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viernes, 12 de septiembre de 2014

Jueves 11.09.14 Jornadas lusitanas XVII. Fátima. La lluvia continua, por la noche a intervalos y amanece lloviendo. Si bien en estos albergues lo normal es pernoctar una noche ahora no tienen apenas peregrinos y Lúcia me dijo que podía hacerlo por dos noches si así lo quería. Yo decliné su invitación pensando en continuar hoy camino, pero la lluvia insistente y desde bien temprano sumado al pensar desde el calor de un refugio me hace cambiar de opinión, por lo que hablo tan pronto puedo con el que ahora esta de responsable, que cambia en mi ficha una sola noche por las dos que me ofreció Lúcia. Hoy pasaré el día por aquí, de descanso y a resguardo para continuar mañana mi ruta hacia el norte.

Mientras tomo café consulto el correo, entre varios, tengo uno de Javier con las fotos que tomo en Huelva y otras que me ha enviado Cristina, la primera de ella me da tiempo a incluirla en el blog. Visito ya con tiempo la ciudad, a ratos con lluvia, pero a pie y con sitios donde ponerme a cubierto eso no representa problema. Para a ratos de llover pero cuando cae lo hace con intensidad descargando gran cantidad de agua.

La ciudad carece del urbanismo de las poblaciones antiguas, esta es una ciudad creada alrededor de una basílica con mentalidad moderna, antes también se levantaban ciudades en torno a una catedral pero ademas de sus funciones religiosas y comerciales, tenían las defensivas, por lo que eran ciudades “recogidas”. Esta en cambio se extiende intercalando las construcciones con amplias zonas verdes dando además espacio suficiente para las aglomeraciones de turistas y peregrinos que ahora viajen en autocar y precisan de extensas explanadas para sus estacionamientos. Por otro lado los edificios ademas de residenciales, priman los de carácter religiosos, entre órdenes, conventos, iglesias, centros de peregrinos de distintas nacionalidades, etc, así como infraestructuras hoteleras. No es una ciudad pensada para vivirla, si no para visitarla, con distancias muy largas entre un lugar a otro y malas soluciones para proteger a la gente de las inclemencias.

Los comerciantes han cambiado con oportuna rapidez los sombreros y gorras que protegen del sol, por impermeables de todo tipo y paraguas, Dar servicio y hacer caja. Casi la mayor parte de tiendas que veo son con motivos devotos, souvenir para un turismo confesional.

En el santuario encuentro unos folletos para un peregrinaje interior, dentro de sus instalaciones, los hay los idiomas de las lenguas más comunes de sus visitantes y no cuesta encontrarla en castellano. Tomo una y recorro el recinto siguiendo esas indicaciones, esa ruta y esas oraciones que han de rezarse en ese orden y lugar. Es un modo de recorrer el templo y de ese modo además fluyes con la corriente humana que lo visita. Cada hora el carillón marca la misma con un “Ave Maria” que recuerdo de mi infancia en colegios religiosos y en el seno de una familia que cada cual a su modo también lo era, que mi madre era devota y mi padre de un catolicismo militante, siendo mis hermanos de costumbres más relajadas.

El sol sale a ratos y cuando sale la temperatura se nota ascender, o es mi impresión. No dejo de mirar el cielo deseando que las lluvias me den un respiro, si bien no puedo quejarme, que me han pillado siempre o casi a resguardo, me han permitido hasta la fecha pasar el día seco y no me han impedido tener una noche decente. Ademas de los tres que compartimos habitación, hay en la casa de abrigo otros tres peregrinos más, tres italianos que viajan juntos y que he podido ver brevemente cuando han bajado a desayunar. Se dispone de un comedor con un microondas para calentar cosas, pero no de cocina con fuego. Los alimentos precocinados salen mas caros, por lo que paso de preparar alguna cosa que con fuego me habría animado con seguridad. Además nunca he usado un microondas que no sea muy ocasionalmente para calentar algo ya cocinado desconociendo que se puede cocinar en el y como hacerlo.

