Jueves
11.12.14. Lerici & San Terenzo. Legnano, Bottechia, Olmo,
Cinelli, Poli, no se cuantas más, preciosas manufacturas italianas que veo
pasar por los pueblos, de paseo, de “corsa”, bicis de pueblo, de
las de toda la vida mantenidas con primor, precisas. Como preciosas
son las poblaciones que voy cruzando, desde Portofino hasta aquí en
Lerici, ya próximo el final de la Liguria que dejaré atrás mañana.
Subir
al tren ha sido un poema. Ni la estación esta adaptada para el
acceso a los andenes, escaleras eternas por las que empujar la bici
cuesta arriba, cosa posible gracias al auxilio de otros viajeros, ni están adaptados los vagones para acceder a ellos, mas escalones, ni
disponen de un espacio dentro de ellos donde acomodarla. Eso si, la
bici paga y su precio es superior al que he pagado yo como pasajero y
a diferencia del de pasajero su billete no es anulable ni su importe
reembolsable. En fin, el trayecto es muy corto y el precio poco.
Cuando
llego ya rodando a Levanto me encuentro que si bien me he ahorrado un
puerto he de subir otro y otro y otro, eso si, estos por la costa y
sin nevadas pero con desniveles de 600 y tramos con pendientes del
10%, estos a pie, claro. Se trata de aprender a leer entre líneas,
cuando de adolescente una chica te quería presentar a su amiga y la describía como muy simpática tu entendías que era la fea, del mismo
modo ahora cuando me señalan un recorrido como muy bonito, precioso,
he de entender que será un rompepiernas y así ha sido como me la
han vendido ayer en la oficina de turismo y hoy dos ciclistas en
Levanto. Bonita es, sin duda, pero me ha dejado destrozado a la
llegada a La Espezia donde he tenido que reunir mis últimas fuerzas
para dejar atrás la ciudad tras una breve visita e ir a Lerici que conocía por fotos y merece ser vista.
Aquí he visto la puesta de sol, con la bahía defendida por dos torres,
desde ambas poblaciones, La Spezia se entreve a un lado y frente a la había las islas de Palmaria, Tino y Tinetto y la zona de Cinque
Terre. Realmente merece la pena ver esto. Por aquí anduvo Lord Byron
y su hermana Mary y varios lugares hacen referencia a tan ilustres
visitantes. A través de un túnel accedo a una calita sin otro modo de
llegar a ella, lastima que el túnel se cierra con llave y me hacen
salir, hubiera sido un lugar mágico para pasar la noche.
Caigo
en que con la temperatura que tengo y estas lluvias, estoy bebiendo
muy poca agua y que eso, junto al trazado ha sido a buen seguro el
causante de gran parte de mi fatiga durante el día de hoy, he de
aprender a beber sin sed que ahora la padezco menos y con ello
olvido.
Tras
recorrer ambas poblaciones un par de veces me convenzo que hoy no
tendré suerte en lo de dormir ya que los dos posibles que encuentro
los veo demasiado expuestos, sin ningún tipo de intimidad. Se que la
tendré con el paso de las horas, que solo se trata de esperar a que
la gente se retire a sus casas y caiga más la noche, pero esto no es
Francia donde a las 6 de la tarde no había un alma por las calles,
aquí es frecuente ver a la gente hasta tarde salir a hacer ejercicio
o sacar a sus perros. Pero estoy cansado, mucho, tras la paliza de
hoy siento frío y se que dentro del saco entraré en calor y se que
esta noche no lloverá por que así lo dice el periódico, la gente
con que he hablado y lo dicen los millones de estrellas que alumbran
el cielo y aseguran, eso si, una noche fría. Y tras meses de dormir
bajo techo, sea este del tipo que sea, cambio su protección por
poder tener un lugar discreto que pueda usar ya mismo. Ese si lo
tengo localizado y allí pasaré la noche.
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