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sábado, 16 de agosto de 2014

Miércoles 13.08.14 Sanlúcar de Barrameda. Supongo que se junto todo, la paliza de ayer, lo tranquilo del sitio donde dormí, el caso es que de un tirón o casi y hasta pasadas las 08:00, un lujo de noche. Tras mi café en una venta de carretera continuo camino a Rota, tramos en obras por un lado cerrado al tráfico y por otro la entrada a la base que no puedo flanquear, allí me indican que a pesar de estar cerrado ese tramo con la bici puedo pasar, cosa que hago.

En Rota las visita de rigor, primero a conocer su hermosa playa, después casco histórico donde me encuentro la biblioteca que uso un buen rato, post subido y correo a Lev que me responde al instante con mi consiguiente alegríallevaba días sin saber de el.

Tras comprar pan y unos bizcochos espantosos que se me antojan por baratos pregunto por caminos para ir por Chipiona a Sanlúcar, al final me hablan de un carril bici que resulta terminar siendo una vía verde que une Rota con Sanlúcar si bien en ese extremo no está indicado en el cartel del inicio. Este cartel es un despropósito con poca o ninguna información incidiendo tan solo en procurar hacer atractivo un tramo que no lo es a todas luces, salvo el pinar de Chiclana en donde por cierto entre otras especies habitan camaleones. Hago el camino después de comer algún bizcocho de esos encontrándome por el camino tan solo a un animal en bici que por poco me arroya bajando de un paso elevado a toda velocidad por donde apenas si puede pasar una sola bici a la vez. Antes de llegar a Chipiona veo las indicaciones de que el camino continua hasta Sanlúcar lo que me produce gran satisfacción ya que si el camino no es ninguna maravilla paisajista si tiene el atractivo de la tranquilidad de circular sin vehículos.

Solo veo en Chipiona el faro que anuncian, y será cierto, como el más alto de España pero mi ansiedad por saber el modo en que continuaré mi viaje a partir de mañana me hace ponerme de nuevo en camino.

La vía verde me deja en La Jara, pegada al mar si bien se ve con claridad el Guadalquivir con su otra orilla ya en Huelva. En la oficina de información obtengo por fin información. Y esta es de las que dan gusto oír. Sí es posible ir por la playa del Parque de Doñana hasta Matalascañas, ahora si... 35 km de playa, de arenas, que me recomiendan pase en la bajamar, tras consultar un horario de mareas vemos que esta se producirá mañana a las 12:26 siendo la pleamar previa a las 6:22. Si cruzo temprano encontrare el mar retirándose y la arena que deja al descubierto más dura procurando de este modo adelantar todo lo posible ya que a las 18:44 volverá a tener de nuevo pleamar y desconozco con la bici cargada si podre ir sobre ella o no, en que tramos y a que horas.

De cualquier modo lo primero que hago es comprar dos botellas de agua para que al menos esta no me falte. Las meto en la mochila que mañana llevaré a mi espalda para que de este modo pese menos la bici cuando este desmontado de ella.

Ceno en la desembocadura mientras veo una de las puestas de sol mas hermosas que recuerdo, frente a mi el río y detrás de el Doñana.

Me he distraído repartiendo lo mejor posible el peso a ambos lados y cosas pesadas en la mochila como decía antes, solo en agua son 6 kilos, De nuevo el tener esta bici en vez de con la que salí igual me beneficia, por las ruedas principalmente, con las otras y el peso que llevaba cruzar una interminable playa podría convertirse en una agonía.

Se da otra circunstancia, mañana el viento sopla de poniente, lo tendré de cara, si, pero sera fresco, mientra que pasado mañana es de levante, que aquí es tórrido como ya he tenido ocasión de padecer.

Cosas como la dirección del viento o el horario de mareas nunca pensé hace no mucho tiempo que pudieran marcar las jornadas. Dentro de no mucho entraran en juego las previsiones de lluvia con todo lo que eso implica, desde días en que no me moveré y noches que se me complicarán al necesitar resguardo. Por lo pronto en unas semanas o así ya debería de procurar no dormir si no es bajo algún tipo de protección así como que la totalidad de mis cosas viajen dentro de algo estanco, uno se puede mojar si después dispones de prendas secas. Tema aparte será el calzado, del que por el momento no dispongo de recambio.

