Miércoles
28.01.15 Orte. Agotador rodar hoy. Frío, viento de cara. La nariz
sin dejarme un instante de gotear. Me siento contento al llegar a
Orte y poder detenerme. Cansado tras un corto trayecto pero en unas
condiciones que se me hacen duras.
Una
charla con la enfermera de la cruz roja local me pone al tanto de las
opciones de abrigo para hacer noche. Finalmente no usaré el primer
sitio que encontré, pero tras este primero me tomo la tarde con
calma creyendo solucionada la noche.
Visito
la población, medieval con más atractivo y encanto del que
esperaba. La tarde se me hace dura cuando a las cuatro pasadas
comienzo a sentir un intenso frío. Camino para no helarme, pero el
viento me azota desde las montañas nevadas al norte. Me dicen, y eso
no me gusta, que anoche nevó cerca y que para mañana igual tenemos
de lo mismo.
Cuando
veo el polideportivo abierto corro hacia el, es una solución. Me veo
entero un partido de voleibol juvenil, sentado, caliente y distraído.
Toda una bendición. Con esta tontería alejo el frío de mi cuerpo y
logro que al salir sea casi la hora en que me puedo ir a dormir.
El
caso es ir sumando días de invierno con la esperanza puesta en que
el frío pasará y usar los que salen buenos para disfrutarlos, que
salen, como hasta ahora viene sucediendo. Por otro lado lo que ayer
me podía parecer el inicio de un resfriado, parece que solo va a ser
la reacción natural a este tiempo exigente y poco más.
Bomarzo
lo tengo muy cerca, de modo que incluso si llueve puedo acercarme en
poco tiempo y tener la tarde para que se seque lo que se pueda mojar.
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