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viernes, 17 de octubre de 2014

Sábado 11.10.14 Invirtiendo el Camino Francés. Ponferrada. El recorrido de hoy es sencillo, cómodo, pero me siento molido, falta de alimentarme como debo, falta de sueño por noches agitadas, efectos no deseados de los antibióticos, los mareos tal vez causa de estos o de los problemas de oído, el resultado es que soy una piltrafa necesitado de recomponerme y mi objetivo es lograr eso en esta ciudad.

Ruedo con frío, a las 10:00 la temperatura sube a los 10 grados, entre nubes bajas y nieblas con un tiempo que podría ser de lluvia en cualquier momento cuando llego a Ponferrada como puedo. El camino hasta el albergue recorre toda la ciudad y voy viendo esta, sus tiendas, mercadillo, el castillo y zona antigua tras cruzar el río, haciendo tiempo para la apertura del albergue que desconozco cuando será. Al llegar al mismo, tengo la oportunidad de hablar con el hospitalero al frente del cual esta, hay al menos otros 3 más y creo que un par de voluntarios haciendo diversas tareas que no son muchas manos debido al tamaño de este y la cantidad de peregrinos que puede albergar y más teniendo en cuenta que en esta población es el único albergue que existe. Le expongo a David mi situación y necesidad de permanecer aquí unos días esperando que me extraigan la muela y retiren el tapón del oído, que en estas condiciones no puedo desplazarme con los mareos y demás. Se hace cargo y solo me pide que cuando vaya al médico le pida un justificante para incluir en la memoria de su tiempo de hospitalero y de ese modo justificar mi larga estancia, cosa que por supuesto haré.

Ya en la farmacia retiro por fin las gotas para el oído 8,90 € que me recetaron y que no usé antes por no poder planificar lo que ahora ya he logrado. Estas gotas no las cubre la seguridad social ¿? ellos conocerán sus motivos. En una tienda compro yogur y me meto toda la tarde en el albergue poniéndome las gotas y tapando mis oídos con algodón a la espera del milagro. Horas más tarde, preparándome una sopa tengo un nuevo mareo, esta vez tomo  asiento inmediatamente hasta que se me pasa y ya no se vuelve a repetir ni precisa que me tenga que retirar al aseo con vómitos como días pasados, pero me deja lleno de temor a un nuevo episodio como los anteriores.

Javier es un peregrino de San Sebastián está haciendo el Camino con bici, compartimos poca charla, que estoy sordo del todo y apenas si le puedo escuchar con el bullicio del comedor que de paso me aturde. El albergue dispone de una modesta biblioteca en la que encuentro un libro de Ellis Peters que no me gusta mucho y presumo que está mal traducido o lo mismo es que la autora escribe así. No logro que una supuesta novela detectivesca me arrastre en su trama, me resulta indiferente, pero no ando como para exigir. Un periódico abandonado me permite ponerme ligeramente al día de lo que anda pasando.

No pocos peregrinos, al salir de un albergue, se deshacen de cosas de sus mochilas, unas por deterioro otras por que cargaron de más y prefieren aligerar, o las olvidan en cualquier lado y van a parar todas a unas cajas. He mirado cada vez que las veo a lo largo del camino en busca de unas botas, aquí las encuentro finalmente, bueno me las compongo con restos de tres botas, unas en las que me entran el pie carecen de plantilla y cordoneras que las obtengo de otras dos botas haciendo de este modo algo que puedo usar. Una funda de mochila que parece buena pero muy usada la tomo igualmente y con esto voy dando un pasito más en la protección del agua de mi persona y equipaje. Hay unas polainas pero inservibles y el resto de las cosas carecen de utilidad para mi.

Por la razón que sea hoy coinciden un gran número de italianos en el albergue y se montan una cena conjunta, pasta, por supuesto, regada con vino del Bierzo, yo cene mucho antes y me retiro a leer un poco mientras me pongo de nuevo esa mezcla oleosa de trementina y ricino en mis oídos. El calor de un techo, el disponer de una cocina, el forzado descanso de mañana y pasado, junto al uso de los medicamentos espero hagan su conjunto trabajo en aras de levantar mi calamitoso estado actual. Las visitas preceptivas a la ciudad las hice en parte cuando busqué la farmacia y el lunes he visto anunciado que las visitas al castillo y museos locales es gratuita, especial interés tengo en conocer la biblioteca del castillo que anuncian como una de las mejores templarias del mundo. ¿O es de las mejores en facsímiles? no lo tengo claro.


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