Me acomodo en Fabrica de Hielo, un centro cultural con el Parque de Doñana como protagonista, en un rincón para pasar la noche y frente a mi el embarcadero, leo un rato escuchando el relincho de tres yeguas que enganchadas a sus carros esperan clientes, alrededor puestos de venta ambulantes.





viernes, 15 de agosto de 2014

Martes 12.08.14 Camino de Rota y más cosas. Sentado en el centro comercial de Bahía Sur anoche esperaba la inminente visita del guardia jurado de turno y puntual a su cita no me hace esperar y aparece Jesús, natural de San Fernado y casi de mi quinta, me adelanto a el y antes de que me invitara a esfumarme le cuento de mi necesidad de encontrar un lugar donde pasar la noche y ya puestos a pedir que fuera seguro, techado y con servicio de habitaciones. Bromas aparte le acompaño de charla en su aburrimiento durante una hora o así en la que me contó su infancia en las marismas donde ahora se encuentra este centro, instalaciones deportivas y un hotel. Después me lleva el mismo a unas próximas escaleras mecánicas bajo las cuales una especie de covacha de hormigón me hacían de paredes, sitio además de cómodo seguro por que el mismo pasaría cerca varias veces esa misma noche en sus rondas, me aseguró y le agradecí sinceramente.

He desayunado en el mismo centro comercial, uno de sus bares abre a las 7:30 para los primeros empleados que van apareciendo a esas horas, limpieza, reponedores, repartidores...

Entro en Cádiz por el camino de la depuradora que va paralelo a la vía del tren y la autovía, sin otro tráfico que algún ciclista de MTB mudo, menos un señor de bigote cano que saluda amablemente, eso si he notado, con el cabello, muchos, recuperan la capacidad del habla. Prodigioso.

Cádiz la recorro en primer lugar en todo su perímetro, deteniéndome en parques, baluartes, castillos, playa y un par de plazas. Después de tomarle las medidas veo su catedral, la plaza de esta, visito el barrio del Póbulo y me pierdo, intencionadamente, en sus calles, me parece un sitio bueno para vivir, me gusta.

Compro alguna provisión y cometo una temeridad, tengo dos alternativas para salir de esta especie de isla, o regresar a San Fernando de nuevo y desde allí por kilómetros de autovía ir a Puerto Real y por más autovía hasta el Puerto de Santa María o hacer unos pocos kilómetros por el explicitamente  prohibido para peatones y bicicletas Puente de Carranza hasta salir a la universidad. Queda claro que esto es lo que hice y para mi sorpresa aparezco en un barrio antes de la universidad donde un sendero me conduce al interior del Parque Marisma de los Torruños y Pinar de la Algaida que bordea Puerto Real y me deja en la playa de Valdelagrana por un paisaje hermoso y cuidado, desde allí llego por carril bici hasta el Puerto de Santa Maria con ganas de visitar la población y recabar información.

Al respecto de esa información que menciono, pronto estaré en Sanlúcar de Barrameda, en donde una barcaza cruza al otro lado del Guadalquivir y comienza el Parque Natural de Doñana. ¿Y que pasa con eso? Llevo tiempo preguntando eso mismo, a quienes me pudieran dar alguna información al respecto de si el parque se puede cruzar o no con respuestas para todos los gustos y pantones, “si”, “no”, “puede ser”, “los de la romeria del Rocio pasan”, “seguro que no se puede” “tú pregunta allí”, “depende con quien te encuentres”, “unos amigos mios lo hicieron”, “no lo se”, esta última respuesta es la que obtengo de los puntos de información turística no ya de los distintos municipios por los que paso, si no de las que la Junta de Andalucía tiene igualmente repartidas en algunos dfe ellos, el último “no lo se” hace tan solo unas horas en Cádiz, si bien lo que más frecuente me dicen es un rotundo “NO”.

¿Y que sucede con esto? Si puedo cruzar en dirección a Matalascañas son 35 kilómetros, si no puedo pasar eso obliga a un “rodeo” de cientos de  kilómetros para continuar por las costa desde ese mismo punto. Y desde luego no se me pasa por la cabeza hacerlo. Si he de ir a Sevilla seria haciéndolo por donde supuestamente transcurría la Vía Augusta para de esta forma enlazar con la Ruta de la Plata. Que lo mismo es un buen plan, pero no entraba en los míos.

