Translate

sábado, 13 de diciembre de 2014

Lunes 08.12.14 Génova. Hay días que son gincanas y hoy ha sido uno de esos. Llego pronto o eso creo, por que desde la entrada al centro empleo una cantidad de tiempo desmesurada peleando entre el intenso transito de vehículos y evitando las vías a las que este me empuja y que no son aptas ni legales para bicis, la misma historia que ya conozco de las grandes ciudades si bien es cierto que los últimos 32 kilómetros los vengo haciendo por una especie de vía verde que transcurre literalmente pegada al mar. Esta vía, con muchas interrupciones, unirá en algún momento Ventimiglia con Génova creo entender.

Ya en el centro, en su puerto viejo, busco y encuentro uno oficina de turismo, plano en mano me indican donde esta la embajada, para mañana, hoy festivo y cerrada si bien los comercios están en su mayor parte abiertos, al cerrar empresas, administración y colegios hoy es un extraño pero hermoso día para ver la ciudad. Me indican donde puedo hacerme las fotos para el pasaporte y me pregunta la empleada donde pienso hacer noche. Dispongo de dos contactos aquí, uno para mi desgracia esta muy alejado de la ciudad y en sentido opuesto de la embajada por lo que queda descartado. Del otro contacto se ocupa ella misma de llamar por teléfono sin que se lo pida sabiendo que no hablo italiano. Más gentileza no se puede, pero mal contacto, no es posible pasar allí la noche. Como me quiero hacer las fotos me dice que regrese en una hora y ella se ocupa de buscarme hospitalidad para una noche y comienza ya mismo a hacer gestiones.

El primer sitio al que me dirijo para lo de las fotos no existe ya. Regreso. Mal resultado con las gestiones del alojamiento si bien llegó su compañero y también esta llamando a no se quien con el mismo asunto. De nuevo informado de que en cualquiera de las dos estaciones de ferrocarril hay máquinas de hacer fotos me dirijo a la más cercana disparado.

Ya con las fotos en mi poder regreso y me mandan a una iglesia donde me tengo que ver con un tal padre Farinella. Me explicó Simona el otro día como se pone el género en italiano y el masculino seria Farinelli, como el famoso castrato cuya vida, con licencias, fue llevada al cine. Me entretengo en la espera repasando mentalmente su banda sonora, que me encanta. La iglesia permanece cerrada.

Antes de la hora del cierre de la oficina de turismo me dirijo allí de nuevo para informarle de mi infructuosa espera y ver si ha sucedido algo que desconozca. O no lo entendí bien, o falló el amigo del cura que es amigo del de la oficina, o falló el cura, o cambió de opinión, o … a saber. Me pide que espere de nuevo un rato, que localiza de nuevo a su amigo y este habla con el cura. Y así lo hago. Y sin resultado de nuevo.

De modo que en ciudad, con lo complicado que me resulta encontrar en ellas donde y como dormir, sin conocerlas y siendo esta Génova. Bonito panorama. Me dirijo a la plaza donde está la embajada o eso espero, por que no alcanzo a ver placa ni señal externa que donde lo indique. Mañana con los portales abiertos y los conserjes en sus puestos, que esto es zona de edificios con conserje, pienso que lograré encontrarla. Por otro lado tratándose de funcionarios españoles siempre me darán razón de ellos en una de las dos cafeterías de la plaza, de eso no tengo dudas. Por lo pronto me preparo para pasar la noche sentado en un portal y dando alguna cabezada de este modo.

Y llega la noche y con ella una monumental TORMENTA, así, todo en mayúsculas. Tras cada relámpago no necesito esperar mas de un segundo para que truene por espacio de medio minuto haciendo temblar la bicicleta una de cuyas alforjas me hace de orejera en mi improvisado sillón compuesto con la colchoneta y que me servirá de acomodo a la noche, por fortuna bajo los soportales que forman los edificios que rodean la plaza. Esta dispone de vigilante privado por la noche por lo que directamente queda descartado pretender estirarme en el suelo o extender el saco y con ello asegurarme problemas.


Esta noche soy consciente plenamente de la protección que me brinda el saco. La temperatura baja y mucho pero no menos de 4º que no es tanto si estas en movimiento, pero quieto y aletargado por el sueño es muy poca a pesar de todas las prendas con que me cubro al no poder usar el saco. El aire que me azota es gélido, por la mañana podré ver que los Apeninos que nos rodean amanecen cubiertos de nieve. Pero eso ya será otro día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario