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miércoles, 8 de octubre de 2014

Sábado 04.10.14 Invirtiendo el Camino Francés. Arzúa. Comienza pronto la actividad en Monte do Gozo, se palpa la ansiedad por alcanzar Santiago y la previsión de lluvia a partir del medio día es un aliciente adicional para llegar pronto. La gente desayuna y salen en bandadas, eso los que ni se detienen a ello que ya por el camino encontraran donde tomar algo. Hago tiempo a que se pueda ver algo ya que a la acostumbrada oscuridad de estas horas de madrugada se suma que Monte do Gozo esta cerrado de una espesa niebla que lo cubre todo.

Es irreal con esa luz la estampa de los preparativos para llevar a Santiago a los cerca de 30 peregrinos con movilidad reducida, ver como los acomodan y sujetan con seguridad a esas camillas que tanto me llamaron ayer la atención y sus porteadores mayormente gente ya muy madura se van perdiendo al penetrar en la niebla con su solidaria carga.

Horas más tarde, con una puntualidad machacona, a las 12:02 comienza a caer agua, primero discretamente y una hora más tarde, ya entrando en Arzúa por el sendero, este camino es todo practicable en bici si bien con tramos de más dificultad, con intensidad. En el albergue lo que ya conozco, he de dar preferencia a caminantes, en esta ocasión me piden que espere a las 17:00 si bien uso el albergue antes para comer y andar por allí a cubierto. A pesar de lo avanzado de las fechas se dejan notar la confluencia de caminos y que uno de ellos, el Francés, es con diferencia el más concurrido y veo como se van llenando las plazas, por fortuna soy el único “ciclista” y logro plaza sin mayor dificultad.

La gente se conoce mayormente, ya formaron sus grupos, en mi caso al ir contra corriente no me sucederá eso en las jornadas de camino que me resten y los que vaya conociendo los dejaré atrás cada día como ya me sucedió en Monte do Gozo con una pareja de Zamora o con Francisco. Al muestrario de lugares y países aquí se añaden una familia y otra pareja de sevillanos que le dan la nota de color y alegría a la estancia.

En las horas que paso de espera, acompañando a la hospitalera buena parte de ese tiempo, veo formas curiosas de entender el camino y sus hospedajes públicos, desde gente que pide ver los dormitorios antes, o que estos no sean mixtos, otros que pretenden les dejen una habitación en exclusiva para ellos, a ser posible con aseo independiente o un señor que con su taxi detenido en la puerta entra para sellar la credencial para a continuación subir de nuevo al mismo y continuar de este modo “su peregrinación” a golpe de taxímetro.

Por la tarde, tras una merienda ligera, comienzo a sentirme mal de nuevo, como la noche pasada pero esta vez acompañado de fiebre. No ceno y visito con frecuencia el aseo con vómitos.

A las 12:00 comienzo mi cumpleaños, 52, tendido en el suelo de un retrete con la temperatura alta y sin parar de vomitar. No muy lejos hay un centro de salud y ya la hospitalera me dijo por la tarde que si no me sentía bien no tenia problema en continuar allí, pero pienso en esas horas que si salgo por la noche con una puerta que solo se abre desde dentro y todos durmiendo temo que nadie me oiga al llamar para abrirme o que aún oyéndome no me abran por la razón que sea y prefiero pasar el momento y esperar a la mañana. De madrugada ocupo el calor de mi litera y me vence el sueño.
Viernes 03.10.14 Monte do Gozo e inicio de mi Camino Francés al revés. Tal y como prometía el nombre Bruma amanece, por decir algo, dentro de una densa niebla en una mañana fría y húmeda. Me levanto a las 6 al oír el movimiento de gente en el albergue pero es imposible hacer nada a esas horas con la bici, noche cerrada, niebla cerrada y ninguna visibilidad. Desayuno en el albergue, eso sí, restos de comida que arrastro y de este modo apuro. El hospitalero ya nos advirtió que el primer punto donde poder encontrar un café dista a 8 kilómetros. Es Bruma lugar aislado y en invierno, con su altura ha de resultar duro.

Allí en el café encuentro al resto de los peregrinos que salieron a pie y alcanzo con la bici más algún otro de albergues privados cercanos que se juntan allí para desayunar, animada mesa que compartimos con fotos, conversación curiosa para esos momentos y alguna risa.