A las 18:00 abre la oficina que por muchas decepciones que me de aún me empeño en usar, allí la empleada de turno que parece más informada que otras con las que me estoy tropezando, puede que por la proximidad al Parque, me informa de que me olvide de cruzar el Parque de Doñána, que esos que dicen que en bici lo han recorrido seguramente es con una de las dos empresas que le suena organizan rutas por allí gracias a estar autorizadas y previo pago de la “aventura”. Intenta alguna llamada sin éxito, creo que a la oficina de información de Sanlúcar. Interrogada sobre el tema del Camino de Santiago por la ruta gaditana saca la fotocopia de un folleto que lleva grapada otra de un artículo de prensa. En la primera habla un poco de el, además de informar de los puntos desde Cádiz a Sevilla así como de algunas direcciones de interés. Vemos que en la próxima Rota, los lunes de 19:00 a 20:00 horas, atiende la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Cádiz y siendo hoy lunes, encontrándome cerca, y unas narices, puedo llegar a tiempo para informarme, me despido y ofuscado salgo rápido hacia allí, yendo a darme cuenta como una hora después de dejarme el alma en la carretera que hoy no es lunes, es martes. Algo menciono Einstein de que la estupidez humana no tiene límites, me ahorro la cita pero tengo ocasión de corroborar esa afirmación cada día.

En esto ando por las zonas de pinar que Fernando, de Rota, que atiende la oficina de información del Parque de los Torruños me ha dado como posible sitio para hacer noche, de modo que ceno con calma leyendo detenidamente las fotocopias de información que tengo, charlando con un vecino que monta en bici con sus tres hijas y sobre las nueve pasadas me pongo a montar el tinglado de dormir, eso después de rociarme de repelente, que con la luz rasante de la puesta de sol he podido ver ávidos mosquitos al acecho, diminutos, que se lo molestos que pueden resultar.

Espero mañana en Sanlúcar deshacer el misterio de si continuare en dirección Huelva o comenzaré a acercarme a Sevilla que aún careciendo de planes demasiado concretos de viaje, en ningún se me había pasado por la cabeza visitar y menos en estas fechas.

Nota: por lo avanzado de la estación que ya suma casi dos terceras partes desde el solsticio, siendo acortarse los días, un poco anocheciendo antes y que por las mañanas el sol es mas perezoso en visitarnos. El estar mas hacia el oeste también hace que las horas difieran con las acostumbradas para mi aunque sea en poco.


Otra cosa, redescubro el significado de opulencia al pasar de un par de calcetines a tener cuatro pares.
Lunes 11.08.14 Chiclana de la Frontera, San Fernando. Segundo pinchazo, esta vez rueda trasera, la tuerca derecha se suelta con facilidad, no llevo cierres rápidos, al intentarlo con la izquierda la llave se come el metal a la vez que se mella la propia llave sin que la tuerca ceda, eso tras desmontar toda la carga para poder acceder a estas y trabajar con comodidad. Quiere la fortuna que todo esto me suceda a escasos 30 metros de un taller de motos y 15 minutos antes de su hora de apertura.

Esta mañana vi una oferta de tres pares de calcetines de algodón por 3 € y los he comprado. Tras visitar un par de tiendas de bicis sin ningún resultado reseñable paso el resto de la mañana en una sala de estudios, haciendo consultas por la red además de atender correo y blog. La vigilante, ciclista de carretera, me indica caminos para evitar la autovía a San Fernando y Cádiz así como posibles sitios donde hacer noche.

Cuando venía a Chiclana una señal confusa me ha hecho visitar sin que lo pretendiera Santi Petri, esa señal estará ahí puesta por un falaz contubernio entre petroleras y agentes inmobiliarios con intenciones claramente lucrativas, se me ve la vena de teorías conspirativas pero me da igual, poco después una señora tempranamente maquillada y sospechosa logra aumentar mi confusión y me regala unos kilómetros mas de rodeo sin mayores problemas.

Tras cambiar la cámara pinchada con herramienta prestada parto en dirección a San Fernando en cuyo inicio del camino dos guardias civiles me orientan de nuevo y aseguran que sobre las dos alternativas a la autovía que me contó la vigilante. Por un camino de tierra que transcurre pegado a la vía del futuro tranvía llego a San Fernando con tiempo para visitar la ciudad y localizar el punto desde el que parte el otro camino que mañana me llevará a Cádiz.

