Jueves
11.09.14 Jornadas lusitanas XVII. Fátima. La lluvia continua, por la
noche a intervalos y amanece lloviendo. Si bien en estos albergues lo
normal es pernoctar una noche ahora no tienen apenas peregrinos y
Lúcia me dijo que podía hacerlo por dos noches si así lo quería.
Yo decliné su invitación pensando en continuar hoy camino, pero la
lluvia insistente y desde bien temprano sumado al pensar desde el
calor de un refugio me hace cambiar de opinión, por lo que hablo tan
pronto puedo con el que ahora esta de responsable, que cambia en mi
ficha una sola noche por las dos que me ofreció Lúcia. Hoy pasaré
el día por aquí, de descanso y a resguardo para continuar mañana
mi ruta hacia el norte.
Mientras
tomo café consulto el correo, entre varios, tengo uno de Javier con
las fotos que tomo en Huelva y otras que me ha enviado Cristina, la
primera de ella me da tiempo a incluirla en el blog. Visito ya con
tiempo la ciudad, a ratos con lluvia, pero a pie y con sitios donde
ponerme a cubierto eso no representa problema. Para a ratos de llover
pero cuando cae lo hace con intensidad descargando gran cantidad de
agua.
La
ciudad carece del urbanismo de las poblaciones antiguas, esta es una
ciudad creada alrededor de una basílica con mentalidad moderna,
antes también se levantaban ciudades en torno a una catedral pero
ademas de sus funciones religiosas y comerciales, tenían las
defensivas, por lo que eran ciudades “recogidas”. Esta en cambio
se extiende intercalando las construcciones con amplias zonas verdes
dando además espacio suficiente para las aglomeraciones de turistas
y peregrinos que ahora viajen en autocar y precisan de extensas
explanadas para sus estacionamientos. Por otro lado los edificios ademas de residenciales, priman los de carácter religiosos, entre
órdenes, conventos, iglesias, centros de peregrinos de distintas
nacionalidades, etc, así como infraestructuras hoteleras. No es una
ciudad pensada para vivirla, si no para visitarla, con distancias muy
largas entre un lugar a otro y malas soluciones para proteger a la
gente de las inclemencias.
Los
comerciantes han cambiado con oportuna rapidez los sombreros y gorras
que protegen del sol, por impermeables de todo tipo y paraguas, Dar
servicio y hacer caja. Casi la mayor parte de tiendas que veo son con
motivos devotos, souvenir para un turismo confesional.
En
el santuario encuentro unos folletos para un peregrinaje interior,
dentro de sus instalaciones, los hay los idiomas de las lenguas más
comunes de sus visitantes y no cuesta encontrarla en castellano. Tomo
una y recorro el recinto siguiendo esas indicaciones, esa ruta y esas
oraciones que han de rezarse en ese orden y lugar. Es un modo de
recorrer el templo y de ese modo además fluyes con la corriente
humana que lo visita. Cada hora el carillón marca la misma con un
“Ave Maria” que recuerdo de mi infancia en colegios religiosos y
en el seno de una familia que cada cual a su modo también lo era, que
mi madre era devota y mi padre de un catolicismo militante, siendo
mis hermanos de costumbres más relajadas.
El
sol sale a ratos y cuando sale la temperatura se nota ascender, o es
mi impresión. No dejo de mirar el cielo deseando que las lluvias me
den un respiro, si bien no puedo quejarme, que me han pillado siempre
o casi a resguardo, me han permitido hasta la fecha pasar el día
seco y no me han impedido tener una noche decente. Ademas de los tres
que compartimos habitación, hay en la casa de abrigo otros tres
peregrinos más, tres italianos que viajan juntos y que he podido ver
brevemente cuando han bajado a desayunar. Se dispone de un comedor
con un microondas para calentar cosas, pero no de cocina con fuego.
Los alimentos precocinados salen mas caros, por lo que paso de
preparar alguna cosa que con fuego me habría animado con seguridad.
Además nunca he usado un microondas que no sea muy ocasionalmente
para calentar algo ya cocinado desconociendo que se puede cocinar en
el y como hacerlo.
