Viernes
05.09.14 Jornadas lusitanas XII. Hoy he sentido esa sensación de
decadencia que te contagian muchos lugares de veraneo cuando este
llega a su fin, ha sido en Lagos de Santo André. Cierto que he
llegado temprano aún, pero al ver los locales cerrados, las calles vacías, el aparcamiento igual, la temperatura, todas las cosas a la
vez, y que conste que me encanta esa sensación de verano liquidado,
la playa sin calor y desierta.
Tengo
ganas de rodar, intensas como no hacia en tiempo, de modo que me
pongo en faena, Melides, donde me tomo la taza de café con leche más
grande que recuerdo en mi vida, descomunal, de allí a Comporta
pasando por una cárcel, institución penitenciaria o como sea que la llamen, alfo de eso es. El paisaje apenas varía desde que entré en
Alentejo, colinas con bosques de pinos, alcornoques y eucaliptos lo
que junto a los arbustos que no identifico le confieren un aroma
balsámico que la cercanía del mar termina de crear. Muy grato. Solo
cambia el suelo que es rojo o es de arena y el ritmo en que se
suceden los cambios de nivel que antes eran más continuos.
Todo
esto cambia en Comporta con campos inundados de arrozales y desde
allí a Troia por un largo y estrecho camino que tiene a un lado el
mar y al otro la bahía de Setubal. Al final del camino,
urbanizaciones, resort, una marina, etc, me desvío antes de terminar
la carretera para tomar el ferry a Setubal donde paso la tarde.
Saliendo de la ciudad con tiempo para buscar donde dormir o eso creía, dirección a Azeitao, pero encuentro vallados ambos lados de
la carretera en los casi 12 kilómetros que la separan de Setubal y
termino en el pueblo casi anocheciendo. Tarde como es y complicado ya
de moverme de aquí por la escasa luz y comenzando justo hoy las
fiestas patronales en honor a Nossa Senhora da Saude decido al menos
ir a verlas. En un puesto de comidas tomo una “sopa da pedra”,
poco caldo y muchas cosas, patatas, alubias rojas, chorizo, carne de
cerdo, etc, esta caliente y me sienta bien.
Ahora
que he puesto “cerdo”, desayunando esta mañana en aldea de
Brescas, un niño saco a pasear a su cerdita, una de esas negras
vietnamitas, una cochina monísima y hacia la que las señoras con
las que compartía el local se han desecho en atenciones.
Y
de tomar esa sopa entre las otras que tienen me convence Fernanda,
que la esta terminando de guisar por lo que he de esperar un poco.
Ella es prima del que lleva el puesto, que el de ella es de bolsos
que fabrica. Tras la sopa y sentado con ella en su puesto veo
desfilar a la banda de música. Me da el parte del tiempo de aquí,
me dice que el resto de septiembre será caluroso pero que el domingo
se espera temporal de lluvia y que no sabe cuanto durará. Y por fin
tengo un plano de todo Portugal que ella me trae desde su coche y me
regala.
La
actuación que comienza tras retirarse la banda no promete ser nada
que me guste y tras el primer tema salgo a buscar una marquesina de
las que hay en todas las paradas de autobus si bien camino desde Vila
Fresca de Azeitao a Vila Noqueira de Azeitao para encontrar la más
discreta y con menor transito de vehículos.
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