En la línea de lo que hace unos días apunte sobre los artilugios en que gastan sus dineros muchos usuarios de MTB la capacidad de asombro no se agota, en una bifurcación del camino a San Fernando y ante la duda, detengo a uno de esos ciclistas que me viene de frente y cual no será mi sorpresa al escuchar una voz femenina ¿GPS? Que le informa que se ha detenido. No comment. Albergo mis dudas de si compran todas esas cosas por que salen con las bicis o se ven obligados a salir y usarlas después de comprar tal cantidad de disparates buscando de ese modo una coartada a tal dispendio.


Pasadas las 22:00 no he encontrado donde pasar la noche y además desde donde me encuentro todo esta expuesto al viento y la humedad de la zona hasta Cádiz y a unas horas en las que no debo circular.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Domingo 10.08.14 Noche húmeda, de nuevo, que el dormir bajo un árbol solo alivia en parte, si bien amanece despejado. Desayuno en un mini golf en el cruce que da entrada a Cabo Trafalgar para continuar dirección a Conil de la Frontera.

Me detengo un buen rato en El Palmar tentado por un vendedor ambulante de bicicletas viendo el modo de hacer negocio a tres bandas, el dispone de dos máquinas adecuadas en relativo buen estado y a precios de risa, matriculadas en Suiza, por otro lado un veraneante termina de romper el cambio de su MTB con la que arrastra un carrito con su hija dentro. Tras muchos regateos el turista compraría mi bici y yo con ese dinero una de las que estén en venta si bien tendríamos que montar y desmontar cosas y ahí es donde se nos frustra todo por falta de herramientas para hacer los cambios. El caso es que las oportunidades existen y esto es buena muestra de ello.

La playa de Conil es ancha y a los módulos de aseo se accede pisando mucha arena, no se encuentran cercanos al paseo que recorre la playa, cansado de toda la arena que me comí ayer desisto del intento y termino en un bar donde tomo un café con leche con un cliente tocayo mio, conversación tipo sala de espera de centro de salud donde hacemos inventario de dolencias y remedios.

Cargo agua en una fuente en la que esta prohibido arrojar desperdicios bajo multa de 5 pts pudiendo llegar la sanción hasta las 25 pts, supongo que a reincidentes confesos.

No registro aquí cada conversación que mantengo ni de cada persona con la que me detengo un rato si bien eso sucede cada día varias veces, sean gentes del lugar por el que paso que simplemente preguntan por curiosidad o soy yo quien les pido indicaciones, otros son viajeros, turistas, veraneantes, con los que puedo coincidir en algún paraje o compartir un rato de reposo en miradores, áreas de picnic del camino y cosas así.

Está la gente con la que te cruzas en caminos y carreteras, ahí hay clases, un clicloturista directamente se suele detener a tu lado para hablar, se intercambia información o anécdotas, se mencionan origen y destino, eso como mínimo. Después están los ciclistas deportivos que son muy diferentes entre sí según la bici que monten, los de carretera como mínimo saludan siempre y si te ven detenido o caminando junto a la bici es frecuente que te pregunten si todo va bien ofreciéndose en prestar ayuda o como me ha sucedido queriéndome dar agua en lugares que ellos conocen bien y saben de las dificultades de obtenerla, algún puerto o tramo largo entre poblaciones, cosas así. Tenemos a otra raza de ciclistas deportivos, normalmente poco gregarios van con la vista concentrada en no sabes bien donde y cara de estar pasándolo mal, equipados como tropas de élite montan sus bicis de montaña (para circular por carretera) con la actitud de quien emprende alguna gran gesta que gracias a sus gafas de cientos de euros con manual de instrucciones y lentes intercambiables por si el día esta despejado unas, otra para si hay una nube en el cielo y otras para si las nubes son dos o más, tiene garantizado de lograr. La mayor parte diletantes de la bici, dispuestos a practicar algún deporte donde poder dejarse el sueldo en reducir unos gramos con tornillerias aeroespaciales y con sus jorobas de camello llenas de bebidas muy isotónicas juegan al despiste ya que no es posible saber si van de ruta poligonera o a ascender el Kilimanjaro. Estos no saludan asi los maten, concentrados como van en rodar por asfalto en máquinas que valen para mil cosas menos para esa y cámaras de vídeo montadas en sus cascos para grabar la incorporación a una rotonda. Si algo nuevo se vende ellos lo comprarán. Por último tenemos al que usa la bici para ir de un lado a otro, como medio de transporte, estos lo veras en monturas de lo mas eclécticas, atemporales, funcionales, van a lo suyo y hacen bien, no participan del ciclismo como actividad, simplemente lo usan para la actividad que en ese momento estén haciendo. Practicantes de BMX o los que van en fixie no menciono por no verse en carretera aunque uno de estos últimos si me crucé en Tarifa y coincidimos el corto trayecto entre el supermercado al camping donde se metió, estos, ambos, son mas urbanos.