Por
la tarde paso otro rato de paseo por el santuario, de charla primero
con un joven guardia de la GNR que quiere un destino en algo similar
al Seprona y mientras pues anda por aquí haciendo lo que le mandan,
congeniamos rápido y a lo tonto se nos pasa el tiempo con las
interrupciones de algún visitante que no encuentra un aseo y
emergencias de esa índole. Al final le hago compañía hasta el
final de su servicio. Ya de camino a la casa de abrigo veo llegar a un
grupo de ciclistas que vienen de Granada, todo en plan muy deportivo
e hidráulicos ellos, se ajustan al perfil de los MTB que he
mencionado en otras ocasiones, se plantan con las bicis en el centro
del recinto de la basílica para hacerse las fotos de rigor y
mandarlas a casa con sus guasap para contar que llegaron, nos
saludamos y poco más, vienen reventados de rodar en una jornada de
lluvia como la de hoy y yo se bien como son las cuestas hasta aquí,
de modo que no están para muchas fiestas. Después me encuentro a dos
de los cuatro en la casa de abrigo más nueva gente que ha ido
llegando, entre los cuales me distraigo con un poco de conversación
con otro peregrino, este italiano de nacimiento, del Veneto, pero
residiendo en Portugal tiempo y que mezcla al hablar ambas lenguas en
un galimatias divertido, viaja solo, con sus 70 años ya cumplidos y
conoce a algunos de los que trabajan por aquí no siendo esta la
primera ocasión en que les visita.
Imagino
las caras de los ciclistas granadinos al ver las dos bicis que hay
aparcadas en el almacén, con uno de sus frenos pagan la de Viktor y
la mia, la de Viktor eso si, monta cubiertas Schawalbe Marathon, una
versión para 26 pulgadas de las que yo tenia en mi bici cuando se la
llevaron y que nadie sabe como se pueden echar de menos en asfalto.
Los tacos de la zona central de las mías han sufrido un gran
desgaste. Como nunca he tenido unas ruedas de tacos antes ni he visto
en otras ese nivel de deterioro no se cual es el límite ni en que
momento es adecuado para plantearme la necesidad de cambiarlas. Este
extremo lo tengo que consultar con Paco, que de el me fío, le mandare
un correo tan pronto pueda a ver que me dice. Por un lado dispondría de unas cubiertas mas adecuadas para el asfalto, pero por otro es un gasto importante si pretendo poner algo en condiciones. Solo en el
aspecto de los pinchazos, rodé con las Marathon que tenia antes
desde Altea a Olot, en Gerona, después algunos años con poca
intensidad de uso y al final desde Altea hasta Roquetas de Mar, sin
saber lo que es cambiar una cámara, que sera mucha casualidad pero es
así. Y ya no es solo el coste de cámaras que lo es, el tema es que
no siempre se vacían en el momento más idóneo para hacer la
reparación y con la de atrás el cambio de cámara es una epopeya
para hacerlo en una cuneta con malas condiciones climáticas o con
transito de vehículos. No puedo imaginar la pesadilla de haber
tenido que cambiar una cámara en la jornada que pasé cruzando la
playa de Doñana, en que con solo detenerme unos segundos para beber
la rueda ya se estaba empezando a hundir en la arena húmeda.
Llegan
mis compañeros polacos de cenar, divertidos tras su cena en una de las mesas de los comedores al aire libre del recinto del santuario, tras eso han paseado mientras rezan el rosario, ya anoche
lo hicieron así. Que por cierto no se los criterios que siguen en la
casa abrigo para decidir las pernoctaciones, ni me preocupa, todo sea
dicho, pero Viktor se que permanecerá hasta el lunes, en que retorna
a Polonia un viaje organizado en autocar con el que tiene concertado
su regreso. Se que algunos viajeros pagan una cantidad por
usar los servicios de la casa y otros, en el otro extremo, tienen
incluidas las comidas, cosa que han solicitado en una oficina que
tienen habilitada en el propio santuario y que anoche vi mientras buscaba
al empleado.
Voy
a dormir mi segunda noche en cama en meses, de hecho escribo en ella
ahora, por un lado quiero ya cerrar los ojos para soñar, por otro
retrasar ese momento para disfrutar de la calidez y confort que
siento en estos instantes antes de conciliar el sueño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario