Domingo
28.09.14 Ruta dos Faros. Hay como dos mantras, maños si mal no
recuerdo, uno dice “eso no se puede hacer, es imposible”, el otro
hace referencia a la ausencia de una parte del órgano reproductor
masculino. En ocasiones quieres hacer algo, estas convencido que has
de hacerlo, pero la gente, la razón e inmforaciones u opiniones que
tienes sobre ello te lo desaconsejan. Aún así sabes que lo vas a
hacer y esos mantras son como un bálsamo. Ayer me dijeron que esa
senda que une Camelle con Traba, ya el nombre de Traba te da pistas
al respecto, no es posible hacerla con bici y alforjas. Esta mañana
dos guardias civiles me lo repiten y advierten de las nieblas que
puedo encontrar camino a Ponte do Porto, más tarde, en el bar donde
tomo café, escucho de nuevo la misa advertencia, incluso donde
comienza el sendero, un señor en su bici se despide de mi diciéndome que por ahí no pasare con la bici así cargada. Pero entre tanta
gente, Pepe, con quien tomé café y fumé, me dice que el lo haría
y no necesito oír más. Y lo hago.
En
esta semana que concluye e he enamorado dos veces, la primera de la
voz de Rosario, de modulación en mi imaginario y su murcianidad,
voz discreta y comedida, prudente, contenida que solo veo exaltar
cuando habla se las cosas que no ve bien en su trabajo y dotada de
una carencia, un ritmo como no había conocido antes. Me enamoro
también de Costa da Morte, o Costa da Vida como mejor dice Pepe.
Para hablar de esta no encuentro palabras. O tal vez no estén aún
inventadas. Si ya me impacto en Corcubión, Fisterra y Muxía, es
dejando atrás Camariñas y desde el Faro Vilán por Arou, Camelle,
Traba, Laxe... donde este amor comienza a hacerse maduro y
perdurable.
Lo
del pan, que ayer descubrí y hoy vuelvo a comprar al peso, no es
amor, es otra cosa, más pecado capital y más lujuria de sentidos
que gula donde poco que ver tienen los sentimientos. Lo compro y lo
como, en parte, sentado frente al mar en Laxe, con apetito. Dejo
atrás Laxe viendo desde la altura su hermosa playa de fina y blanca
arena, nívea, de una luminosidad cegadora. Y desierta.
Pepe,
tras las indicaciones que e dio cuando el café, se encamina no
obstante con Lolo, su dálmata, por el sendero donde nos encontramos
de nuevo y hace fotos, me hace. Aquí una de ellas.
![]() |
| Lolo paseando por Costa da Vida |
Hablando
en Traba con gente del lugar uno me interroga por eso de viajar solo
y me hace reflexionar más tarde. Si bien es cierto que solo estoy y
solo he de viajar, no veo que esto lo pudiera haber hecho acompañado,
mis filias y fobias ya suponen un pesado equipaje con el que a nadie
quisiera cargar y a su vez colan la capacidad de lo que puedo
arrastrar sin dejare lugar para lastrarme con ajenas. Tan solo los
milagros te proveen de acompañantes en la vida con quien compartir
cargas tuyas y suyas en alegría y no creo en los milagros, no estando
yo por medio y menos como protagonista de tales fenómenos.
Termina
en Malpica la Ruta dos Faros y allí e encuentro al final de la
tarde. Paso los planos que tengo de esta ruta a una pareja de
cicloturistas suizos. Como suele suceder se habla de caminos, se
cambian consejos y se extienden planos. Ellos tras su Camino Francés
viajaron a Coruña y costeando van a Fisterre, después Vigo, Tuy y
por Valença entran en Portugal, terminarán en Sevilla su periplo.
Miran mi bici consternados, las suyas son de libro, de manual,
Rohloff incluido, lo de viajar con una cesta en el manillar no se si
lo encuentran exótico o disparatado.
Comparten
la opinión de muchos que elogian la actitud y comportamiento de los
vehículos a motor por las carreteras patrias, yo les advierto de las
portuguesas y ellos a mi de las italianas.
Malpica
no es pequeña y prefiero otra población para hacer noche, pero
requiero un descanso que me lo tomo en el puerto a espaldas de las
Illas Sisargas que antes pude ver.

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