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lunes, 11 de agosto de 2014

Sábado 09.08.14 Me quedé anoche en Zahara por ver el teatro y antes procuré solucionar un lugar donde dormir. Esto en ocasiones depara sorpresas y no funciona. Un lugar que parecía tranquilo y despoblado por la tarde se convirtió llegada la noche en zona de paso para la feria y aparcamiento alternativo por lo que pasadas las doce me puse a buscar un nuevo lugar, asunto complicado ante la intensa oferta nocturna de la localidad. Con todo encontré un trozo de suelo hormigonado pegado al muro de una construcción próxima al rió. Tras montar la “cama” me puse a dormir siendo despertado como una hora mas tarde por bandadas de mosquitos imposibles de contener con el repelente y además el saco con el que me cubro, rara vez duermo dentro de el, empapado, así como bolsas y demás cosas.

Se da la circunstancia que lo poco que se de vientos aquí se me hace inútil siendo ahora mismo un disléxico eólico. Si hasta ahora el levante era fresco y húmedo es esta parte de la península es seco y cálido y a la inversa con el de poniente. Un pescador con el que hable hace unos días pasado Algeciras me comentó que el viento que sopla la noche de San Juan será el que predomine durante un año, hasta la siguiente noche de San Juan en una especie de cabañuelas locales y el de este año fue de poniente.

Vi amanecer Tarifa bajo unas nubes, igual en Zahara y esta mañana no di sombra hasta pasadas las once, son días de neblinas, de mucha humedad y anoche vi que si dormía al raso amanecería empapado por lo que recogí mis cosas y comencé de nuevo a buscar pasadas las 01:30 un lugar seco. Horas antes había recorrido, dentro del recinto amurallado, un mercadillo de artesanía y pensé que un voladizo me podría mantener a cubierto si no encontraba nada mejor y allí me dirigí. Los puestos estaban casi desmontados a esas horas y se me presentó la oportunidad de interrogar a la dueña de uno de ellos que mientras lo pensaba dio tiempo a que el dueño de otro puesto me ofreciera el suyo para dormir y avisó el mismo al vigilante nocturno de mi autorizada pernoctación. Intramuros, con techo y tres paredes, suelo de madera, autorizados a usar más guarda y un cielo plomizo con escasa luz, todo sumado he dormido hasta cerca de las nueve sin ruidos ni molestias.

Tras el desayuno y aseo diario salgo hacia Barbate y tras comprar alguna cosa para comer continuo por el Parque Natural Breña y Marisma de Barbate, hermoso paraje con acantilados. Como en la entrada del Parque mientras leo folletos sobre whale watching que viene a ser observar cetáceos, cosa que en estos lugares por los que paso no resulta muy complicado, por lo angosto del espacio que disponen para ir del mar al océano, por el tamaño de los bichos y por su necesidad de tomar aire.

Pregunte antes de entrar al Parque si ese sendero era practicable con bici y me dijeron que si, mentira. El dicho de que preguntando se va a Roma omitió que en ocasiones se va pero pasando por Antofagasta. Hasta casi la mitad del camino (7,2 km) lo es, pero después el sendero ya no lo es tal si no dunas sin vegetación mientras esta crece a ambos lados, camino no hay, solo arena, de muuuchos metros de profundidad. Empujar la bici por las dunas cargada como va es una tarea agotadora, cuesta abajo o en algún repecho donde el esfuerzo se hace descorazonador cuando vez que avanzas apenas cinco metros por minuto. Ya al final del Parque, un paso especialmente escarpado me hizo dudar si desmontar la carga y bajar cada cosa por un lado, tras media hora de descanso mientras lo consideraba, mi insensatez me hizo bajar la bici con carga por ese paso confiando no romperme la testa o algún otro miembro de mayor utilidad. Con la otra bici no lo habría logrado, todo sea dicho, seguiría allí hundida en las dunas. Como todo no es nunca ni del todo bueno ni malo, desde ese paraje admire la vista mas hermosa que se pueda de Cabo Trafalgar.

Nada más llegar a Caños de Meca mientras bajo por una de sus calles a la playa con la idea de ducharme, cosa que no logro al terminar las primeras en escaleras y no disponer esa cala de duchas, me encuentro a Las Panecillo, tres primas de la familia apellidada Pan, de Jerez de la Frontera, una canta, la otra baila y la tercera hace palmas. La que canta lo estaba haciendo cuando llegue a esa calle y sigue un rato mientras yo me saco medio Sahara de mis calcetines, esos que aun me acompañan desde el día 21 de julio, los únicos que tengo, me invitan a ir a verlas esta noche, que actúan en El Palmar. Un poco más adelanta compro pan y charlo con el cocinero de un local, cicloturista, me recomienda comprar agua y no usar la de la población por algo de que esta es de pozo y no se que de las fosas sépticas,me indica donde es mas barata, tras preguntarle por la oferta de lugares para pasar la noche me recomienda una zona de la próxima pinada donde al final hago noche. Pero eso después de superado parcialmente el inicial cansancio de la travesía por arena me dirijo a visitar el faro de Cabo Trafalgar y su hermosa playa próxima.

Llego al pinar confiando no tener que cambiar de sitio, más que nada por la fatiga que siento, tras montar colchoneta y disponer de las cosas para dormir, escribo un rato viendo una relajante puesta de sol.


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