Este tramo del camino, que desciende, tan solo al final, próximo a Santiago remonta unos 200 metros de desnivel, lo hago por el sendero de los peregrinos ya que es transitable con la bici, cosa que también me informó el hospitalero o marido de la hospitalera que no se quien de ambos es el titular de la plaza. Y es en Santiago donde al fin realizo una compra medio decente y desde allí salgo a Monte do Gozo que tenia ganas de conocer.

Este es un macro albergue que reúne 30 pabellones cada uno de los cuales esta dotado de sus propias instalaciones como si fuera independiente del conjunto. Sus propias cocinas, duchas, comedores y salón de estar, etc. con dormitorios de 4 literas cada uno alcanzando un imponente número total de plazas, más de 150 solo contando las plazas adaptadas para minusválidos que tengo oportunidad de ver con un autobús de estos que cada año los trae desde Francia para hacer la última etapa y con los que coincido. Hacen esa etapa del camino en unas camillas que disponen de una sola rueda y son guiadas por dos voluntarios, que viajan con ellos. Usaron para descansar un pabellón frente al que tenia yo asignado. El complejo dispone o disponía que ahora están cerrados no se si por temporada o de otro modo, de tiendas, restaurante y cafeterías, salones, un camping y creo que hotel que ese extremo no lo confirmé. Poco tiene que ver con otros que ocupan antiguos edificios rehabilitados con mejor o peor acierto o incluso de reciente factura como el de Muxia que no por eso era menos acogedor.

Una de las veces que salgo al exterior, a la bici, a recoger no se que cosa, veo junto a mi bici algo totalmente surrealista, una bici modelo “verano azul” de esas con ruedas de 20 pulgadas, sin marchas y con el manillar que parece los cuernos de una cabra, si de esas, con bisagra en el centro para guardarla o transportarla plegada, con plásticos transparentes, cintas aquí y allá, por tener tiene hasta pinzas de tender la ropa en una varilla de las que le sujeta el guardabarros, ah y un piolet, de los de bastón largo. ¡Necesito saber que personaje viaja en eso! Y al rato, en la cocina conozco a su propietario, Francisco, se presenta dándose un golpe con el puño en su pecho antes de extender la mano. Viaja desde Jaca, creo que va y viene constantemente viviendo en el camino donde conoce albergues, hospitaleros y todo lo que por aquí se mueve y sucede, ya conocí a Humberto en Muxia que hace lo propio pero este desde Italia. Bota de vino colgada al cuello y en su bidón orujo en vez de agua gasta Francisco. Defiende que el camino autentico, el de verdad, es el que une Jerusalen con Roma y Santiago y ese no es otro que el Tolosano, el que pasa por Somport y Jaca, su pueblo, y anda metido en una especie de cruzada buscando reconocimiento a dicho camino y que se desligue del Camino Francés, con implicación en su proyecto de entidades oficiales, eso entre trago y trago de orujo y explicado con su atronadora voz baturra.

Por lo demás en el albergue se respira un clima exaltado, de ansiedad y animación, aquí pernoctan gentes que de muchos caminos confluyen y esperan con expectación su próxima y última jornada que con solo 5 kilómetros les ha de llevar a Santiago.

Me caliento con una sopa de sobre por meter algo caliente al cuerpo, no se que me pasó pero algo no me sentó del todo bien y me hace pasar media noche sentado en el salón, leyendo el libro donde la gente deja sus frases, que las hay de todo tipo y en todas las lenguas, con dolor de tripa. Al final, cansado y vencido por el sueño e retiro a mi litera.


Jueves 02.10.14 Camino Inglés. Ayer por la tarde, tras la preceptiva y gratificante visita a la Torre de Hércules, dejó atrás, por fin, La Coruña y comienzo mi Camino Inglés tras no pocas consideraciones entre esta alternativa y la de viajar por la costa de Lugo para más tarde y en su capital unirme al Camino Francés en dirección contraria.

Necesito lavar alguna cosa y a mi persona, me anuncian que cambio de tiempo desde mañana con un fin de semana mojado y no menos importante esta la dureza de esa otra ruta con fuertes desniveles de los que ya ando agotado. Cualquier parque de atracciones puede cambiar el nombre a su montaña rusa para titularla carretera gallega sin faltar a la verdad. Si el tiempo se anuncia malo me vería más desprotegido sin albergues o abrigos y con poca o ningunas ganas ni oportunidades de recorrer su costa con ánimos lúdicos.