De Conil voy a El Colorado, barriada de este y situada a mitad de camino en dirección a Chiclana de la Frontera donde mañana tengo pensamiento de visitar una tienda de bicis de un miembro de una de esas páginas donde supuestamente ofrecen hospitalidad a cicloturistas. Podría encontrar alguna mejora así como información de mi paso por Doñana que me anda preocupando. Me detengo tras recorrer este barrio a la entrada de un bosque que desde aquí parte en dirección a Cabo Roche, para secar el saco mojado de anoche.

Las moscas se han ido ya a dormir o lo que narices hagan ellas por las noches, que lo ignoro, por lo que me voy poniendo el repelente ya que en un rato el espacio aéreo que me circunda se verá ocupado por mosquitos si no me equivoco, cerca hay un depósito de agua y he visto antes explorando el entorno un par de charcas de modo que mejor nos vamos preparando para tan molesta visita.

Antes de esto, he procurado hacer una de esas inútiles listas de prioridades que al final estas irán marcadas tanto por las necesidades imprevistas como del capital de que disponga cuando surjan oportunidades, si es que ambas cosas suceden. Lo dicho, una lista del todo inútil que tan solo pretende el no tener todo eso incordiando por la mente sin orden alguno pero que dudo se cubran ni remotamente en el orden que marqué. Pienso que la utilidad de las listas es precisamente sacar cosas que no dejan de dar vueltas por la cabeza y desplazarlas a un papel para de ese modo liberar esta y en ese aspecto seguro que ha sido útil, además de que cosas que pueden parecer inconmensurables se quedan en apenas unas líneas con lo que te puedes hacer la ilusión que son asequibles de poder realizar. Para muestra un botón: “dejar de fumar”, ahí es na, puesto así se limita una titánica tarea en tan solo tres palabras, que no son mi caso ahora mismo, o ya puestos “adelgazar” con tan solo una palabra, que tampoco es mi caso. ¡Viva las listas!

Otro tipo de listas las veo más prácticas, las llamadas checklist y que realizo mentalmente después de cada parada pasando revista de los objetos que me sé susceptibles de poder haber olvidado en ese punto, extremo al que he llegado después de tener que retroceder en dos ocasiones por olvidos que se resolvieron favorablemente más un tercero que no se produjo del todo gracias a los gritos de aviso que llamaron mi atención al tiempo que me disponía a dejar atrás algo que de perder me habría complicado mucho las cosas.

¿Despiste?, seguro, pero también que son muchas las cosas, muchos los sitios, muchos momentos de dejar y coger cosas, muchos días, muchos estímulos, solo piensa en la cantidad de cosas nuevas que ves en un día, en las personas y en mi caso son simplemente TODAS, cada día todo es nuevo, cada camino, cada pueblo, cada playa o puerto, cada rostro o voz, me veo constantemente rodeado de nuevos estímulos visuales sin que nada de lo que viva se repita, sin que el horario de un día se asemeje al del anterior siendo ya normal ver caer el sol sin saber donde dormiré esa noche o si donde me acuesto sera donde finalmente duerma, mañanas en donde comienzo a rodar sin saber si desayunaré tras la próxima curva o será 8 kilómetros más adelante. Días sin apenas roce humano que después terminan en animadas conversaciones o a la inversa, con tal cantidad de cosas que se escapan a mi control y con los sentidos aguzados ante cosas en las que antes no reparaba.

