Viernes
04.07.14 Es El Portús un grupo de casas, un par de calas y un
Camping junto al mar, enclavado en la desembocadura de una rambla,
entre montes color chocolate que así se ve desde aquí el color de
sus áridas tierras requemadas y peinadas por sus vientos,
salpimentada aquí y allá por algún arbusto que mas que aliviar su
aspecto, acentúan más si cabe lo agreste y salvaje de estas tierras.
El camping, con sus sombras, la hierba de su jardín y el agua de su
piscina, asemeja un oasis.
16:08,
tirado en bolas sobre la hierba junto a la piscina. De mi desnudez
por el camping, además de la sublime sensación de frescor que
produce la brisa al acariciar la piel, es descubrimiento de un
hematoma, en amarillo-gris, sobre de las costillas, no se ni donde ni
cuando pude habérmelo hecho. De la desnudez de los demás, la alegría de descubrir que aún quedan hembras sobre la tierra que deciden
dejar vello en su entrepierna. Definitivamente no me gustan los pubis
rapados.
Y
hablando de vellos, buscar que es exactamente un pelo hirsuto y ralo,
rara vez las he escuchado emplear en lenguaje oral pero si y mucho en
el escrito y quedan de fábula para describir a quien pudiera
disfrutar o padecer de dichos atributos, ya que escribo por aquí
deberé de procurar algo de mimetismo con los artesanos del gremio y
lo mismo ante algún incauto dar el pego.
A
su escaso uso oral, se he de sumar un hecho y es, a saber, que nunca
presto especial atencion a las tediosas descripciones de personajes
literarios mas allá de su edad, tal vez por mi escasa atención a
los físicos de las personas reales de mi vida y entorno sobre los
que casi nunca reparo y retengo sus detalles.
05.07.14
12:39 Termino de salir de El Portús, irme a dormir a las 10 de la
noche y poder hacerlo, refrescando al ponerse el sol, de modo que
sin calor alguno, sin mosquitos, luces ni olores molestos,
disfrutando de la intimidad que una tienda proporciona.
“La
verdad verdadera del mundo mundial”. Con estas voces entrega cada
mañana la prensa regional en el chiringuito del camping y que ojeo,
hablan entre muchas otras cosas, como no, de los mosquitos y
especialmente de esa nueva plaga bíblica invasora de los tigre, mis
amigos. Al de una localización y fumigación por la zona de
Bolnuevo, mas allá de Puerto de Mazarrón, a donde me dirijo, lo
intentare evitar.
Compré
anoche para cenar todo un capricho de gourmet, un pan de cacao y
naranja, negro el, que me anunciaron no dulce y les creo, de modo que
para acompañarlo adquiero así mismo una terrina diminuta de cristal
con mermelada de vino tinto. El pan claro que es dulce, delicioso y moderadamente dulce a la vez que algún tropezón de corteza de
naranja le aporta el justo contrapunto de amargo, sublime. Y me lo
ceno casi entero sin necesidad de usar la mermelada que conservo para
mejor ocasión.
Repongo
tabaco de liar que ya me empieza a escasear, en Galifa, donde paso
las horas del medio día y espero alarguen un poco las sombras. Me
armo de ánimos y salgo en dirección a La Azohia donde quiero pasar
la noche.
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