Visité ayer O Burgo y su sencilla a la vez que hermosa iglesia románica, ciudad con fuerte impronta templaria, su puerto, puente, molinos, etc, son legado de ellos. Desde allí me dirijo a Cambre con otra preciosa iglesia del s. XII que afirma tener una reliquia de las bodas de Cannan. En Cambre me recetan unas gotas para ver de eliminar un tapón que tengo en el oído derecho y que me tiene loco de zumbidos en la cabeza, sordo y tocado de equilibrio.

El camino a Carral es más de lo mismo, subir, subir, bajar, subir, las piernas se cargan en las subidas y se enfrían al bajar en vacío, por lo que siempre las siento congestionadas.

Anoche en Cambre pregunté a unos municipales por lugar a cubierto donde pasar la noche y amablemente me enviaron a la entrada del polideportivo, donde he dormido estupendamente. Aproveche las horas desde que llegué hasta su cierre para poner orden en todas mis pertenencias, montando y desmontando bultos, distribuyendo pesos y volúmenes en la bolsa estanca que Nina me envió. ¿Como agradecérselo?

La comida de hoy la hice en un área de picnic, bajo el cálido sol, junto a un centro de interpretación sobre molinos batán, entre Carral y O Mesón do Vento donde me desviaré hacia Bruma. Que bonito nombre para una población. Y que amenazante.

Llego al albergue, seremos pocos por las fechas y que el Camino Inglés no será el más popular de todos. Allí veo el negocio que se tienen montados algunos, que ya la hospitalera me sugiere que un restaurante cercano me puede traer la comida al albergue y cual es mi sorpresa al ver que a una familia se la traen y al momento a otro par de caminantes. Negocios de llevar mochilas he visto, el de los albergues privados también y ahora el de catering para peregrinos. A su favor decir que en esta aldea no hay tienda, pero eso no es sorpresa, los pasaportes de peregrinos ya indican en donde las hay o no, y la gente anda con listas bajadas de internet con toneladas de información al respecto. Esto es una aldea de 35 vecinos y a las 18:30 pasa cada día una furgoneta que se detiene, toca el claxon y la gente sube por orden a mirar en su interior, en unas estanterías que tiene montadas en sus laterales, para ver de encontrar algo con lo que llenar sus panzas, el día comenzó antes de que abrieran tiendas y por lo visto el camino que tomaron los que se nos unen de Ferrol no pasó por aldea con tienda, al final negocio de catering y furgoneta de prohibitivos precios y poca oferta.

Terminamos juntandonos 11 personas, la mitad de la capacidad del albergue viniendo casi todos de Ferrol, por lo de la Compostelana que desde La Coruña por la distancia no se obtiene. Una familia de canarios que hacen el camino por segundo año, si bien cambiando itinerario y que ya planean su tercer año. Un par de amigos desde La Coruña, Fernando y el otro que no llegué a escuchar su nombre. David, de Mexico, vino a España para unos cursos sobre caballos, que trabaja en ellos, en Madrid y otro en Jerez de la Frontera y hace su camino antes de regresar a sus tierras. Por la noche Fernando, David y yo apuramos la hora de dormir tomando un vino que alguien antes dejó allí.


Miércoles 01.10.14 La Coruña

TÍTULO : LAS MUJERES QUE ME AMARON

CAPÍTULO PRIMERO Y ÚLTIMO










Nota: Hoy no tengo mucho tiempo ni ganas de escribir y este título e perite dejar el post en blanco.


Por La Coruña, solucionando cosas. Con éxito.


Desayuno en La Coruña
Martes 30.09.14 La Coruña. Día feote y cansado, más que cuando ruedo, que andar me duele y hoy me toco hacerlo.

Primero a por las cubiertas, que no resulta sencillo por lo que veo. Voy a las dos principales tiendas y no tienen dos cubiertas iguales de las que preciso. Las tiendas en polígono de altas cuestas. En correos no llegó aún el paquete que espero. Los que ayer me invitaron a comer tienen el restaurante cerrado, cuando el día de cierre fue ayer... La bici dejada en el taller y a kilómetros de todo me pego caminatas de una parte a otra subiendo cuestas sin fin.

Logro, eso sí, lo que pretendía de la oficina de información turística, local y autonómica. Tengo, al fin, un plano de toda Galicia.


