Lunes
29.09.14 Hoy me he salido del mapa. Terminado en Malpica la Ruta dos
Faros, continúo por la costa en dirección a La Coruña pero el
plano que me facilitaron en Muxía es de esta ruta y en Malpica se
termina también el plano. Incluye Buños, al interior, donde ha
pasado la noche durmiendo en una estación de servicio abandonada
junto a un centro de información turística comarcal abandonado. No
se si el pueblo sufre algún tipo de revés en su desarrollo o simplemente no se cubrieron las optimistas expectativas que ambos
lugares tenían reservadas. Sus gentes son de una amabilidad como no
he conocido en todo mi viaje y se deja sentir el que esté apartado
de rutas turísticas o de peregrinaje, sobre todo en los precios que
ya no son los que sufrí días pasados.
En
ausencia de plano, activo mi GPS femenino, a saber, preguntar a toda
alma viviente. Esto entraña agradables sorpresas y no pocos riesgos.
Lo mejor, preguntar a muchos.
Preguntar
por distancias es arriesgado ya que no todo el mundo las sabe pero la
gente por no decírtelo te suelta lo que cree o estima. De
dificultades ni hablar. Cada cual las ve según su esfuerzo en
afrontarlas y no hay nada más subjetivo, la suave pendiente de quien
va de acompañante en un coche puede ser una infernal y eterna subida
o al contrario, gente poco dadas a la actividad física se espanta
ante un repecho que poco o nada te supone superar.
Las
informaciones, en ocasiones son contrarias, con más frecuencia de lo
que esperas, incluso cuando te las dan al mismo tiempo más de una
persona iniciándose entre ellos un debate sobre que camino es el más
bonito o indicado para alcanzar un determinado lugar.
Cruzando
Portugal, en una aldea con río, sentados a lo largo del puente y
juntos se encontraban cinco jubilados y se me ocurrió preguntar. Los
cinco e respondieron a una vez, cosas distintas con brazos que
señalaron todos los sentidos y direcciones, en portugués, me daban
“su” explicación, cada cual la suya y personal.
Con
los mapas suceden otras cosas. Los he usado ya de todo tipo, pelambre
y color. Editados por municipios turísticos, por comarcas en
Portugal, por provincias en Andalucía, algún autonómico, otro de
todo el país como el que finalmente logré poco antes de alcanzar
Lisboa, el último tan solo de una ruta marcada sobre un trozo de
plano topográfico, sin olvidar con los que facilitan en los
pasaportes o documentación del Camino de Santiago. Con mil calidades de
información distinta y lo más desconcertante, con escalas diversas.
En ocasiones dos pueblos que pienso más distanciados no lo están y
al contrario. En el arte de calcular esas distancias tiene mucho que
decir la dificultad del camino que estira o acorta distancias.
Subjetivamente, claro. Tamaños de letra corresponden a importancia
de poblaciones, ¿pero importante en que sentido?, en Portugal
desistí de cualquier intento de seguir esa pauta ya que poblaciones
resaltadas sobre el plano eran aldeas o poco más y pasaba por otras
de mayor empaque que ni en el plano aparecían dándose muchas veces el
caso que en brote de una pedania o barrio apartado de costa, toma
importancia y crece y su cabeza de partido o municipio quedó
despoblado aún teniendo mayor peso administrativo. Con los del
Camino sucede algo similar, una población donde el camino pasa, sale
en los planos aunque después esta no la conozcan gentes ajenas a el
ni salga en otros planos de carreteras.
Al
final pregunto, la misma pregunta y constantemente a diversas
personas, uso una opinión colegiada, para sacar mi propia idea de
donde voy y por donde, mucho más a falta de un mapa, como hoy.
Por
otro lado, de este modo se va conociendo a gentes, de paso, que si
andan sobrados de tiempo y tienen ganas te van dando la oportunidad
de ir cubriendo tu “cupo social”, la cuota precisa de relaciones,
cada cual a su modo los hay que te desconciertan y con quienes por la
razón que sea notas inmediata conexión, que casos los hay para
escribir toneladas de páginas. Y así, preguntando por que camino
tomar, en Arteixo, y ante dos carreteras con igual distancia a La
Coruña, conozco a Emilio y Raul, socios con un par de restaurantes
en dicha población, con los que paso un buen rato compartiendo un
café y una invitación a comer mañana con ellos. De paso me indican
lugar para hacer noche.
Por
lo demás día cansino, de subir y bajar cuestas, de tomar una senda
que me indican y terminarla a pie por no poder subir por ella en
bici. Termino cansado, caminando por La Coruña con la bici en la
mano hasta encontrar el lugar que me indicaron. Mañana tendré planos, pero... seguiré preguntando.
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