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sábado, 13 de diciembre de 2014

Jueves 11.12.14. Lerici & San Terenzo. Legnano, Bottechia, Olmo, Cinelli, Poli, no se cuantas más, preciosas manufacturas italianas que veo pasar por los pueblos, de paseo, de “corsa”, bicis de pueblo, de las de toda la vida mantenidas con primor, precisas. Como preciosas son las poblaciones que voy cruzando, desde Portofino hasta aquí en Lerici, ya próximo el final de la Liguria que dejaré atrás mañana.

Subir al tren ha sido un poema. Ni la estación esta adaptada para el acceso a los andenes, escaleras eternas por las que empujar la bici cuesta arriba, cosa posible gracias al auxilio de otros viajeros, ni están adaptados los vagones para acceder a ellos, mas escalones, ni disponen de un espacio dentro de ellos donde acomodarla. Eso si, la bici paga y su precio es superior al que he pagado yo como pasajero y a diferencia del de pasajero su billete no es anulable ni su importe reembolsable. En fin, el trayecto es muy corto y el precio poco.

Cuando llego ya rodando a Levanto me encuentro que si bien me he ahorrado un puerto he de subir otro y otro y otro, eso si, estos por la costa y sin nevadas pero con desniveles de 600 y tramos con pendientes del 10%, estos a pie, claro. Se trata de aprender a leer entre líneas, cuando de adolescente una chica te quería presentar a su amiga y la describía como muy simpática tu entendías que era la fea, del mismo modo ahora cuando me señalan un recorrido como muy bonito, precioso, he de entender que será un rompepiernas y así ha sido como me la han vendido ayer en la oficina de turismo y hoy dos ciclistas en Levanto. Bonita es, sin duda, pero me ha dejado destrozado a la llegada a La Espezia donde he tenido que reunir mis últimas fuerzas para dejar atrás la ciudad tras una breve visita e ir a Lerici que conocía por fotos y merece ser vista.

Aquí he visto la puesta de sol, con la bahía defendida por dos torres, desde ambas poblaciones, La Spezia se entreve a un lado y frente a la había las islas de Palmaria, Tino y Tinetto y la zona de Cinque Terre. Realmente merece la pena ver esto. Por aquí anduvo Lord Byron y su hermana Mary y varios lugares hacen referencia a tan ilustres visitantes. A través de un túnel accedo a una calita sin otro modo de llegar a ella, lastima que el túnel se cierra con llave y me hacen salir, hubiera sido un lugar mágico para pasar la noche.

Caigo en que con la temperatura que tengo y estas lluvias, estoy bebiendo muy poca agua y que eso, junto al trazado ha sido a buen seguro el causante de gran parte de mi fatiga durante el día de hoy, he de aprender a beber sin sed que ahora la padezco menos y con ello olvido.


Tras recorrer ambas poblaciones un par de veces me convenzo que hoy no tendré suerte en lo de dormir ya que los dos posibles que encuentro los veo demasiado expuestos, sin ningún tipo de intimidad. Se que la tendré con el paso de las horas, que solo se trata de esperar a que la gente se retire a sus casas y caiga más la noche, pero esto no es Francia donde a las 6 de la tarde no había un alma por las calles, aquí es frecuente ver a la gente hasta tarde salir a hacer ejercicio o sacar a sus perros. Pero estoy cansado, mucho, tras la paliza de hoy siento frío y se que dentro del saco entraré en calor y se que esta noche no lloverá por que así lo dice el periódico, la gente con que he hablado y lo dicen los millones de estrellas que alumbran el cielo y aseguran, eso si, una noche fría. Y tras meses de dormir bajo techo, sea este del tipo que sea, cambio su protección por poder tener un lugar discreto que pueda usar ya mismo. Ese si lo tengo localizado y allí pasaré la noche.

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