Domingo
10.08.14 Noche húmeda, de nuevo, que el dormir bajo un árbol solo
alivia en parte, si bien amanece despejado. Desayuno en un mini golf
en el cruce que da entrada a Cabo Trafalgar para continuar dirección a Conil de la Frontera.
Me
detengo un buen rato en El Palmar tentado por un vendedor ambulante
de bicicletas viendo el modo de hacer negocio a tres bandas, el
dispone de dos máquinas adecuadas en relativo buen estado y a
precios de risa, matriculadas en Suiza, por otro lado un veraneante
termina de romper el cambio de su MTB con la que arrastra un carrito
con su hija dentro. Tras muchos regateos el turista compraría mi bici
y yo con ese dinero una de las que estén en venta si bien tendríamos que montar y desmontar cosas y ahí es donde se nos frustra todo por
falta de herramientas para hacer los cambios. El caso es que las
oportunidades existen y esto es buena muestra de ello.
La
playa de Conil es ancha y a los módulos de aseo se accede pisando
mucha arena, no se encuentran cercanos al paseo que recorre la playa,
cansado de toda la arena que me comí ayer desisto del intento y
termino en un bar donde tomo un café con leche con un cliente tocayo
mio, conversación tipo sala de espera de centro de salud donde
hacemos inventario de dolencias y remedios.
Cargo
agua en una fuente en la que esta prohibido arrojar desperdicios bajo
multa de 5 pts pudiendo llegar la sanción hasta las 25 pts, supongo
que a reincidentes confesos.
No
registro aquí cada conversación que mantengo ni de cada persona con
la que me detengo un rato si bien eso sucede cada día varias veces,
sean gentes del lugar por el que paso que simplemente preguntan por
curiosidad o soy yo quien les pido indicaciones, otros son viajeros,
turistas, veraneantes, con los que puedo coincidir en algún paraje o compartir un rato de reposo en miradores, áreas de picnic del camino
y cosas así.
Está la gente con la que te cruzas en caminos y carreteras, ahí hay
clases, un clicloturista directamente se suele detener a tu lado para
hablar, se intercambia información o anécdotas, se mencionan origen
y destino, eso como mínimo. Después están los ciclistas deportivos
que son muy diferentes entre sí según la bici que monten, los de
carretera como mínimo saludan siempre y si te ven detenido o
caminando junto a la bici es frecuente que te pregunten si todo va
bien ofreciéndose en prestar ayuda o como me ha sucedido queriéndome dar agua en lugares que ellos conocen bien y saben de las
dificultades de obtenerla, algún puerto o tramo largo entre
poblaciones, cosas así. Tenemos a otra raza de ciclistas deportivos,
normalmente poco gregarios van con la vista concentrada en no sabes
bien donde y cara de estar pasándolo mal, equipados como tropas de
élite montan sus bicis de montaña (para circular por carretera) con
la actitud de quien emprende alguna gran gesta que gracias a sus
gafas de cientos de euros con manual de instrucciones y lentes
intercambiables por si el día esta despejado unas, otra para si hay
una nube en el cielo y otras para si las nubes son dos o más, tiene
garantizado de lograr. La mayor parte diletantes de la bici,
dispuestos a practicar algún deporte donde poder dejarse el sueldo
en reducir unos gramos con tornillerias aeroespaciales y con sus
jorobas de camello llenas de bebidas muy isotónicas juegan al
despiste ya que no es posible saber si van de ruta poligonera o a
ascender el Kilimanjaro. Estos no saludan asi los maten, concentrados
como van en rodar por asfalto en máquinas que valen para mil cosas
menos para esa y cámaras de vídeo montadas en sus cascos para
grabar la incorporación a una rotonda. Si algo nuevo se vende ellos
lo comprarán. Por último tenemos al que usa la bici para ir de un
lado a otro, como medio de transporte, estos lo veras en monturas de
lo mas eclécticas, atemporales, funcionales, van a lo suyo y hacen
bien, no participan del ciclismo como actividad, simplemente lo usan
para la actividad que en ese momento estén haciendo. Practicantes de
BMX o los que van en fixie no menciono por no verse en carretera
aunque uno de estos últimos si me crucé en Tarifa y coincidimos el
corto trayecto entre el supermercado al camping donde se metió,
estos, ambos, son mas urbanos.
