, ETC, ETC, QUE MI HUMILDE CONDICIÓN DE
SER VIVO DEL REINO ANIMAL, MI EDUCACIÓN Y SENTIDO DE LA DECENCIA MÁS
MI SITUACIÓN NÓMADA O TRANHUMANTE ME IMPULSAN A CONOCER, PADECER O
DISFRUTAR A LO LARGO DE LOS DÍAS Y KILÓMETROS DE PERIPLO SIN QUE
POR ELLO TERMINEN DE PRODUCIRME SORPRESA Y ASOMBRO.
Nota
primera. En un inclasificable establecimiento al borde de la
carretera, poco antes de entrar a El Palo (Málaga) pido un café con
leche sin reparar que no tienen cafetera, bueno, tener no tienen nada
de nada, solo un mostrador que separa dos mesas con sillas de la
cocina de la casa, en ella además de la señora que atiende hay
otras dos mujeres con sendos niños en brazos, el caso es que de la
cocina sale con un café, un bote de cristal de al menos un litro de
capacidad y ¾ de kilo de azúcar, abierto y una cuchara para que me
sirva a placer. A lo que estamos, la letrina o como le queramos
llamar a este espacio al que me quiero referir se accede por una
terraza techada, una puerta de madera gruesa y pesada pero con un
agujero por el que podría pasar la cabeza de un bebé si esa fuera
nuestra peregrina intención da paso a un cuartucho con un lavabo en
el que si en ocasiones cayera algo de agua seria imposible tener la costra
de roña que acumula en el, un urinario de pared y apoyado sobre el
un rollo de papel higiénico ¿? nada más. Y por supuesto sin espejo
ni luz, que esta no la necesita ya que por el agujero de la puerta se
cuela toda la intensidad del sol que se refleja en el Mar de Alborán,
el infame espacio esta orientado a mediodía. Salgo sin comprobar el
estado de la fontanería.
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