Y haciendo tiempo compro una bufanda ligera por 0,49 €, para usarla en las frías mañanas cuando bajo alguna cuesta, que la garganta siempre ha sido uno de mis puntos delicados.
Lunes 29.09.14 Hoy me he salido del mapa. Terminado en Malpica la Ruta dos Faros, continúo por la costa en dirección a La Coruña pero el plano que me facilitaron en Muxía es de esta ruta y en Malpica se termina también el plano. Incluye Buños, al interior, donde ha pasado la noche durmiendo en una estación de servicio abandonada junto a un centro de información turística comarcal abandonado. No se si el pueblo sufre algún tipo de revés en su desarrollo o simplemente no se cubrieron las optimistas expectativas que ambos lugares tenían reservadas. Sus gentes son de una amabilidad como no he conocido en todo mi viaje y se deja sentir el que esté apartado de rutas turísticas o de peregrinaje, sobre todo en los precios que ya no son los que sufrí días pasados.

En ausencia de plano, activo mi GPS femenino, a saber, preguntar a toda alma viviente. Esto entraña agradables sorpresas y no pocos riesgos. Lo mejor, preguntar a muchos.

Preguntar por distancias es arriesgado ya que no todo el mundo las sabe pero la gente por no decírtelo te suelta lo que cree o estima. De dificultades ni hablar. Cada cual las ve según su esfuerzo en afrontarlas y no hay nada más subjetivo, la suave pendiente de quien va de acompañante en un coche puede ser una infernal y eterna subida o al contrario, gente poco dadas a la actividad física se espanta ante un repecho que poco o nada te supone superar.

Las informaciones, en ocasiones son contrarias, con más frecuencia de lo que esperas, incluso cuando te las dan al mismo tiempo más de una persona iniciándose entre ellos un debate sobre que camino es el más bonito o indicado para alcanzar un determinado lugar.

Cruzando Portugal, en una aldea con río, sentados a lo largo del puente y juntos se encontraban cinco jubilados y se me ocurrió preguntar. Los cinco e respondieron a una vez, cosas distintas con brazos que señalaron todos los sentidos y direcciones, en portugués, me daban “su” explicación, cada cual la suya y personal.

Con los mapas suceden otras cosas. Los he usado ya de todo tipo, pelambre y color. Editados por municipios turísticos, por comarcas en Portugal, por provincias en Andalucía, algún autonómico, otro de todo el país como el que finalmente logré poco antes de alcanzar Lisboa, el último tan solo de una ruta marcada sobre un trozo de plano topográfico, sin olvidar con los que facilitan en los pasaportes o documentación del Camino de Santiago. Con mil calidades de información distinta y lo más desconcertante, con escalas diversas. En ocasiones dos pueblos que pienso más distanciados no lo están y al contrario. En el arte de calcular esas distancias tiene mucho que decir la dificultad del camino que estira o acorta distancias. Subjetivamente, claro. Tamaños de letra corresponden a importancia de poblaciones, ¿pero importante en que sentido?, en Portugal desistí de cualquier intento de seguir esa pauta ya que poblaciones resaltadas sobre el plano eran aldeas o poco más y pasaba por otras de mayor empaque que ni en el plano aparecían dándose muchas veces el caso que en brote de una pedania o barrio apartado de costa, toma importancia y crece y su cabeza de partido o municipio quedó despoblado aún teniendo mayor peso administrativo. Con los del Camino sucede algo similar, una población donde el camino pasa, sale en los planos aunque después esta no la conozcan gentes ajenas a el ni salga en otros planos de carreteras.

Al final pregunto, la misma pregunta y constantemente a diversas personas, uso una opinión colegiada, para sacar mi propia idea de donde voy y por donde, mucho más a falta de un mapa, como hoy.

Por otro lado, de este modo se va conociendo a gentes, de paso, que si andan sobrados de tiempo y tienen ganas te van dando la oportunidad de ir cubriendo tu “cupo social”, la cuota precisa de relaciones, cada cual a su modo los hay que te desconciertan y con quienes por la razón que sea notas inmediata conexión, que casos los hay para escribir toneladas de páginas. Y así, preguntando por que camino tomar, en Arteixo, y ante dos carreteras con igual distancia a La Coruña, conozco a Emilio y Raul, socios con un par de restaurantes en dicha población, con los que paso un buen rato compartiendo un café y una invitación a comer mañana con ellos. De paso me indican lugar para hacer noche.


