Domingo
05.10.14 Invirtiendo el Camino Francés. Melide. Muy poca distancia
pude hacer hoy. Me despierto tras unas horas de sueño reparador,
mejor de lo que esperaba. Hambriento sintiendo que no tengo nada
dentro de mi cuerpo voy a un bar a tomar café, ahora llevo para
hacerlo, pero estos albergues a diferencia de los anteriores carecen
de menaje, la cocina funciona pero no hay con que preparar nada, como
si los peregrinos viajaran con cazuelas y sartenes. Tiene el aspecto
de una reducción de costes, no teniendo menaje ahorran en horas de
limpieza y productos para la misma, mantienen las cocinas pero sin
uso. Muy mal. Como cada día a esperar a tener un mínimo de luz que
me permita ver por donde ruedo, hoy llevo más prendas que de
costumbre, he añadido el chubasquero a las prendas de costumbre y lo
agradezco, así con guantes largos en lugar de los mitones que he
usado desde que comencé a viajar.
Al
poco de rodar noto mi barba mojada, por la humedad del ambiente y
supongo que de mi propia respiración pero lo que también noto son un
par de cosas que me preocupan más. Una que tras dos noches de
indisposición y con poco alimento en el cuerpo mi estado de
agotamiento es notable, carezco de fuerzas para afrontar la
carretera, voy rodando pero con mucho esfuerzo, mucho más del normal
para los escasos desniveles que acometo. La otra es que en la primera
bajada noto en falta la efectividad de los frenos, sobre todo el
trasero que apenas si trabaja en su máximo recorrido de maneta. Esto
es más serio. Con la carretera mojada por el relente o las lluvias
de ayer que no han podido secarse y el freno en ese estado no me
atrevo a bajar en condiciones y sumado a mi cansancio emprendo la
etapa a pie llevando la bici a mi lado empujándola.
Por
suerte Melide esta próxima, solo nos separan 14 kilómetros y
dispone de albergue público. Al llegar como algo, muy poco y tras
preguntar a un municipal este me informa que donde puedo encontrar
una tienda de bicicletas, tan solo se trata de esperar a mañana.
Llego al albergue con tiempo y espero su apertura de charla con un
peregrino italiano ya maduro, fumamos y pasamos el rato. La
hospitalera, tras inscribirme, aquí no hay problema de plazas con
las 156 que dispone este gran albergue por lo que no hace esperar a
ciclistas al menos en estas fechas, me dice que en este pueblo los
comercios, todos, abren los domingos por la mañana y donde tengo una
tienda de bicis más cerca que la que me indico el municipal. Salgo
corriendo para allí viendo que lo de las tiendas es completamente
cierto, no lo dudé, pero no deja de sorprenderme y ya en la tienda
me informa que el estado de las zapatas de freno es puramente
testimonial, que normal que no me frenen. Cambio de zapatas 3,60 €
y de vuelta al albergue a comer, que apetito no me falta.
Tras la comida me acuesto cerca de una hora y duermo, cansado. Comí
acompañado de unos peregrinos riojanos con los que ocupo parte de
uno de los muchos dormitorios grandes, los demás permanecen cerrados
supongo que por las fechas y solo se habilitaran si la concurrencia
lo precisa.
De
vuelta de la tienda de bicis veo un mercadillo, y me explican lo de
abrir los domingos. Siendo ese el día de mercado los comercios del
pueblo abren igualmente, de modo que solo permanecen cerrados a la
semana la tarde del domingo. Me regalo por mi cumpleaños una
bufanda, lana y manufactura escocesa, bonita y caliente 1 €, de
este modo la que compré en La Coruña la puedo usar para la cabeza y
esta para el cuello. Ya quedo atrás el tiempo en que rodaba en
camiseta y creo que pasará mucho hasta que vuelva a suceder yendo
como voy a las montañas donde esta O Cerbeiro para después entrar en
El Bierzo. Me da frío escribirlos. Solo confío sentirme mejor antes
de meterme en esos lugares.
Llevo
días sin conectarme, colgar post ni ver el correo, la última vez
que lo intente algo no me lo permitió, después he andado primero
entre aldeas sin opción de intentarlo, por Santiago de la que salí
por no dormir en ciudad y desde entonces por una u otra razón no he
dispuesto o de conexión y me he sentido mal en los lugares donde
podía encontrarla.
Tras
una temprana y ligera cena, ando con miedo, salgo a dar un paseo por
Melide, me gusta este sitio, su casco antiguo, con su iglesia y
ayuntamiento, reúne a su alrededor un buen número de comercios con
sabor clásico y artesano, una tienda de vinos con una bonita
colección de sifones, un taller de calzado donde fabrican, reparan y
venden sus creaciones, panaderías que es un espectáculo ver sus
panes y pasteles, en las zapaterías se muestran cantidad de botas y
zapatos con tratamientos para el agua, algo aquí fundamental, es
algo que necesito... las cafeterías y bares anuncian que abren desde
las 6 de la mañana, para dar de comer a la legión de peregrinos que
por aquí pasa o pernocta que son muchas las plazas del albergue y
muchos los privados que veo por la zona.
Y
cuento los minutos que faltan para la hora en que apagaran la luz,
con ganas de acostarme pronto y reposar, a todo esto con la amenaza
de que mañana ha de llover y no tengo clara la conveniencia de ir
por la carretera o tomar la senda del Camino ya que la carretera es
mas transitable con lluvia pero el Camino de lleva por mas albergues.
Justo en ese momento, un padre que hace el camino con sus dos hijos,
uno más niño y el otro adolescente les anuncia que la lluvia se
espera a las 10:30 hora en la que podría estar ya en Palas del Rei y
desde allí decidir si ir o no a Eirexe o Ligondo de los que me
informan gente que paso por allí o durmió ayer. Es la principal
ventaja de hacer el camino a la inversa ya que si un albergue esta
cerrado ya o lo que sea me llega información actualizada cada día.
El de Ligondo que en dice que cierra para Todos los Santos, por lo
visto adelantó su cierre parece ser.
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