Viernes
08.08.14 Amanezco en Facinas después de una placida noche de
descanso, el barrendero me indica donde puedo desayunar y allí me
dirijo, café con leche y tostada con tomate 1,50 €, aseo y parto a
Zahara de los Atunes, nombre que me dicen proviene de
Sahara, encantadora población con gran oferta de ocio que ofrecer a
sus turistas y veraneantes. Tiene cine de verano, pero esta noche no
hay películas ya que representan “10 desmayos, 2 pistolas y un
anillo” basada en textos de Chéjov, tengo una entrada gratuita para
asistir, en una par de días comenzara un ciclo de música barroca,
una especie de festival de flamenco y no se cuantas actuaciones mas
entre las que promueve el municipio y las que de forma privada
ofrecen distintos locales. Esta tarde sin ir mas lejos y dentro de lo
que podríamos clasificar mas en deportivo que cultural se celebra la
primera carrera de coches de bebes que no me pienso perder. Siento
curiosidad de ver si se corre con o sin bebe a bordo.
Hoy
rodar lo haré muy poco, lo de la mañana más un paseo que me doy al
faro por la tarde, que se encuentra pasada Atlanterra, el teatro me
ha decidido a quedarme aquí a pasar el día.
Paso un buen rato en la biblioteca, a la que se accede por una escalera
desde el centro de jubilados, difícil misión tiene su puerta para
contener el bullicio de su cantina, en la que decido comer por mi
apremiante apetito y por que la cantinera me convence, me dice que le
deje a ella, y me sirve un plato de un puchero, patatas, garbanzos,
zanahoria, algo de carne, con caldo, claro. Me lo sirve al estilo de
aquí, en un platito me pone unas hojas de menta fresca que delante mía veo arrancar de la maceta y lavar, estas hojas me dice que se
ponen en el plato junto a lo demás para comerlo así y así me lo
como. Después un “montao” que es casi medio bocadillo de lomo
acompañado de patatas fritas y una cocacola, 4 €. Este puchero lo
recordare en tiempo.
Si
ayer pude ver en Tarifa, en alguna tienda, un listado interminable de
conservas que se pueden ofrecer de atún jugando con el despiece y elaboración, hoy veo en Zahara menús por las calles de platos cada
cual más estimulante elaborado con esos mismos atunes, indicando así mismo de que parte de su anatomía es, algunos servidos en las
mesas llaman mi atención por su atractivo aspecto y puedo imaginar
el placer de su degustación que obviamente dejo para momentos
venideros si es que la vida así me los depara. Se ofrece también carne de retinto y esta mañana donde desayune ya vi a otros clientes
que tomaban sus tostadas con “lomo en manteca” cosa que aún no
he probado.
El
no poder gozar de uno de los sentidos no representa mayor drama con
la comida sabiendo que esta huele y nos ofrece un aspecto a la vista.
Cierto que el placer no sera completo ni de lejos sin poder comerla,
pero podemos aprender a disfrutar lo que esta a nuestro alcance o a
lamentarnos y con ello cambiar un placer de los otros sentidos en una
constante fuente de amargura. Tu decides. La pobreza te puede “cegar”
los placeres del paladar, pero los ciegos van al teatro a oír, sentir y respirar una obra. No se si podemos tomar por cierta
esta historia, a mi me la contaron. Hace años, por los ochenta,
trabajé esporádicamente y por un muy breve espacio de tiempo con el
que durante los años setenta fue importante empresario de la noche
alicantina, cuando lo traté ya estaban en franca decadencia sus
negocios si bien le permitían vivir bien de ellos. En cierta ocasión
tenia actuando en una de sus salas a Ray Charles y una noche tras
cenar y en una terraza este comento, “que bien huele la noche en
Alicante”.
Antes
de de ir esta noche a ver esa obra, ceno compartiendo unas migajas
con industriosas hormigas que las fraccionan y transportan mientras
me pregunto que sucederá con los hormigueros cuando llueve. Como el
terreno por el que se estás moviendo no es liso, en ocasiones la
migaja de pan rueda en pendiente y alguna de las hormigas que en
grupo acarrean el alimento queda arriba, las demás siguen su trabajo
mientras esta encuentra el modo de bajar al suelo y continuar
cooperando.
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