Martes
12.08.14 Camino de Rota y más cosas. Sentado en el centro comercial
de Bahía Sur anoche esperaba la inminente visita del guardia jurado
de turno y puntual a su cita no me hace esperar y aparece Jesús,
natural de San Fernado y casi de mi quinta, me adelanto a el y antes
de que me invitara a esfumarme le cuento de mi necesidad de encontrar
un lugar donde pasar la noche y ya puestos a pedir que fuera seguro,
techado y con servicio de habitaciones. Bromas aparte le acompaño de
charla en su aburrimiento durante una hora o así en la que me contó su infancia en las marismas donde ahora se encuentra este centro,
instalaciones deportivas y un hotel. Después me lleva el mismo a
unas próximas escaleras mecánicas bajo las cuales una especie de
covacha de hormigón me hacían de paredes, sitio además de cómodo
seguro por que el mismo pasaría cerca varias veces esa misma noche
en sus rondas, me aseguró y le agradecí sinceramente.
He
desayunado en el mismo centro comercial, uno de sus bares abre a las
7:30 para los primeros empleados que van apareciendo a esas horas,
limpieza, reponedores, repartidores...
Entro
en Cádiz por el camino de la depuradora que va paralelo a la vía
del tren y la autovía, sin otro tráfico que algún ciclista de MTB
mudo, menos un señor de bigote cano que saluda amablemente, eso si
he notado, con el cabello, muchos, recuperan la capacidad del habla.
Prodigioso.
Cádiz
la recorro en primer lugar en todo su perímetro, deteniéndome en
parques, baluartes, castillos, playa y un par de plazas. Después de
tomarle las medidas veo su catedral, la plaza de esta, visito el
barrio del Póbulo y me pierdo, intencionadamente, en sus calles, me
parece un sitio bueno para vivir, me gusta.
Compro
alguna provisión y cometo una temeridad, tengo dos alternativas para
salir de esta especie de isla, o regresar a San Fernando de nuevo y
desde allí por kilómetros de autovía ir a Puerto Real y por más
autovía hasta el Puerto de Santa María o hacer unos pocos
kilómetros por el explicitamente prohibido para peatones y
bicicletas Puente de Carranza hasta salir a la universidad. Queda
claro que esto es lo que hice y para mi sorpresa aparezco en un
barrio antes de la universidad donde un sendero me conduce al
interior del Parque Marisma de los Torruños y Pinar de la Algaida
que bordea Puerto Real y me deja en la playa de Valdelagrana por un
paisaje hermoso y cuidado, desde allí llego por carril bici hasta el
Puerto de Santa Maria con ganas de visitar la población y recabar
información.
Al
respecto de esa información que menciono, pronto estaré en Sanlúcar
de Barrameda, en donde una barcaza cruza al otro lado del
Guadalquivir y comienza el Parque Natural de Doñana. ¿Y que pasa
con eso? Llevo
tiempo preguntando eso mismo, a quienes me pudieran dar alguna
información al respecto de si el parque se puede cruzar o no con
respuestas para todos los gustos y pantones, “si”, “no”,
“puede ser”, “los de la romeria del Rocio pasan”, “seguro
que no se puede” “tú pregunta allí”, “depende con quien te
encuentres”, “unos amigos mios lo hicieron”, “no lo se”,
esta última respuesta es la que obtengo de los puntos de información
turística no ya de los distintos municipios por los que paso, si no
de las que la Junta de Andalucía tiene igualmente repartidas en
algunos dfe ellos, el último “no lo se” hace tan solo unas horas
en Cádiz, si bien lo que más frecuente me dicen es un rotundo “NO”.
¿Y
que sucede con esto? Si puedo cruzar en dirección a Matalascañas
son 35 kilómetros, si no puedo pasar eso obliga a un “rodeo” de
cientos de kilómetros para continuar por las costa desde ese mismo punto. Y
desde luego no se me pasa por la cabeza hacerlo. Si he de ir a
Sevilla seria haciéndolo por donde supuestamente transcurría la Vía Augusta para de esta forma enlazar con la Ruta de la Plata. Que lo
mismo es un buen plan, pero no entraba en los míos.
A
las 18:00 abre la oficina que por muchas decepciones que me de aún
me empeño en usar, allí la empleada de turno que parece más
informada que otras con las que me estoy tropezando, puede que por la
proximidad al Parque, me informa de que me olvide de cruzar el Parque
de Doñána, que esos que dicen que en bici lo han recorrido
seguramente es con una de las dos empresas que le suena organizan
rutas por allí gracias a estar autorizadas y previo pago de la
“aventura”. Intenta alguna llamada sin éxito, creo que a la
oficina de información de Sanlúcar. Interrogada sobre el tema del
Camino de Santiago por la ruta gaditana saca la fotocopia de un
folleto que lleva grapada otra de un artículo de prensa. En la
primera habla un poco de el, además de informar de los puntos desde
Cádiz a Sevilla así como de algunas direcciones de interés. Vemos
que en la próxima Rota, los lunes de 19:00 a 20:00 horas, atiende la
Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Cádiz y siendo hoy
lunes, encontrándome cerca, y unas narices, puedo llegar a tiempo
para informarme, me despido y ofuscado salgo rápido hacia allí,
yendo a darme cuenta como una hora después de dejarme el alma en la
carretera que hoy no es lunes, es martes. Algo menciono Einstein de
que la estupidez humana no tiene límites, me ahorro la cita pero
tengo ocasión de corroborar esa afirmación cada día.
En
esto ando por las zonas de pinar que Fernando, de Rota, que atiende
la oficina de información del Parque de los Torruños me ha dado
como posible sitio para hacer noche, de modo que ceno con calma
leyendo detenidamente las fotocopias de información que tengo,
charlando con un vecino que monta en bici con sus tres hijas y sobre
las nueve pasadas me pongo a montar el tinglado de dormir, eso
después de rociarme de repelente, que con la luz rasante de la
puesta de sol he podido ver ávidos mosquitos al acecho, diminutos,
que se lo molestos que pueden resultar.
Espero
mañana en Sanlúcar deshacer el misterio de si continuare en
dirección Huelva o comenzaré a acercarme a Sevilla que aún
careciendo de planes demasiado concretos de viaje, en ningún se me había pasado por la cabeza visitar y menos en estas fechas.
Nota:
por lo avanzado de la estación que ya suma casi dos terceras partes
desde el solsticio, siendo acortarse los días, un poco anocheciendo
antes y que por las mañanas el sol es mas perezoso en visitarnos. El
estar mas hacia el oeste también hace que las horas difieran con las acostumbradas para mi aunque sea en poco.
Otra
cosa, redescubro el significado de opulencia al pasar de un par de
calcetines a tener cuatro pares.
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