Sábado
11.10.14 Invirtiendo el Camino Francés. Ponferrada. El recorrido de
hoy es sencillo, cómodo, pero me siento molido, falta de alimentarme
como debo, falta de sueño por noches agitadas, efectos no deseados
de los antibióticos, los mareos tal vez causa de estos o de los
problemas de oído, el resultado es que soy una piltrafa necesitado de
recomponerme y mi objetivo es lograr eso en esta ciudad.
Ruedo
con frío, a las 10:00 la temperatura sube a los 10 grados, entre
nubes bajas y nieblas con un tiempo que podría ser de lluvia en
cualquier momento cuando llego a Ponferrada como puedo. El camino
hasta el albergue recorre toda la ciudad y voy viendo esta, sus
tiendas, mercadillo, el castillo y zona antigua tras cruzar el río,
haciendo tiempo para la apertura del albergue que desconozco cuando
será. Al llegar al mismo, tengo la oportunidad de hablar con el
hospitalero al frente del cual esta, hay al menos otros 3 más y creo
que un par de voluntarios haciendo diversas tareas que no son muchas
manos debido al tamaño de este y la cantidad de peregrinos que puede
albergar y más teniendo en cuenta que en esta población es el único
albergue que existe. Le expongo a David mi situación y necesidad de
permanecer aquí unos días esperando que me extraigan la muela y
retiren el tapón del oído, que en estas condiciones no puedo
desplazarme con los mareos y demás. Se hace cargo y solo me pide que
cuando vaya al médico le pida un justificante para incluir en la
memoria de su tiempo de hospitalero y de ese modo justificar mi larga
estancia, cosa que por supuesto haré.
Ya
en la farmacia retiro por fin las gotas para el oído 8,90 € que me
recetaron y que no usé antes por no poder planificar lo que ahora ya
he logrado. Estas gotas no las cubre la seguridad social ¿? ellos
conocerán sus motivos. En una tienda compro yogur y me meto toda la tarde en el albergue poniéndome las gotas y tapando mis oídos con
algodón a la espera del milagro. Horas más tarde, preparándome una
sopa tengo un nuevo mareo, esta vez tomo asiento inmediatamente hasta
que se me pasa y ya no se vuelve a repetir ni precisa que me tenga
que retirar al aseo con vómitos como días pasados, pero me deja
lleno de temor a un nuevo episodio como los anteriores.
Javier
es un peregrino de San Sebastián está haciendo el Camino con bici,
compartimos poca charla, que estoy sordo del todo y apenas si le
puedo escuchar con el bullicio del comedor que de paso me aturde. El
albergue dispone de una modesta biblioteca en la que encuentro un
libro de Ellis Peters que no me gusta mucho y presumo que está mal
traducido o lo mismo es que la autora escribe así. No logro que una
supuesta novela detectivesca me arrastre en su trama, me resulta
indiferente, pero no ando como para exigir. Un periódico abandonado
me permite ponerme ligeramente al día de lo que anda pasando.
No
pocos peregrinos, al salir de un albergue, se deshacen de cosas de sus
mochilas, unas por deterioro otras por que cargaron de más y
prefieren aligerar, o las olvidan en cualquier lado y van a parar
todas a unas cajas. He mirado cada vez que las veo a lo largo del
camino en busca de unas botas, aquí las encuentro finalmente, bueno
me las compongo con restos de tres botas, unas en las que me entran
el pie carecen de plantilla y cordoneras que las obtengo de otras dos
botas haciendo de este modo algo que puedo usar. Una funda de mochila
que parece buena pero muy usada la tomo igualmente y con esto voy
dando un pasito más en la protección del agua de mi persona y
equipaje. Hay unas polainas pero inservibles y el resto de las cosas
carecen de utilidad para mi.
Por
la razón que sea hoy coinciden un gran número de italianos en el
albergue y se montan una cena conjunta, pasta, por supuesto, regada
con vino del Bierzo, yo cene mucho antes y me retiro a leer un poco
mientras me pongo de nuevo esa mezcla oleosa de trementina y ricino
en mis oídos. El calor de un techo, el disponer de una cocina, el
forzado descanso de mañana y pasado, junto al uso de los
medicamentos espero hagan su conjunto trabajo en aras de levantar mi
calamitoso estado actual. Las visitas preceptivas a la ciudad las
hice en parte cuando busqué la farmacia y el lunes he visto
anunciado que las visitas al castillo y museos locales es gratuita,
especial interés tengo en conocer la biblioteca del castillo que
anuncian como una de las mejores templarias del mundo. ¿O es de las mejores en facsímiles? no lo tengo claro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario