Sábado
09.08.14 Me quedé anoche en Zahara por ver el teatro y antes procuré
solucionar un lugar donde dormir. Esto en ocasiones depara sorpresas
y no funciona. Un lugar que parecía tranquilo y despoblado por la
tarde se convirtió llegada la noche en zona de paso para la feria y
aparcamiento alternativo por lo que pasadas las doce me puse a buscar
un nuevo lugar, asunto complicado ante la intensa oferta nocturna de
la localidad. Con todo encontré un trozo de suelo hormigonado pegado
al muro de una construcción próxima al rió. Tras montar la “cama” me puse a dormir siendo despertado como una hora mas tarde por
bandadas de mosquitos imposibles de contener con el repelente y
además el saco con el que me cubro, rara vez duermo dentro de el,
empapado, así como bolsas y demás cosas.
Se
da la circunstancia que lo poco que se de vientos aquí se me hace
inútil siendo ahora mismo un disléxico eólico. Si hasta ahora el
levante era fresco y húmedo es esta parte de la península es seco y cálido y a la inversa con el de poniente. Un pescador con el que
hable hace unos días pasado Algeciras me comentó que el viento que
sopla la noche de San Juan será el que predomine durante un año,
hasta la siguiente noche de San Juan en una especie de cabañuelas
locales y el de este año fue de poniente.
Vi
amanecer Tarifa bajo unas nubes, igual en Zahara y esta mañana no di
sombra hasta pasadas las once, son días de neblinas, de mucha
humedad y anoche vi que si dormía al raso amanecería empapado por lo
que recogí mis cosas y comencé de nuevo a buscar pasadas las 01:30
un lugar seco. Horas antes había recorrido, dentro del recinto
amurallado, un mercadillo de artesanía y pensé que un voladizo me podría mantener a cubierto si no encontraba nada mejor y allí me
dirigí. Los puestos estaban casi desmontados a esas horas y se me
presentó la oportunidad de interrogar a la dueña de uno de ellos
que mientras lo pensaba dio tiempo a que el dueño de otro puesto me
ofreciera el suyo para dormir y avisó el mismo al vigilante nocturno
de mi autorizada pernoctación. Intramuros, con techo y tres paredes,
suelo de madera, autorizados a usar más guarda y un cielo plomizo
con escasa luz, todo sumado he dormido hasta cerca de las nueve sin
ruidos ni molestias.
Tras
el desayuno y aseo diario salgo hacia Barbate y tras comprar alguna
cosa para comer continuo por el Parque Natural Breña y Marisma de
Barbate, hermoso paraje con acantilados. Como en la entrada del
Parque mientras leo folletos sobre whale watching que viene a ser
observar cetáceos, cosa que en estos lugares por los que paso no
resulta muy complicado, por lo angosto del espacio que disponen para
ir del mar al océano, por el tamaño de los bichos y por su
necesidad de tomar aire.
Pregunte
antes de entrar al Parque si ese sendero era practicable con bici y
me dijeron que si, mentira. El dicho de que preguntando se va a Roma omitió que en ocasiones se va pero pasando por Antofagasta. Hasta
casi la mitad del camino (7,2 km) lo es, pero después el sendero ya
no lo es tal si no dunas sin vegetación mientras esta crece a ambos
lados, camino no hay, solo arena, de muuuchos metros de profundidad.
Empujar la bici por las dunas cargada como va es una tarea agotadora,
cuesta abajo o en algún repecho donde el esfuerzo se hace
descorazonador cuando vez que avanzas apenas cinco metros por minuto.
Ya al final del Parque, un paso especialmente escarpado me hizo dudar
si desmontar la carga y bajar cada cosa por un lado, tras media hora
de descanso mientras lo consideraba, mi insensatez me hizo bajar la
bici con carga por ese paso confiando no romperme la testa o algún
otro miembro de mayor utilidad. Con la otra bici no lo habría logrado, todo sea dicho, seguiría allí hundida en las dunas. Como
todo no es nunca ni del todo bueno ni malo, desde ese paraje admire
la vista mas hermosa que se pueda de Cabo Trafalgar.
Nada
más llegar a Caños de Meca mientras bajo por una de sus calles a la
playa con la idea de ducharme, cosa que no logro al terminar las
primeras en escaleras y no disponer esa cala de duchas, me encuentro
a Las Panecillo, tres primas de la familia apellidada Pan, de Jerez
de la Frontera, una canta, la otra baila y la tercera hace palmas. La
que canta lo estaba haciendo cuando llegue a esa calle y sigue un
rato mientras yo me saco medio Sahara de mis calcetines, esos que aun
me acompañan desde el día 21 de julio, los únicos que tengo, me invitan a ir a verlas esta noche, que actúan en El Palmar.
Un poco más adelanta compro pan y charlo con el cocinero de un
local, cicloturista, me recomienda comprar agua y no usar la de la
población por algo de que esta es de pozo y no se que de las fosas
sépticas,me indica donde es mas barata, tras preguntarle por la
oferta de lugares para pasar la noche me recomienda una zona de la
próxima pinada donde al final hago noche. Pero eso después de
superado parcialmente el inicial cansancio de la travesía por arena
me dirijo a visitar el faro de Cabo Trafalgar y su hermosa playa próxima.
Llego
al pinar confiando no tener que cambiar de sitio, más que nada por
la fatiga que siento, tras montar colchoneta y disponer de las cosas
para dormir, escribo un rato viendo una relajante puesta de sol.
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