Lunes
07.07.14 13:35 Termino de comer, abrí una lata y el resto del pan que
me quedó de ayer. Pasé la noche en una estación de servicio en
Ramonete, a mitad de camino más o menos, de Mazarrón a Águilas. A
pesar de ponerme en marcha bien temprano, la mañana apenas me ha
cundido, muchas cuestas y el agotador sol. Hice bien en ponerme en
marcha desde Puerto de Mazarrón y llegar a Ramonete ayer, de este modo
hoy podré con suerte terminar el día en Águilas y como no paro de
subir, en algún momento me encontraré con tener que bajar estos
montes y entonces avanzaré mucho más rápido dejando atrás el
tramo más pesado hasta la fecha. Por esta parte de la nacional
apenas encuentro transito de vehículos, algún furgón de reparto y
escasos turismos.
Junto
a la carretera tres eucaliptos espaciados dan sombra, bajo el primero
de ellos llevo casi tres horas, desplazando el plástico que pongo
bajo mi colchoneta cada noche, de esos con una de sus caras de textil
que usan los pintores para no ensuciar suelos, en el sentido en que
la sombra se desplaza alrededor del árbol. He de vencer mi natural
ansiedad por ponerme en marcha, ahora avanzaría mucho menos y más
penosamente, estaré menos cansado y el sol me castigara menos si
espero, solo se trata de pasar hora tras hora en mitad de ningún
sitio, sin hacer nada mas que permanecer a la sombra y no agotar el
agua que me queda, es preciso que sea disciplinado en este aspecto.
En ocasiones fumo por tener algo que hacer, por romper el largo
tiempo de espera con alguna actividad, por nociva, absurda y cara que
esta resulte.
Dormí
bien anoche, el sitio limpio, sin ruidos ni luces molestas y los
escasos mosquitos que me visitaron se mantuvieron a raya con la
loción que usé tan pronto se puso el sol. Amables los empleados de la noche y amable el que a las 7 se presento para abrir la gasolinera
en donde además me pude asear en condiciones.
Amable
es una palabra que últimamente tengo en mente junto con honrado,
amables llamo a los parques con sombra y una fuente que funciona y si
el adjetivo honrado lo tengo mas presente referido a personas no deja
de por ello ser honrado ese parque que te da sombra y dispone de una
fuente.
Sigo
camino, tras cada cuesta una curva, tras cada curva otra cuesta, una
ampolla en el pie izquierdo se revienta y durante una hora me obliga
a pisar mas con el talón (calcaneo roto y dolorido) además de
cargar más peso en el pie derecho que está inflamado desde ayer,
una penica, vamos. Todo tiene un final y tras una cuesta me parece
adivinar que la carretera pica hacia abajo, me subo a la bici y así
es, 18 km hasta Águilas sin dar al pedal, sentado y sintiendo la
brisa de la velocidad y dejando atrás a una legión de moscas que
como buitres esperando mi muerte para devorarme, me venían siguiendo
durante 12 km, es ridículo pero al terminar las cuestas, fue la alegría de desprenderme de esas moscas, en lo primero que pensé.
Entro
en Águilas, ir directo a una frutería y montarme una orgía de
cuatro albaricoques, una pera (conferencia) un melocotón de secano y
una exquisita naranja de mesa.
Paseo
marítimo, dejando pasar las horas mientras observo las familias de
veraneantes pasar. Despacio, muy despacio, por la playa hasta el
final del pueblo, veo grupos de muy jóvenes jugadores de baloncesto,
si, se llama así, lo de basket no lleva tanto tiempo sonando por
estas tierras, de distintos equipos, un torneo, otro grupo, esta vez
de chicas, altísimas.
Hablo
con una pareja de civiles que me dicen que por el camino no llego a
San Juan de los Terreros, ya en Almeria, termino de Pulpí, pero sí
tengo un carril bici que me acerca durante 3 de los 7 km que me
separan, eso para mañana, ahora sentado en un chiringuito de playa,
de gente guapa y joven, escribo mientras me tomo un montadito de
panceta y un pincho de carne y pimiento, con agua, sentado en una
silla que parece tonto pero hacia tres días no disfrutaba y
escuchando música que eso ya ni recuerdo cuando fue, suena “No
one” de Alicia Keys. Muy cerca de aquí pienso dormir hoy. Buenas
noches.
No hay comentarios:
Publicar un comentario