Esto no resta que me despiste o que lo sea, solo lo sitúa en la nueva realidad que me exige nuevos modos de hacer las cosas y donde lo aprendido hasta ahora se torna superfluo e inútil. Ahora se que al ir por la costa desde Almeria, la provincia de Granada huele de un modo distinto a la que dejé atrás, mañana sabre otras cosas.


lunes, 11 de agosto de 2014

Sábado 09.08.14 Me quedé anoche en Zahara por ver el teatro y antes procuré solucionar un lugar donde dormir. Esto en ocasiones depara sorpresas y no funciona. Un lugar que parecía tranquilo y despoblado por la tarde se convirtió llegada la noche en zona de paso para la feria y aparcamiento alternativo por lo que pasadas las doce me puse a buscar un nuevo lugar, asunto complicado ante la intensa oferta nocturna de la localidad. Con todo encontré un trozo de suelo hormigonado pegado al muro de una construcción próxima al rió. Tras montar la “cama” me puse a dormir siendo despertado como una hora mas tarde por bandadas de mosquitos imposibles de contener con el repelente y además el saco con el que me cubro, rara vez duermo dentro de el, empapado, así como bolsas y demás cosas.

Se da la circunstancia que lo poco que se de vientos aquí se me hace inútil siendo ahora mismo un disléxico eólico. Si hasta ahora el levante era fresco y húmedo es esta parte de la península es seco y cálido y a la inversa con el de poniente. Un pescador con el que hable hace unos días pasado Algeciras me comentó que el viento que sopla la noche de San Juan será el que predomine durante un año, hasta la siguiente noche de San Juan en una especie de cabañuelas locales y el de este año fue de poniente.

Vi amanecer Tarifa bajo unas nubes, igual en Zahara y esta mañana no di sombra hasta pasadas las once, son días de neblinas, de mucha humedad y anoche vi que si dormía al raso amanecería empapado por lo que recogí mis cosas y comencé de nuevo a buscar pasadas las 01:30 un lugar seco. Horas antes había recorrido, dentro del recinto amurallado, un mercadillo de artesanía y pensé que un voladizo me podría mantener a cubierto si no encontraba nada mejor y allí me dirigí. Los puestos estaban casi desmontados a esas horas y se me presentó la oportunidad de interrogar a la dueña de uno de ellos que mientras lo pensaba dio tiempo a que el dueño de otro puesto me ofreciera el suyo para dormir y avisó el mismo al vigilante nocturno de mi autorizada pernoctación. Intramuros, con techo y tres paredes, suelo de madera, autorizados a usar más guarda y un cielo plomizo con escasa luz, todo sumado he dormido hasta cerca de las nueve sin ruidos ni molestias.

Tras el desayuno y aseo diario salgo hacia Barbate y tras comprar alguna cosa para comer continuo por el Parque Natural Breña y Marisma de Barbate, hermoso paraje con acantilados. Como en la entrada del Parque mientras leo folletos sobre whale watching que viene a ser observar cetáceos, cosa que en estos lugares por los que paso no resulta muy complicado, por lo angosto del espacio que disponen para ir del mar al océano, por el tamaño de los bichos y por su necesidad de tomar aire.

Pregunte antes de entrar al Parque si ese sendero era practicable con bici y me dijeron que si, mentira. El dicho de que preguntando se va a Roma omitió que en ocasiones se va pero pasando por Antofagasta. Hasta casi la mitad del camino (7,2 km) lo es, pero después el sendero ya no lo es tal si no dunas sin vegetación mientras esta crece a ambos lados, camino no hay, solo arena, de muuuchos metros de profundidad. Empujar la bici por las dunas cargada como va es una tarea agotadora, cuesta abajo o en algún repecho donde el esfuerzo se hace descorazonador cuando vez que avanzas apenas cinco metros por minuto. Ya al final del Parque, un paso especialmente escarpado me hizo dudar si desmontar la carga y bajar cada cosa por un lado, tras media hora de descanso mientras lo consideraba, mi insensatez me hizo bajar la bici con carga por ese paso confiando no romperme la testa o algún otro miembro de mayor utilidad. Con la otra bici no lo habría logrado, todo sea dicho, seguiría allí hundida en las dunas. Como todo no es nunca ni del todo bueno ni malo, desde ese paraje admire la vista mas hermosa que se pueda de Cabo Trafalgar.

Nada más llegar a Caños de Meca mientras bajo por una de sus calles a la playa con la idea de ducharme, cosa que no logro al terminar las primeras en escaleras y no disponer esa cala de duchas, me encuentro a Las Panecillo, tres primas de la familia apellidada Pan, de Jerez de la Frontera, una canta, la otra baila y la tercera hace palmas. La que canta lo estaba haciendo cuando llegue a esa calle y sigue un rato mientras yo me saco medio Sahara de mis calcetines, esos que aun me acompañan desde el día 21 de julio, los únicos que tengo, me invitan a ir a verlas esta noche, que actúan en El Palmar. Un poco más adelanta compro pan y charlo con el cocinero de un local, cicloturista, me recomienda comprar agua y no usar la de la población por algo de que esta es de pozo y no se que de las fosas sépticas,me indica donde es mas barata, tras preguntarle por la oferta de lugares para pasar la noche me recomienda una zona de la próxima pinada donde al final hago noche. Pero eso después de superado parcialmente el inicial cansancio de la travesía por arena me dirijo a visitar el faro de Cabo Trafalgar y su hermosa playa próxima.

Llego al pinar confiando no tener que cambiar de sitio, más que nada por la fatiga que siento, tras montar colchoneta y disponer de las cosas para dormir, escribo un rato viendo una relajante puesta de sol.


Viernes 08.08.14 Amanezco en Facinas después de una placida noche de descanso, el barrendero me indica donde puedo desayunar y allí me dirijo, café con leche y tostada con tomate 1,50 €, aseo y parto a Zahara de los Atunes, nombre que me dicen  proviene de Sahara, encantadora población con gran oferta de ocio que ofrecer a sus turistas y veraneantes. Tiene cine de verano, pero esta noche no hay películas ya que representan “10 desmayos, 2 pistolas y un anillo” basada en textos de Chéjov, tengo una entrada gratuita para asistir, en una par de días comenzara un ciclo de música barroca, una especie de festival de flamenco y no se cuantas actuaciones mas entre las que promueve el municipio y las que de forma privada ofrecen distintos locales. Esta tarde sin ir mas lejos y dentro de lo que podríamos clasificar mas en deportivo que cultural se celebra la primera carrera de coches de bebes que no me pienso perder. Siento curiosidad de ver si se corre con o sin bebe a bordo.

Hoy rodar lo haré muy poco, lo de la mañana más un paseo que me doy al faro por la tarde, que se encuentra pasada Atlanterra, el teatro me ha decidido a quedarme aquí a pasar el día.

Paso  un buen rato en la biblioteca, a la que se accede por una escalera desde el centro de jubilados, difícil misión tiene su puerta para contener el bullicio de su cantina, en la que decido comer por mi apremiante apetito y por que la cantinera me convence, me dice que le deje a ella, y me sirve un plato de un puchero, patatas, garbanzos, zanahoria, algo de carne, con caldo, claro. Me lo sirve al estilo de aquí, en un platito me pone unas hojas de menta fresca que delante mía veo arrancar de la maceta y lavar, estas hojas me dice que se ponen en el plato junto a lo demás para comerlo así y así me lo como. Después un “montao” que es casi medio bocadillo de lomo acompañado de patatas fritas y una cocacola, 4 €. Este puchero lo recordare en tiempo.

Si ayer pude ver en Tarifa, en alguna tienda, un listado interminable de conservas que se pueden ofrecer de atún jugando con el despiece y elaboración, hoy veo en Zahara menús por las calles de platos cada cual más estimulante elaborado con esos mismos atunes,  indicando así mismo de que parte de su anatomía es, algunos servidos en las mesas llaman mi atención por su atractivo aspecto y puedo imaginar el placer de su degustación que obviamente dejo para momentos venideros si es que la vida así me los depara. Se ofrece también carne de retinto y esta mañana donde desayune ya vi a otros clientes que tomaban sus tostadas con “lomo en manteca” cosa que aún no he probado.