Por lo demás día cansino, de subir y bajar cuestas, de tomar una senda que me indican y terminarla a pie por no poder subir por ella en bici. Termino cansado, caminando por La Coruña con la bici en la mano hasta encontrar el lugar que me indicaron. Mañana tendré planos, pero... seguiré preguntando.
Domingo 28.09.14 Ruta dos Faros. Hay como dos mantras, maños si mal no recuerdo, uno dice “eso no se puede hacer, es imposible”, el otro hace referencia a la ausencia de una parte del órgano reproductor masculino. En ocasiones quieres hacer algo, estas convencido que has de hacerlo, pero la gente, la razón e inmforaciones u opiniones que tienes sobre ello te lo desaconsejan. Aún así sabes que lo vas a hacer y esos mantras son como un bálsamo. Ayer me dijeron que esa senda que une Camelle con Traba, ya el nombre de Traba te da pistas al respecto, no es posible hacerla con bici y alforjas. Esta mañana dos guardias civiles me lo repiten y advierten de las nieblas que puedo encontrar camino a Ponte do Porto, más tarde, en el bar donde tomo café, escucho de nuevo la misa advertencia, incluso donde comienza el sendero, un señor en su bici se despide de mi diciéndome que por ahí no pasare con la bici así cargada. Pero entre tanta gente, Pepe, con quien tomé café y fumé, me dice que el lo haría y no necesito oír más. Y lo hago.

En esta semana que concluye e he enamorado dos veces, la primera de la voz de Rosario, de modulación en mi imaginario y su murcianidad, voz discreta y comedida, prudente, contenida que solo veo exaltar cuando habla se las cosas que no ve bien en su trabajo y dotada de una carencia, un ritmo como no había conocido antes. Me enamoro también de Costa da Morte, o Costa da Vida como mejor dice Pepe. Para hablar de esta no encuentro palabras. O tal vez no estén aún inventadas. Si ya me impacto en Corcubión, Fisterra y Muxía, es dejando atrás Camariñas y desde el Faro Vilán por Arou, Camelle, Traba, Laxe... donde este amor comienza a hacerse maduro y perdurable.

Lo del pan, que ayer descubrí y hoy vuelvo a comprar al peso, no es amor, es otra cosa, más pecado capital y más lujuria de sentidos que gula donde poco que ver tienen los sentimientos. Lo compro y lo como, en parte, sentado frente al mar en Laxe, con apetito. Dejo atrás Laxe viendo desde la altura su hermosa playa de fina y blanca arena, nívea, de una luminosidad cegadora. Y desierta.

Pepe, tras las indicaciones que e dio cuando el café, se encamina no obstante con Lolo, su dálmata, por el sendero donde nos encontramos de nuevo y hace fotos, me hace. Aquí una de ellas.
Lolo paseando por Costa da Vida

Hablando en Traba con gente del lugar uno me interroga por eso de viajar solo y me hace reflexionar más tarde. Si bien es cierto que solo estoy y solo he de viajar, no veo que esto lo pudiera haber hecho acompañado, mis filias y fobias ya suponen un pesado equipaje con el que a nadie quisiera cargar y a su vez colan la capacidad de lo que puedo arrastrar sin dejare lugar para lastrarme con ajenas. Tan solo los milagros te proveen de acompañantes en la vida con quien compartir cargas tuyas y suyas en alegría y no creo en los milagros, no estando yo por medio y menos como protagonista de tales fenómenos.

Termina en Malpica la Ruta dos Faros y allí e encuentro al final de la tarde. Paso los planos que tengo de esta ruta a una pareja de cicloturistas suizos. Como suele suceder se habla de caminos, se cambian consejos y se extienden planos. Ellos tras su Camino Francés viajaron a Coruña y costeando van a Fisterre, después Vigo, Tuy y por Valença entran en Portugal, terminarán en Sevilla su periplo. Miran mi bici consternados, las suyas son de libro, de manual, Rohloff incluido, lo de viajar con una cesta en el manillar no se si lo encuentran exótico o disparatado.

Comparten la opinión de muchos que elogian la actitud y comportamiento de los vehículos a motor por las carreteras patrias, yo les advierto de las portuguesas y ellos a mi de las italianas.

Malpica no es pequeña y prefiero otra población para hacer noche, pero requiero un descanso que me lo tomo en el puerto a espaldas de las Illas Sisargas que antes pude ver.