De
Conil voy a El Colorado, barriada de este y situada a mitad de camino
en dirección a Chiclana de la Frontera donde mañana tengo
pensamiento de visitar una tienda de bicis de un miembro de una de
esas páginas donde supuestamente ofrecen hospitalidad a
cicloturistas. Podría encontrar alguna mejora así como información
de mi paso por Doñana que me anda preocupando. Me detengo tras
recorrer este barrio a la entrada de un bosque que desde aquí parte
en dirección a Cabo Roche, para secar el saco mojado de anoche.
Las
moscas se han ido ya a dormir o lo que narices hagan ellas por las
noches, que lo ignoro, por lo que me voy poniendo el repelente ya que
en un rato el espacio aéreo que me circunda se verá ocupado por
mosquitos si no me equivoco, cerca hay un depósito de agua y he
visto antes explorando el entorno un par de charcas de modo que mejor
nos vamos preparando para tan molesta visita.
Antes
de esto, he procurado hacer una de esas inútiles listas de
prioridades que al final estas irán marcadas tanto por las
necesidades imprevistas como del capital de que disponga cuando surjan oportunidades, si es que ambas cosas suceden. Lo dicho, una
lista del todo inútil que tan solo pretende el no tener todo eso
incordiando por la mente sin orden alguno pero que dudo se cubran ni
remotamente en el orden que marqué. Pienso que la utilidad de las
listas es precisamente sacar cosas que no dejan de dar vueltas por la
cabeza y desplazarlas a un papel para de ese modo liberar esta y en
ese aspecto seguro que ha sido útil, además de que cosas que pueden
parecer inconmensurables se quedan en apenas unas líneas con lo que
te puedes hacer la ilusión que son asequibles de poder realizar.
Para muestra un botón: “dejar de fumar”, ahí es na, puesto así
se limita una titánica tarea en tan solo tres palabras, que no son
mi caso ahora mismo, o ya puestos “adelgazar” con tan solo una
palabra, que tampoco es mi caso. ¡Viva las listas!
Otro
tipo de listas las veo más prácticas, las llamadas checklist y que
realizo mentalmente después de cada parada pasando revista de los
objetos que me sé susceptibles de poder haber olvidado en ese punto,
extremo al que he llegado después de tener que retroceder en dos
ocasiones por olvidos que se resolvieron favorablemente más un
tercero que no se produjo del todo gracias a los gritos de aviso que
llamaron mi atención al tiempo que me disponía a dejar atrás algo que de perder me habría complicado mucho las cosas.
¿Despiste?,
seguro, pero también que son muchas las cosas, muchos los sitios,
muchos momentos de dejar y coger cosas, muchos días, muchos
estímulos, solo piensa en la cantidad de cosas nuevas que ves en un
día, en las personas y en mi caso son simplemente TODAS, cada día
todo es nuevo, cada camino, cada pueblo, cada playa o puerto, cada
rostro o voz, me veo constantemente rodeado de nuevos estímulos
visuales sin que nada de lo que viva se repita, sin que el horario de
un día se asemeje al del anterior siendo ya normal ver caer el sol
sin saber donde dormiré esa noche o si donde me acuesto sera donde
finalmente duerma, mañanas en donde comienzo a rodar sin saber si
desayunaré tras la próxima curva o será 8 kilómetros más
adelante. Días sin apenas roce humano que después terminan en
animadas conversaciones o a la inversa, con tal cantidad de cosas que
se escapan a mi control y con los sentidos aguzados ante cosas en las
que antes no reparaba.
Esto
no resta que me despiste o que lo sea, solo lo sitúa en la nueva
realidad que me exige nuevos modos de hacer las cosas y donde lo
aprendido hasta ahora se torna superfluo e inútil. Ahora se que al ir
por la costa desde Almeria, la provincia de Granada huele de un modo
distinto a la que dejé atrás, mañana sabre otras cosas.
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