Por la tarde paso otro rato de paseo por el santuario, de charla primero con un joven guardia de la GNR que quiere un destino en algo similar al Seprona y mientras pues anda por aquí haciendo lo que le mandan, congeniamos rápido y a lo tonto se nos pasa el tiempo con las interrupciones de algún visitante que no encuentra un aseo y emergencias de esa índole. Al final le hago compañía hasta el final de su servicio. Ya de camino a la casa de abrigo veo llegar a un grupo de ciclistas que vienen de Granada, todo en plan muy deportivo e hidráulicos ellos, se ajustan al perfil de los MTB que he mencionado en otras ocasiones, se plantan con las bicis en el centro del recinto de la basílica para hacerse las fotos de rigor y mandarlas a casa con sus guasap para contar que llegaron, nos saludamos y poco más, vienen reventados de rodar en una jornada de lluvia como la de hoy y yo se bien como son las cuestas hasta aquí, de modo que no están para muchas fiestas. Después me encuentro a dos de los cuatro en la casa de abrigo más nueva gente que ha ido llegando, entre los cuales  me distraigo con un poco de conversación con otro peregrino, este italiano de nacimiento, del Veneto, pero residiendo en Portugal tiempo y que mezcla al hablar ambas lenguas en un galimatias divertido, viaja solo, con sus 70 años ya cumplidos y conoce a algunos de los que trabajan por aquí no siendo esta la primera ocasión en que les visita.

Imagino las caras de los ciclistas granadinos al ver las dos bicis que hay aparcadas en el almacén, con uno de sus frenos pagan la de Viktor y la mia, la de Viktor eso si, monta cubiertas Schawalbe Marathon, una versión para 26 pulgadas de las que yo tenia en mi bici cuando se la llevaron y que nadie sabe como se pueden echar de menos en asfalto. Los tacos de la zona central de las mías han sufrido un gran desgaste. Como nunca he tenido unas ruedas de tacos antes ni he visto en otras ese nivel de deterioro no se cual es el límite ni en que momento es adecuado para plantearme la necesidad de cambiarlas. Este extremo lo tengo que consultar con Paco, que de el me fío, le mandare un correo tan pronto pueda a ver que me dice. Por un lado dispondría de unas cubiertas mas adecuadas para el asfalto, pero por otro es un gasto importante si pretendo poner algo en condiciones. Solo en el aspecto de los pinchazos, rodé con las Marathon que tenia antes desde Altea a Olot, en Gerona, después algunos años con poca intensidad de uso y al final desde Altea hasta Roquetas de Mar, sin saber lo que es cambiar una cámara, que sera mucha casualidad pero es así. Y ya no es solo el coste de cámaras que lo es, el tema es que no siempre se vacían en el momento más idóneo para hacer la reparación y con la de atrás el cambio de cámara es una epopeya para hacerlo en una cuneta con malas condiciones climáticas o con transito de vehículos. No puedo imaginar la pesadilla de haber tenido que cambiar una cámara en la jornada que pasé cruzando la playa de Doñana, en que con solo detenerme unos segundos para beber la rueda ya se estaba empezando a hundir en la arena húmeda.

Llegan mis compañeros polacos de cenar, divertidos tras su cena en una de las mesas de los comedores al aire libre del recinto del santuario, tras eso han paseado mientras rezan el rosario, ya anoche lo hicieron así. Que por cierto no se los criterios que siguen en la casa abrigo para decidir las pernoctaciones, ni me preocupa, todo sea dicho, pero Viktor se que permanecerá hasta el lunes, en que retorna a Polonia un viaje organizado en autocar con el que tiene concertado su regreso. Se que algunos viajeros pagan una cantidad por usar los servicios de la casa y otros, en el otro extremo, tienen incluidas las comidas, cosa que han solicitado en una oficina que tienen habilitada en el propio santuario y que anoche vi mientras buscaba al empleado.


Voy a dormir mi segunda noche en cama en meses, de hecho escribo en ella ahora, por un lado quiero ya cerrar los ojos para soñar, por otro retrasar ese momento para disfrutar de la calidez y confort que siento en estos instantes antes de conciliar el sueño.

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