El no poder gozar de uno de los sentidos no representa mayor drama con la comida sabiendo que esta huele y nos ofrece un aspecto a la vista. Cierto que el placer no sera completo ni de lejos sin poder comerla, pero podemos aprender a disfrutar lo que esta a nuestro alcance o a lamentarnos y con ello cambiar un placer de los otros sentidos en una constante fuente de amargura. Tu decides. La pobreza te puede “cegar” los placeres del paladar, pero los ciegos van al teatro a oír, sentir y respirar una obra. No se si podemos tomar por cierta esta historia, a mi me la contaron. Hace años, por los ochenta, trabajé esporádicamente y por un muy breve espacio de tiempo con el que durante los años setenta fue importante empresario de la noche alicantina, cuando lo traté ya estaban en franca decadencia sus negocios si bien le permitían vivir bien de ellos. En cierta ocasión tenia actuando en una de sus salas a Ray Charles y una noche tras cenar y en una terraza este comento, “que bien huele la noche en Alicante”.

Antes de de ir esta noche a ver esa obra, ceno compartiendo unas migajas con industriosas hormigas que las fraccionan y transportan mientras me pregunto que sucederá con los hormigueros cuando llueve. Como el terreno por el que se estás moviendo no es liso, en ocasiones la migaja de pan rueda en pendiente y alguna de las hormigas que en grupo acarrean el alimento queda arriba, las demás siguen su trabajo mientras esta encuentra el modo de bajar al suelo y continuar cooperando.



Jueves 07.08.14 Tarifa. Poner en una misma oración las palabras Tarifa y viento es una redundancia. Si aún así te parece poco, sube por el puerto de El Bujeo, unos 300 metros mas alto. Llego allí al poco de desayunar y por el lado en que subí el viento no parecía gran cosa, una vez llegas al mirador y dejas abajo las nubes el tema se pone serio. El el mirador las señoras procuran dominar sus desbocadas y enloquecidas faldas mientras el del chiringuito les cobra lo que le viene en gana. Desde el mirador hago el descenso con ratos a pie, por un par de sustos que el viento me ha dado.

Entro a Tarifa a la vez que dos cicloturistas, dos jovencitos que cruzaran por aquí a Tanger viniendo desde Dusseldorf.  Nos detenemos los tres en la puerta de un estanco, uno compra tabaco y yo filtros, un rato de charla sobre esto o aquello que poco importa hablándome ellos en alemán o ingles y yo en castellano o más de lo mismo, el caso es que nos entendemos. Vienen ahora desde Sevilla, pasando por Cádiz, Lucas que se llama uno de ellos, el mas parlanchín, del otro desisto de enterarme de su nombre tras hacer que me lo repita tres veces, lleva una camisa de lana, de esas de cuadros tipo leñador, las mangas abotonadas, no quiero criticar por que igual hay una razón para ello aunque se me escape, con esos modelos de camisa y en Sevilla se lo ha tenido que pasar en grande.

Visito el castillo por el que accedo un par de calles mas tarde a la biblioteca, mirar correo y subir post, tengo hambre y como en un mirador próximo para ir después a la Isla de las Palomas, en Punta de Tarifa O Marroquí, unida al continente por un espigón y siendo el punto mas meridional de la Europa continental. Ese espigón y según como sople el viento, es barrido por aguas del Atlántico o mediterráneas ya que separa ambas masas siendo curiosamente más cálidas las atlánticas en este punto que las otras. Desde este momento, a mi izquierda, sera el océano lo que tenga.

Regreso al casco antiguo en busca de la protección y frescor de sus sombras, que encuentro en una escalera entre dos callejas, al rato cambio de sombra y de calle a otra más animada y por donde pasan en un sentido u otro en interminable sucesión toda la fauna que recala en Tarifa, hordas de jóvenes arrastrando maletas o cargando mochilas, alguna cámara al cuello, los mas con sus móviles fotografiando todo y a si mismos. Repongo alguna provisión en un supermercado y ruedo saliendo de la población en dirección Cádiz, a mi izquierda se suceden las playas, escuelas de surf, camping y locales que exhiben su peculiar estética durante kilómetros. Después la carretera transcurre entre las sierras de La Plata y de Fates, jalonada de molinos eólicos y vallados con su ganado en alegre comparsa con alguna garza, algún campo de girasoles.


Me detengo en Fancinas, saliendo de la población un grupo de jóvenes reciben una clase de guitarra frente a un local mi municipal, me siento en la plaza a escuchar la clase hasta que termina y ya tarde decido pasar allí la noche que termino haciendo en esa misma plaza.